Los pasajeros que transitan por el Aeropuerto Internacional de El Paso recibieron con beneplácito la nueva disposición del Departamento de Seguridad Nacional que elimina la obligación de quitarse los zapatos en los puntos de control de seguridad aeroportuaria.

La medida, implementada por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), busca reducir los tiempos de espera sin comprometer la seguridad.

“Hoy iniciamos una nueva política de no zapatos… una forma de facilitar la vida de millones de personas que utilizan los aeropuertos del país, sin bajar la guardia en términos de seguridad”, expresó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, durante el anuncio dado a conocer el pasado martes, al resaltar que la iniciativa marca el fin de una práctica implementada hace casi dos décadas.

“Queremos una experiencia de viaje más ágil y menos estresante, especialmente en un año en el que el país recibirá a millones de viajeros por eventos internacionales”, declaró Noem en conferencia desde el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan en Washington, D.C.

El nuevo protocolo, que ya entró en vigor en aeropuertos como el Internacional de El Paso, busca reducir los tiempos de espera en las filas de seguridad, manteniendo los más altos estándares de protección a través de un sistema de “seguridad en capas” que incluye escaneo de equipaje, verificación de documentos REAL ID y análisis de perfiles de riesgo.

Entusiasmo en la Ciudad del Sol

Aunque la Ciudad de El Paso declinó hacer comentarios sobre la nueva medida en la terminal aérea de El Paso, la noticia fue celebrada con entusiasmo tanto por viajeros como por el personal aeroportuario. Para muchos, quitarse los zapatos representaba una molestia constante, especialmente en trayectos con niños, adultos mayores o en vuelos de conexión apretados.

“Viajo con frecuencia por trabajo, y esto sin duda va a acelerar el proceso. A veces perder el tiempo quitándote los zapatos te puede costar un vuelo”, dijo Gabriel Contreras, un ingeniero que volaba rumbo a Denver.

“Yo tengo una prótesis, y cada vez que pasaba por seguridad era incómodo y tardado”, compartió María Elena Vargas, quien viajaba a San Antonio para visitar a su familia. “Esta medida me devuelve un poco de dignidad y me ahorra muchos minutos de estrés”.

Personal de seguridad en el Aeropuerto Internacional de El Paso explicó que aunque la eliminación del requisito reducirá las demoras, no se bajará la guardia. “Seguiremos utilizando tecnología avanzada para detectar amenazas. El objetivo es proteger, pero también adaptarnos a los nuevos tiempos”, comentaron.

Beneficios operativos

Desde el punto de vista operativo, el cambio promete beneficios concretos. Empleados de operaciones en el área de control de pasajeros comentaron que esperan una mejora en la fluidez del tránsito. “El paso por seguridad siempre ha sido un cuello de botella. Esta medida puede reducir los tiempos de espera, especialmente en horas pico o días festivos”, explicaron.

Además, las aerolíneas también se muestran optimistas. “El impacto que esto puede tener en la puntualidad de los vuelos y la satisfacción del pasajero es enorme. Una experiencia menos engorrosa es una experiencia más positiva”, señaló Carlos Aguirre, supervisor de atención al cliente de United Airlines.

Como parte del nuevo enfoque, la TSA anunció que en algunos aeropuertos también habrá filas especiales para familias con niños pequeños, adultos mayores y personal militar en instalaciones cercanas a bases aéreas. No obstante, la agencia podrá seguir solicitando a determinados pasajeros que se quiten los zapatos, si así lo consideran necesario por razones de seguridad.

Contexto histórico y futuro

La política de quitarse los zapatos fue implementada por primera vez en 2006, en respuesta a amenazas específicas, y su eliminación llega en un momento en el que se busca modernizar la experiencia de viaje sin comprometer la protección.

En medio de la expectativa por los Juegos Olímpicos, partidos de la Copa Mundial y las celebraciones por el 250 aniversario del país, las autoridades consideran que esta medida ayudará a gestionar de manera más eficiente los flujos masivos de viajeros.

“La seguridad no está en un solo procedimiento, sino en un conjunto de capas bien integradas”, afirmó Noem. “Podemos ser más hospitalarios, más eficientes, y mantenernos seguros al mismo tiempo”.

Para los millones de pasajeros que transitan diariamente por aeropuertos como el de El Paso, la medida representa una pequeña pero significativa mejora que, para muchos, ya era necesaria.

Representantes de aerolíneas también celebraron el cambio. “Todo lo que contribuya a un abordaje más rápido y una mejor experiencia para el pasajero es bienvenido”, dijeron. La decisión refleja un enfoque moderno hacia la seguridad aeroportuaria.

“Esperamos que esta política reduzca las aglomeraciones en los puntos de control y mejore la percepción del servicio”, informó personal del Aeropuerto de El Paso. “Estamos coordinando con TSA para que el cambio se implemente de forma clara y segura”.

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