Europa hizo un cambio amigable con la ecología a las botellas de plástico. Pero está volviendo locos a los turistas.
Abby Gendell se topó con uno después de un caluroso día de julio recorriendo la Ciudad del Vaticano. "Abro una botella de agua y pensé: 'Dios mío, ¿por qué me está tocando esto la cara?'" , dijo la neoyorquina de 22 años.
Lo que le rozaba la cara era la tapa de una botella. A partir de julio, las tapas en Europa ya no se desprenden completamente de las botellas de agua y refrescos debido a una ley de la Unión Europea destinada a reciclar más tapas en lugar de que terminen tiradas en la basura. Cuando se desenroscan las tapas, permanecen allí, colgando de la parte superior de las botellas y chocando contra los labios, la nariz y las mejillas de los bebedores. Se ha convertido en una nueva fuente de choque cultural para quienes cruzan el Atlántico, como encontrarse con un bidé o conducir por el lado izquierdo de la carretera.En TikTok, algunos publicaron videos con música patriótica cuando llegan a casa, diciendo que están felices de estar de regreso en Estados Unidos, donde al menos saben que las tapas de sus botellas están en libertad.
Gendell señaló que la tapa de la botella de la Ciudad del Vaticano sacó a la superficie su ira estadounidense. "Tenía mucha sed y eso fue sólo una cosa adicional", indicó sobre la tapa, que logró arrancar. Prefiere las botellas de Estados Unidos. "Simplemente es más fácil beber de ellas", aseveró. Malcolm McKie, un contador fiscal de 35 años de Toronto, destacó que los bordes dentados de plástico de las tapas le hacían cosquillas en el bigote mientras bebía refrescos azucarados este verano en Londres. Mencionó que la tapa también alejó sus labios de la abertura de la botella, lo que provocó que se derramara. "Terminaba con una barba pegajosa de refresco", dijo. "Básicamente, tienes que volver a aprender a beber". La UE intentó ser de ayuda. En julio, su oficina medioambiental publicó instrucciones en X tituladas "Cómo beber de una botella para tontos". "Realmente no es tan difícil", decía la publicación, junto con una caricatura sobre cómo hidratarse. "¡Abre la botella! ¡Bebe! No arranques la tapa". Dave Corlett, un oficial de policía retirado de Cincinnati, indicó que no arrancó las tapas mientras viajaba durante su gira por tres países este verano, a pesar de que las tapas no dejaban de golpearle los labios. "Simplemente fluí", dijo el hombre de 55 años, "y luego me quejé". En los restaurantes encontró una manera de evitar que le acariciaran los labios: vaciar las bebidas en vasos en lugar de beber directamente de la botella, algo que nunca hace en casa. La UE señaló que se centró en las tapas de botellas porque son una de las piezas de basura más encontradas en sus playas. En el 2019 se aprobó una legislación que daba a las compañías de bebidas hasta julio pasado para usar tapas que se mantengan unidas a las botellas de plástico de tres litros o menos. La esperanza es que si la tapa está sujeta, es más probable que se recicle junto con la botella. Las tapas tampoco han sido populares entre algunos europeos, invadiendo incluso a la política italiana. Matteo Salvini, un político italiano de extrema derecha, publicó una foto de un hombre bebiendo de una botella con la tapa casi metida por las fosas nasales. "¿Quieren regulaciones medioambientales de Bruselas?", preguntó, refiriéndose a la sede de la UE. "No, grazie", escribió, instando a la gente a votar por su partido anti-UE. Las tapas que cuelgan son peores que otra forma de beber amigable con el medio ambiente: el popote de papel, dijo McKie, el contador fiscal de Toronto. Los popotes de papel no comienzan a desintegrarse hasta varios minutos después de estar bebiendo, dijo. Las tapas hacen notar su presencia desde el primer trago. "Es una molestia instantánea", señaló McKie. "Reconocemos que es necesario acostumbrarse a este cambio", informó Coca-Cola, que vende agua y refrescos en Europa, en un comunicado. Agregó que los clientes en general han apoyado las tapas nuevas, particularmente cuando descubren que el objetivo es reducir la basura. Cuando se le preguntó si llevaría las tapas a Estados Unidos, la compañía mencionó que "seguiremos analizando el valor de la innovación de las tapas sujetas a las botellas en otros mercados, donde creemos que puede tener un impacto". Nestlé y Danone, que tienen varias marcas de agua en Europa, declinaron hacer comentarios. El fabricante de refrescos PepsiCo no respondió a una solicitud de comentarios. Nathan Baschez, fundador de una startup en Los Ángeles, señaló que no creía que las nuevas tapas fueran malas. Simplemente las encontró extrañas. "Las tapas de las botellas de plástico siempre han sido de una forma toda mi vida, tengo 35 años", destacó. "Nunca imaginé que las tapas de botellas fueran diferentes". Pero después de beber unas cuantas botellas de agua en España este verano, las encontró útiles. Podía llevar a su hijo pequeño con una mano y una botella en la otra y no tener que preocuparse por qué hacer con la tapa. "En cierto modo llegué a apreciar un poco el factor conveniencia", indicó.