La generosidad del juez permitió que el matador Leo Valadez indultara al primero de su lote, ‘Afición Juarens’, y terminara como el triunfador de la corrida de reapertura de la Plaza de Toros Alberto Balderas, que presentó una buena entrada el viernes por la noche a pesar de las dificultades que hay en este momento para encontrar estacionamiento alrededor del coso de la avenida Francisco Villa.

Ese duelo de Valadez con el astado de 470 kg ofreció sin duda la mejor faena de la noche, con el torero de Aguascalientes ‘floreando’ bellamente el capote y después colocando él mismo los tres pares de banderilas.

Con la muleta, Valadez recibió de rodillas a ‘Afición Juarense’, un toro que además de bravura mostró nobleza ante las invitaciones que le hacía el torero para ir tras el paño rojo y así ayudarlo a lucir más en la faena, en la que el hidrocálido pegó varios pases de rodillas.

Llegó la suerte suprema, el momento en que los dos protagonistas se juegan mayormente la vida, pero cuando Leo estaba listo con la espada la afición desde los tendidos a una sola voz pidió que no lo hiciera. Leo volteó a ver al juez, quien más de una vez hizo la señal de que se lanzara a matar.

Movidos más por el sentimiento de la excelsa actuación de Valadez, los asistentes insistieron en pedir el indulto e incluso empezaron a gritar en coro dicha palabra, lo que también movió las fibras sensibles de la autoridad, que haciendo a un lado los conocimientos taurinos cedió a la petición de la afición y permitió que ‘Afición Juarense’ se regresara con vida a los corrales de la plaza.

En ese momento Valadez dejó muy alta la vara, lo que tal vez el mismo Diego San Román percibió, pues con el primero de su lote, y tercero de la noche, tuvo un desempeño regular que le valió para salir nada más al tercio.

El diestro queretano no se podía quedar con la espina clavada y con el sexto toro del festejo, de nombre ‘Juárez Taurino’, dio muestras de tener más que hechuras para esta profesión.

Con la muleta, San Román se plantó de rodillas en el centro del ruedo y dede ahí llamó al toro, quien se encontraba pegado en tablas. Cuando el animal pegó la carrera, San Román le dio el pase por la espalda y prendió a la afición.

Mientras continuaba la faena con la muleta, pidió que le tocaran ‘El Rey’ con Vicente Fernández y el Corrido de Chihuahua con Antonio Aguilar. Ahora sí Diego se entendió con el burel al que le metió una gran cantidad de pases que fueron celebrados con los oles desde los tendidos.

San Román no defraudó con la espada y con justicia le fueron concedidas dos orejas.

Ernesto Javier ‘Calita’ abrió la noche enfrentando a ‘Esperado Encuentro’ de 465 kg, con el que tuvo que hacer un esfuerzo extra para sacarle buenos pases y cortarle una oreja.

Para el anecdotario quedaron dos detalles, el primero cuando se fue la luz justo cuando ‘Calita’ empezaba con la muleta con el primero de la noche, y segundo, la fuga de agua que corrió del patio de cuadrillas hacia el ruedo y originó un lodazal antes del cuarto toro, originando un retraso de unos 15 minutos.