En medio de un entorno económico cada vez más incierto, el comercio en la región Paso del Norte –que abarca El Paso, Ciudad Juárez y Santa Teresa– continúa dando señales de resiliencia y fortaleza.
Pese a las nuevas medidas restrictivas promovidas por la administración del presidente Donald Trump, como la imposición de aranceles y las barreras logísticas al intercambio binacional, empresarios de la zona insisten en mantener una ruta hacia la estabilidad y el crecimiento sostenible.
Ricardo Mora, presidente de la Cámara de Comercio de El Paso, subraya que la región fronteriza ocupa un lugar estratégico en América del Norte por su intensa actividad comercial con México, principal socio económico de Estados Unidos. No obstante, advierte que las políticas recientes han introducido un clima de incertidumbre.
“Las propuestas de imponer aranceles sobre importaciones generan grandes dudas para nuestras empresas, las cadenas de suministro y nuestras comunidades trabajadoras”, señaló Mora. “Pero lo que ha quedado claro es la capacidad de nuestras empresas para adaptarse e innovar en medio de los desafíos”.
El liderazgo empresarial de la frontera se ha enfocado en fomentar alianzas entre cámaras comerciales, autoridades locales e instituciones gubernamentales, a fin de proteger la dinámica económica de la región.
Según Mora, el enfoque está en brindar apoyo, recursos y representación a las empresas afectadas por los cambios en la política comercial, al tiempo que se aboga por soluciones de largo plazo que garanticen un crecimiento estable.
Jerry Pacheco, director ejecutivo del Border Industrial Association en Santa Teresa, Nuevo México, coincide en que el panorama ha sido desafiante, pero no ha detenido el empuje regional.
“La frontera no es un obstáculo, es una ventaja competitiva. Pese a los vaivenes políticos, las empresas aquí han seguido invirtiendo, expandiéndose y generando empleos”, afirmó. “En Santa Teresa hemos visto un auge en el sector logístico e industrial, gracias a que muchas compañías están buscando alternativas para mitigar los efectos de las decisiones federales”.
Ambos líderes resaltan que, más allá del discurso político, las necesidades del comercio real exigen continuidad, certeza jurídica y modernización de la infraestructura binacional. La incertidumbre se mantiene, pero también lo hace la convicción de que el desarrollo económico sustentable de la frontera es posible con visión, cooperación y resiliencia.
Mientras tanto, la región se sigue moviendo, fortalecida por su diversidad, dinamismo y voluntad de colaboración, como afirma Roberto Ramson, director de Desarrollo Económico del Condado, quien celebró recientemente la aprobación de un programa que impulsa el crecimiento de pequeñas y micro-empresas con fondos provenientes del American Rescue Plan Act (ARPA) en el Condado de El Paso.
Programa de apoyo para pequeñas empresas
En un esfuerzo por fortalecer el tejido económico local, el Condado de El Paso anunció la implementación de un ambicioso programa de apoyo para pequeñas y micro-empresas, financiado con 750 mil dólares de ARPA.
El director de Desarrollo Económico del Condado destacó que por primera vez en mucho tiempo se está colocando al centro de las políticas públicas a los negocios más pequeños, aquellos que considera “el alma de las comunidades”.
“Siempre hemos tenido ayuda por décadas para la gran empresa, pero ahora volteamos a ver a quienes realmente sostienen nuestras comunidades: la pequeña y micro-empresa”, afirmó Ramson, tras enfatizar que la iniciativa será ejecutada a través de una alianza estratégica con organizaciones comunitarias y empresariales.
Explicó que el programa contempla un trabajo de campo intenso, en el que se mapearán 100 negocios en cada uno de los cuatro distritos del condado, sumando un total de 400 empresas.
“Esta fase será liderada por la Cámara Hispana de Comercio de El Paso, que se encargará de visitar directamente a los comercios para recabar información clave sobre sus operaciones, necesidades y áreas de oportunidad”.
La información recolectada será sistematizada y analizada por el Instituto Hunt, que diseñó los cuestionarios y se encargará del análisis de datos. El objetivo es contar con un diagnóstico detallado que permita al Gobierno local diseñar políticas más efectivas y ajustadas a la realidad de estos negocios.
Además, el programa cuenta con el respaldo de Project Vida, una organización con experiencia en fortalecer capacidades empresariales. Esta colaboración busca ofrecer no sólo recursos, sino también asesoría estratégica a los negocios participantes.
“Desde que entré a esta oficina hace poco más de dos años, quise implementar un programa así. Hoy lo logramos gracias a una directiva clara de la Corte de Comisionados y el trabajo con aliados clave”, concluyó Ramson.
Con esta iniciativa, el Condado de El Paso marca un precedente en la atención a uno de los sectores más vulnerables y a la vez vitales para la economía regional, en un contexto donde la recuperación tras la pandemia sigue siendo una prioridad y donde el comercio fronterizo lucha por estabilidad económica ante políticas restrictivas.