Con un mensaje centrado en el arrepentimiento y la renovación espiritual, miles de fieles acudieron este miércoles a los diversos templos de la Diócesis de El Paso para participar en la tradicional imposición de la ceniza, dando así inicio al tiempo de Cuaresma.

Durante las celebraciones, los ministros exhortaron a la comunidad a volver el corazón a Dios, rechazar el pecado y comprometerse a vivir con mayor fidelidad el Evangelio. Se recordó que la ceniza no es un acto simbólico vacío, sino un signo que invita a la reflexión personal y al cambio de vida.

En la Iglesia del Sagrado Corazón, ubicada en el emblemático Segundo Barrio, desde temprana hora comenzaron a llegar familias completas, trabajadores y adultos mayores para recibir la ceniza. Las actividades iniciaron a las 7:00 de la mañana y concluyeron con la misa de las 6:00 de la tarde.

Norma Rangel, integrante de esta comunidad parroquial, explicó que esta fecha representa una oportunidad para reconocer errores y comenzar un proceso de conversión.

“Es un día especial porque tenemos que arrepentirnos de todo lo malo que hemos hecho y prepararnos para iniciar la Cuaresma”, expresó.

Sobre la frase que se pronuncia al imponer la ceniza —”Arrepiéntete y cree en el Evangelio”— señaló que significa “reconocer lo que tenemos mal en nosotros y aceptar la Palabra de Dios”.

Norma destacó que la respuesta de la comunidad fue amplia y constante durante toda la jornada. “Viene gente de todos los sectores. Muchos se acercan porque necesitan fortalecer su fe”, comentó. Añadió que varias personas voluntarias y miembros de catequesis se turnaron para apoyar en la organización y en la imposición de la ceniza, bajo la guía del párroco Rafael García.

‘Polvo somos…’

Por su parte, Ana Maite Sánchez, joven católica que trabaja en una de las dependencias del Condado de El Paso, acudió al templo para participar en esta tradición religiosa. Para ella, la ceniza representa un recordatorio profundo sobre la fragilidad humana y el compromiso de mejorar como persona.

“Es recordar que polvo somos y en polvo nos convertiremos, pero también que debemos cambiar día a día, ser mejores personas y tratar bien al prójimo y fortalecer nuestra fe”, afirmó.

Ambas coincidieron en que la Cuaresma es un tiempo de reflexión, oración y transformación interior. Con este acto litúrgico, la comunidad católica de El Paso inició un período de 40 días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa, reafirmando una tradición profundamente arraigada en la región fronteriza.

Conflictos, polarización e incertidumbre

En medio de un escenario mundial marcado por conflictos armados, polarización social e incertidumbre económica, la comunidad católica inició la Cuaresma con un llamado claro a la conversión, la reconciliación y el compromiso con el prójimo.

En parroquias como la Iglesia del Sagrado Corazón, en el histórico Segundo Barrio, las puertas permanecieron abiertas desde temprana hora para recibir a familias completas, trabajadores y adultos mayores que hicieron una pausa en su jornada para comenzar el camino hacia la Pascua.

Mensaje papal: ‘Escuchar y ayunar’

La jornada estuvo en sintonía con el mensaje del Papa León XIV, quien en su reflexión para la Cuaresma 2026, titulada “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, exhortó a los católicos del mundo a vivir este tiempo como una oportunidad para “volver el corazón a Dios” y permitir que la fe recobre fuerza en medio de las distracciones y tensiones actuales.

El pontífice subrayó que la conversión no es un simple gesto externo, sino una transformación profunda que nace de la escucha: escuchar a Dios en la oración y en la Palabra, y escuchar a los demás, especialmente a quienes sufren, migran o viven en los márgenes.

Además, propuso un ayuno que vaya más allá de lo alimenticio, invitando a “desarmar el lenguaje”, evitar palabras que hieran y practicar la amabilidad y la acogida en la vida cotidiana.

Oración, ayuno y limosna

En la Iglesia del Sagrado Corazón, el mensaje encontró eco entre los asistentes. “Es un día especial porque tenemos que arrepentirnos de lo que hemos hecho mal y prepararnos para iniciar la Cuaresma con un corazón limpio”, expresó otro de los feligreses que, al igual que muchos, llevaba una cruz negra de ceniza que simboliza penitencia y arrepentimiento, una tradición que viven muchas religiones.

En las homilías se insistió en las tres prácticas esenciales: la oración como diálogo constante con Dios; el ayuno como disciplina interior, y la limosna entendida no solo como ayuda material, sino como compartir tiempo, atención y recursos con quien lo necesita.

“Cuando compartimos, confirmamos que en realidad somos ricos en lo que importa”, comentó uno de los ministros durante la celebración.

Acompañarse en el camino

A lo largo del día, sacerdotes, diáconos y miembros de catequesis colaboraron en la organización, reflejando el sentido comunitario que el Papa también destacó en su mensaje: vivir la fe acompañados, sosteniéndose mutuamente en el camino hacia la Pascua.

La imposición de la ceniza marca el inicio de un período de 40 días que culminará con la celebración de la Semana Santa, tiempo durante el cual los católicos son llamados a profundizar su fe mediante la oración, el ayuno y las obras de caridad.

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