La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) manifestó su rechazo al posible incremento del Impuesto Sobre Nómina (ISN) para 2026, al considerar que la medida implica una carga adicional para las empresas en un momento de presiones y de frágil recuperación.
Isela Molina Alcay, presidenta local del organismo, afirmó que la propuesta llega en un contexto complicado, puesto que varias empresas han cerrado y otras operan con dificultades ante factores como las políticas arancelarias de Donald Trump, así como la reciente reforma judicial en México.
Difirió con la postura del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que respaldó el ajuste al ISN siempre que parte de lo recaudado se destine a infraestructura para Juárez, un planteamiento que, dijo, respeta la necesidad de obras, pero no coincide con el momento económico actual.
“Muy válido lo que se mencionan de proyectos de infraestructura, pero hacerlo a través de un ajuste al ISN es otra vez volver a cargar a los empleadores. No tengo el número exacto, pero tenemos una gran cantidad de empresas que murieron, hemos tenido un año muy complicado”, dijo.
Molina Alcay subrayó que las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan ya incrementos en salarios mínimos, mayores períodos vacacionales y nuevas obligaciones obrero-patronales, lo cual limita su capacidad para absorber otro aumento, por pequeño que sea, en los costos operativos.
“Eso merma la confianza y la certeza de los inversionistas. Hemos tenido fuga de inversión, ahorita la ciudad está golpeada por todo lo que acabamos de pasar: los cierres a los cruces de exportación. Nosotros hemos platicado con la industria…está golpeada”, acotó la titular de Canacintra.
Agregó que aplicar ahora un ajuste al ISN dañaría la competitividad local, especialmente en un año en el que se renegociará el tratado comercial. Dijo que combinar un salario más alto con una tasa impositiva mayor genera un doble impacto que puede socavar la estabilidad de las empresas.