Los consumidores mexicanos están modificando estructuralmente sus hábitos de compra y ahora privilegian productos de menor precio, envases pequeños, presentaciones retornables y marcas propias, ante la persistente presión sobre su poder adquisitivo.
De acuerdo con Barclays, este comportamiento está beneficiando a las tiendas de descuento y proximidad, incluso sin que México atraviese una recesión del consumo, pues las familias están cambiando la composición de su gasto en lugar de dejar de comprar.
En su reporte Mexico Consumer: Trading Down, Not Out, el banco de inversión advirtió que, aunque la economía mostró señales de mejoría durante el tercer trimestre de 2026, el consumo continúa debilitado y una recuperación sostenida podría llegar hasta 2027. La institución destacó que el consumo privado apenas creció 1.1 por ciento anual en julio, mientras que en términos mensuales permaneció estancado.La debilidad es particularmente evidente en los productos nacionales. Entre enero y julio, el consumo privado acumuló un crecimiento de 2 por ciento, impulsado principalmente por las compras de bienes importados, que aumentaron 8.1 por ciento, frente a un avance de apenas 0.3 por ciento en bienes y servicios nacionales.
El reporte también advierte que las ventas de las cadenas afiliadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) continúan creciendo por debajo de la inflación. En julio, las ventas a tiendas iguales de la ANTAD (que son las que reportan las tiendas con más de un año de operación) aumentaron 1.0 por ciento nominal y en agosto avanzaron 1.7 por ciento, mientras que la inflación anual alcanzó 3.12 y 3.26 por ciento, respectivamente. Barclays destacó que agosto registró el crecimiento nominal más débil para ese mes en cinco años. A esta situación se suma el deterioro de las remesas, ante la afectación directa para las familias que dependen de ellas para sus gastos cotidianos. En agosto, México recibió 5 mil 450 millones de dólares por este concepto, una caída anual de 3.6 por ciento. Además, la fortaleza del peso reduce el monto en moneda nacional que reciben las familias. La presión es mayor entre los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción más elevada de su presupuesto a productos básicos. En septiembre, la inflación anual de alimentos, bebidas y tabaco alcanzó 4.57 por ciento, por encima de la inflación general de 3.45 por ciento. El análisis también identifica al sureste mexicano como una de las regiones más afectadas por la desaceleración, debido al debilitamiento del turismo, la reducción del gasto en infraestructura y el menor poder adquisitivo de los hogares. Pese a que el empleo formal alcanzó 22.93 millones de puestos en septiembre, con un crecimiento anual de 1.6 por ciento, Barclays considera que la recuperación sigue siendo insuficiente para impulsar de manera sostenida el consumo. Por ello, mantuvo una perspectiva neutral sobre el sector de consumo mexicano y anticipó que una recuperación más sólida y generalizada será más viable hacia el próximo año.