El mes pasado la comunidad tuvo la oportunidad de escuchar la conmovedora historia de Judith Raanan, una mujer de Chicago que fue la primera rehén liberada por Hamás tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Fue secuestrada junto con su hija adolescente, Natalie, mientras visitaba a familiares en el Kibutz Nahal Oz, en Israel, y ambas soportaron 17 días de cautiverio en manos de Hamás antes de ser liberadas.
Ella habló de la incertidumbre y el miedo que enfrentó durante el cautiverio, y de los momentos de fe que la sostuvieron en circunstancias inimaginables. Durante una entrevista televisiva, le preguntaron por qué, a pesar de las circunstancias, se esforzó por mantenerse positiva; ella respondió: “No tengo duda alguna del orden del universo”. Cuando le preguntaron qué la impulsó a compartir su historia públicamente, respondió: “Tengo esperanza en la raza humana”.
Escuchar tal declaración de alguien que vivió lo peor que la humanidad puede ofrecer me recordó una lección importante que todos podemos aprender de la estructura del próximo Año Nuevo judío 5787, que comienza con la festividad de Rosh Hashaná (11 de septiembre al anochecer - 13 de septiembre).
Existen dos sistemas para establecer un calendario. El ciclo lunar de 29.5 días es el origen de la unidad de tiempo que llamamos “mes”; el ciclo solar de 365.25 días es la base del ciclo anual de las estaciones al que llamamos “año”.
La mayoría de los calendarios se basa en un solo ciclo, pero el calendario judío sigue ambos. Las fechas siguen los meses del ciclo lunar, pero las festividades deben caer en su estación correspondiente: Pésaj en primavera, Sucot en otoño, etc. Por lo tanto, los meses lunares deben alinearse siempre con las estaciones del año, que están regidas por el sol. Así, el calendario judío es “lunisolar”.
El problema es que estos dos ciclos no son compatibles entre sí: doce meses lunares suman 354 días, once días menos que un año solar. Al cabo de pocos años, Pésaj podría celebrarse en medio de una fuerte tormenta de nieve y las velas de Janucá encenderse durante una ola de calor.
Para compensar el tiempo perdido, cada dos o tres años se establece lo que se conoce como un “año bisiesto” judío. A diferencia del año bisiesto gregoriano (y juliano), en el que se agrega un solo día extra, el año bisiesto judío añade un mes entero, lo cual pone al día el ciclo lunar con el ciclo solar, con algunos días adicionales de “crédito”.
En otras palabras, este próximo “año bisiesto” representa la oportunidad de alinear dos realidades distintas en una sola unidad coherente.
La observancia central de la festividad de dos días que marca el inicio del año es el toque del shofar (cuerno de carnero), símbolo de nuestra sumisión al Eterno, de nuestra celebración de la vida hasta el presente, y de nuestras súplicas por un año nuevo bueno y dulce (este año, debido a la observancia del Shabat, el shofar se tocará únicamente el domingo 13 de septiembre.)
Maimónides, el célebre líder, filósofo, médico y erudito judío del siglo XII, explicó que el toque del shofar tiene como propósito ser un llamado de alerta, sacando a la humanidad del letargo de la autopreservación y la indulgencia. Nos inspira a vernos a nosotros mismos y al mundo como una balanza equilibrada entre el bien y el mal. Una sola buena acción, una palabra positiva pronunciada, o incluso un buen pensamiento, puede inclinar la balanza para que el mundo entero entre en una era de paz y tranquilidad eternas.
Con su fe inquebrantable en la humanidad, Judith Raanan dio a entender que, incluso al experimentar tanta negatividad, tenemos la oportunidad de ver al mundo tal como realmente es.
Al igual que con el año lunisolar, aunque esta perspectiva idealista no siempre coincide de forma ordenada y precisa con nuestra realidad vivida, ciertamente podemos repararla, e incluso ganar crédito adicional, buscando intencionalmente oportunidades para introducir más bondad en nuestro mundo, un acto de bondad extra a la vez.
Para más información sobre los servicios locales de las Altas Festividades y las oportunidades de escuchar el toque del shofar en persona, visite http://www.ChabadElPaso.com
Mis mejores deseos para un año nuevo bueno y dulce.
*Levi Greenberg es rabino asociado en Chabad Lubavitch de El Paso.