Tornillo, Texas— Las lluvias que dejaron inundaciones y daños en distintos puntos de la región también trajeron un alivio para agricultores que dependen del Río Grande (conocido como Río Bravo en México): la presa Elephant Butte aumentó sus reservas y abrió una expectativa de mayor disponibilidad de agua para el próximo ciclo agrícola.

Para Juan Uribe, propietario de una granja en el área de Tornillo y también dedicado al sector inmobiliario, observar el ascenso del embalse representa un descanso después de una temporada marcada por la sequía y la incertidumbre.

“Algo es mejor que nada”, expresó el productor, quien da seguimiento constante a los niveles de la presa y celebra que las precipitaciones hayan mejorado el panorama.

Uribe atribuyó parte de esa recuperación a las lluvias asociadas con el huracán ‘Polo’ y manifestó su confianza en que habrá agua para la siguiente temporada de riego. Sin embargo, reconoció que todavía hace falta una aportación mucho mayor. “Ahora no es suficiente. Entonces necesitamos más”, señaló.

Los registros oficiales confirman el aumento del almacenamiento, aunque no permiten atribuir todo el volumen ganado exclusivamente a ‘Polo’. Entre el 25 de septiembre y el 2 de octubre, Elephant Butte pasó de 33,575 acres-pie (41.4 millones de metros cúbicos) a 58,313 acres-pie (71.9 millones de metros cúbicos), un incremento de aproximadamente 30.5 millones de metros cúbicos.

Durante ese período, el porcentaje de llenado subió de 1.7 a 2.9%, mientras la elevación promedio de la superficie aumentó unos 2.71 metros. Los datos son provisionales.

La recuperación ofrece una reserva adicional, pero el embalse continúa en niveles muy bajos. Incluso después de las lluvias, permanece por debajo del 3.5% registrado el 2 de octubre de 2025.

Uribe explicó que esa diferencia mantiene a los productores atentos al invierno. Su esperanza está puesta en las nevadas de Colorado y en que el posterior deshielo permita seguir acumulando agua. “Esperemos que sea un invierno de mucha nieve”, comentó.

Esa expectativa tiene una base hidrológica: buena parte del agua del Río Grande proviene del deshielo del Sur de Colorado y el Norte de Nuevo México. El escurrimiento primaveral llega a Elephant Butte, donde se almacena antes de las entregas para uso agrícola y municipal en el Sur de Nuevo México y la región de El Paso.

Una buena temporada de nieve podría mejorar las perspectivas para 2027, aunque todavía no garantiza una dotación mayor. La disponibilidad dependerá de las aportaciones que efectivamente lleguen al sistema y de las asignaciones que autoricen sus operadores.

Para los agricultores, esa incertidumbre se traduce en decisiones sobre qué sembrar, cuánto terreno cultivar y cómo mantener los cultivos cuando las entregas resultan insuficientes. Uribe mencionó la alfalfa como ejemplo de una producción que requiere varios riegos y para la cual una dotación reducida limita el trabajo durante el año.

Y es que el problema viene de varias temporadas. En abril, el Bureau of Reclamation advirtió que 2026 enfrentaba un tercer año seco consecutivo, uno de los mantos de nieve más bajos registrados y un deshielo excepcionalmente temprano.

Las liberaciones de agua se organizan conforme a ese panorama y no siguen fechas ni cantidades idénticas cada año. Para 2026, Reclamation programó comenzar las descargas desde Elephant Butte el 28 de abril y desde Caballo el 29 de mayo. Caballo recibe y regula el agua antes de enviarla hacia los valles agrícolas y la frontera.

En el Distrito de Riego de El Paso, el inicio de la dotación estaba previsto para el 2 de junio. Posteriormente, su Consejo acordó continuar la temporada hasta mediados de agosto. La asignación inicial de 0.5 acres-pie por acre (unos 1,524 metros cúbicos por hectárea), equivalente a seis pulgadas (15.2 centímetros) de agua, fue aumentada el 30 de julio a 0.75 acres-pie por acre (unos 2,286 metros cúbicos por hectárea), o nueve pulgadas (22.9 centímetros), para usuarios elegibles. Esa cantidad corresponde a la temporada completa y se distribuye mediante pedidos y turnos de riego.

La recuperación del embalse también tiene relevancia para las comunidades que reciben agua del sistema. El Paso Water utiliza entregas del Río Grande para atender parte de la demanda urbana y reducir la presión sobre sus fuentes subterráneas.

El lago, además, sostiene actividades de pesca recreativa y deportiva, navegación y campismo. Una recuperación sostenida podría mejorar las condiciones para esos usuarios, aunque el aumento reciente no permite asegurar la normalización de los accesos. Los bajos niveles han provocado restricciones en las rampas para embarcaciones, según los avisos de Parques Estatales de Nuevo México.

Uribe también distinguió entre el agua que queda almacenada y las avenidas que avanzan río abajo. Señaló que las inundaciones pueden perjudicar a las granjas cuando arrastran arena y sedimentos sobre los terrenos productivos, y expresó preocupación por los agricultores afectados en el área de Hatch y Garfield, al referirse al desbordamiento del Río Grande en la región Paso del Norte a mediados de esta semana.

Desde su perspectiva, el mayor beneficio ocurre cuando las precipitaciones alimentan las reservas que podrán utilizarse después. No obstante, parte del escurrimiento aguas abajo también puede aprovecharse mediante infraestructura de captación.

El Distrito de Irrigación Elephant Butte (EBID) reportó que, hasta el 27 de septiembre, había captado 5,521.53 acres-pie (aproximadamente 6.8 millones de metros cúbicos) de agua de tormenta. Ese volumen se utilizó principalmente para regar campos y disminuir el bombeo de pozos; el agua restante se dirigió a drenajes para favorecer la recarga del acuífero. El registro precede al episodio principal de ‘Polo’.

De acuerdo con información publicada en la página oficial de EBID, las captaciones se activaron cuando las lluvias en los valles de Rincón y Mesilla hicieron que los arroyos alimentaran el Río Grande. Según el Distrito, el sistema de monitoreo alertó al personal sobre la oportunidad de aprovechar esos flujos, lo que permitió desviar agua hacia las áreas de derivación Central y Sur.

Para identificar esas oportunidades, EBID dispone de una red de estaciones meteorológicas, pluviómetros y equipos de medición instalados en arroyos, el río, canales y puntos de captación. La información permite conocer el volumen desviado y observar sus posibles efectos en los niveles de agua subterránea mediante pozos de monitoreo cercanos.

El Distrito también utiliza la plataforma OneRain Contrail para dar seguimiento a las precipitaciones y apoyar las decisiones del personal en campo. Además de facilitar la captación para riego, estas herramientas ayudan a generar alertas de posibles inundaciones y a vigilar la seguridad de las presas de control de avenidas.

El programa permite aprovechar parte de las avenidas generadas por las tormentas para complementar el suministro agrícola, mientras los productores mantienen su atención en la recuperación de los embalses y las aportaciones que pueda dejar el próximo invierno.

Para Uribe, el agua ganada en los últimos días permite mirar el próximo ciclo con mayor optimismo. Su satisfacción convive con la conciencia de que todavía falta mucho: las lluvias ofrecieron un alivio, y ahora el campo espera que el invierno aporte la nieve necesaria para fortalecerlo. (Jaime Torres/El Diario de El Paso)

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