Aunque los cruces fronterizos han disminuido desde que Donald Trump retomó la Presidencia en enero, el Sector El Paso continúa siendo una de las regiones más activas para los cárteles mexicanos, que operan en el tráfico de drogas y personas.

Durante julio, agentes de la Patrulla Fronteriza en este sector –que abarca zonas de Texas y todo Nuevo México– reportaron alrededor de mil encuentros con migrantes. Según datos obtenidos por NewsNation, en todo el mes se registraron más de 3 mil 200 encuentros a lo largo de la frontera Sur, en su mayoría con personas que cruzaron ilegalmente desde México.

Pero funcionarios federales subrayan que lo más preocupante no es sólo el flujo migratorio, sino el papel constante de los cárteles mexicanos que utilizan esta región para introducir drogas como el fentanilo y seguir traficando personas.

Desde Washington, el zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, atribuyó la caída en la actividad criminal al endurecimiento de las políticas de seguridad fronteriza implementadas por la administración Trump. “Cuando tienes una frontera segura, cada agente de la Patrulla Fronteriza está en la línea haciendo su trabajo”, dijo Homan el miércoles. “Ya no están cambiando pañales, haciendo fórmula o traslados médicos; ahora están vigilantes, y los cárteles están sufriendo”.

Según Homan, desde enero el tráfico de fentanilo ha disminuido en más del 50%. Añadió que durante el mandato de Joe Biden los cárteles obtuvieron ganancias récord mediante el contrabando de migrantes y drogas, así como con la trata de mujeres y niños. “Eso ha cambiado”, afirmó. “Ahora tenemos una frontera segura y los cárteles están yendo a la quiebra. Con el liderazgo del presidente Trump, vamos a borrar a los cárteles de la faz de la tierra, lo cual hace más seguro a este país y también a México”.

Pese a esas declaraciones, la actividad en el Sector El Paso sigue siendo alta. Recientemente, cámaras de NewsNation captaron a un presunto guía armado en territorio mexicano y, posteriormente, a tres hombres vestidos de negro cruzando la frontera de forma ilegal sin ser detenidos. Aunque las autoridades aseguran que los llamados “gotaways” –personas que cruzan sin ser detectadas– han disminuido a sólo 11 en toda la frontera, los retos en El Paso persisten.

A nivel logístico, la administración Trump ha destinado cientos de miles de millones de dólares a reforzar la infraestructura fronteriza. Ingenieros del Ejército estadounidense trabajan actualmente en la instalación de alambre concertina como parte del esfuerzo para alcanzar el “control operativo total” en la frontera Sur.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha señalado que podría no necesitarse todo el presupuesto asignado para el muro, en parte gracias a la cooperación de agencias estatales y locales.

El Paso, al no ser una ‘ciudad santuario’, permite una colaboración directa entre autoridades locales y federales. Esto, según Homan, ha permitido que los agentes de la Patrulla Fronteriza se concentren exclusivamente en las labores de vigilancia y detención.

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