Entre julio de 2023 y julio de 2025, la frontera norte perdió 114 mil 940 empleos maquiladores de los 150 mil 478 eliminados en todo México, de acuerdo con la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (Anierm). Esto significó que la caída en la frontera (11.6 por ciento) fue más del doble que el promedio nacional (5 por ciento).

Los municipios más afectados son Tijuana, Tecate, Mexicali, Nogales, Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. Además de la pérdida de empleo, estas ocho ciudades registraron la eliminación de 5 mil 259 empresas formales, un retroceso del 8.1 por ciento, mientras que en todo México la disminución fue del 3.1 por ciento, explicó Marcelo Vázquez, delegado de la Anierm.

Estos datos, destacó el especialista, muestran que la economía de la frontera depende fuertemente de la industria maquiladora. Cambios en salarios y la incertidumbre política han afectado su competitividad, generando que la región pierda empleo y empresas a un ritmo mucho mayor que otras zonas del país, dijo el representante de la asociación en el estado.

De acuerdo con Vázquez, el repunte inflacionario, los aumentos salariales y el encarecimiento de los insumos han elevado los costos de operación en la frontera, provocando que varias maquiladoras trasladen su producción a otras regiones del país, o incluso fuera de México.

El titular del organismo señaló que, aunque el incremento en los salarios mínimos buscaba mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, en la práctica ha reducido la competitividad de los municipios fronterizos frente a estados del centro y sur del país, donde los costos laborales son menores.

Otro factor que ha incidido es la incertidumbre política y comercial derivada de la relación con Estados Unidos. Las advertencias sobre una posible revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y las políticas industriales impulsadas desde Washington han frenado nuevas inversiones en la región.

Ante este panorama, la Anierm consideró urgente que el Gobierno federal y los estados fronterizos impulsen un programa de incentivos fiscales y logísticos que permita retener la inversión existente, atraer nuevas plantas y proteger los empleos que aún sostiene la industria maquiladora.

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