La inflación anual en esta frontera se ubicó en 2.31 por ciento durante la primera quincena de octubre, su nivel más bajo en más de cinco años, según el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (Anierm), este comportamiento no se registraba en la localidad desde la segunda quincena de abril de 2020 —en los inicios de la pandemia—, cuando el índice bajó a 1.7 por ciento.

Ante este escenario, Marcelo Vázquez Tovar, delegado del organismo empresarial, señaló que la desaceleración de los precios está directamente vinculada con el impacto acumulado del desempleo en la economía fronteriza. Recordó que el empleo local lleva tres años cayendo.

“La ciudad acumula tres años consecutivos con una pérdida constante de fuentes de trabajo. Esta dinámica ha frenado la derrama económica y provocado una disminución sensible en el gasto familiar y en la demanda de productos, lo que presiona los precios a la baja”, dijo.

Vázquez Tovar enfatizó que esta desaceleración no implica un descenso en el costo real de los bienes, sino un menor ritmo de crecimiento en los precios finales al consumidor. Según el desglose de los indicadores del Inegi por rubro, el comportamiento mostró contrastes.

Entre los sectores con mayores alzas destacó el de Bebidas alcohólicas y tabaco, con una inflación de 8.42 por ciento. En Alimentos, la inflación pasó de 1.64 a 2.35 por ciento respecto a la quincena anterior. La Ropa, el calzado y los accesorios registraron un aumento de 5.11 por ciento.

La Vivienda presentó una variación de 2.52 por ciento. Los Muebles y electrodomésticos reportaron una deflación de 4.5 por ciento, mientras que Salud y cuidado personal subió 2.03 por ciento. En contraste, la inflación nacional alcanzó 3.62 por ciento en la primera quincena de octubre.

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