Santa Teresa, NM— Tras meses de cuestionamientos y preocupaciones comunitarias por el consumo de agua, las emisiones contaminantes y el efecto de la inteligencia artificial sobre los recursos naturales, el Proyecto Júpiter abrió por primera vez sus instalaciones en construcción a representantes de los medios, a quienes sus responsables expusieron los avances de una de las inversiones tecnológicas más ambiciosas de la región fronteriza.
El complejo, desarrollado por Stack Infrastructure con la participación de Oracle, contempla una inversión anunciada de 165 mil millones de dólares y ocupa unos mil 400 acres (alrededor de 567 hectáreas) en Santa Teresa, en el condado de Doña Ana. Su construcción comenzó el año pasado y busca proveer la infraestructura informática que exige la creciente demanda de procesamiento de datos y de aplicaciones de inteligencia artificial.
Durante el recorrido, los reporteros conocieron parte de las obras, los sistemas de generación eléctrica y refrigeración, las áreas de almacenamiento de equipo y una de las salas donde se instalarán los servidores del centro de datos.
Uno de los principales objetivos de la visita fue explicar cómo pretende el proyecto atender las preocupaciones sobre su impacto ambiental y el consumo de recursos en una región desértica, donde el agua es uno de los temas más sensibles para las comunidades.
Agua y energía
En el Edificio A, el primero de los cuatro centros de datos contemplados en el campus, se mostró el sistema de enfriamiento de circuito cerrado. Josh Timberlake, vicepresidente sénior de estrategia del sitio de Stack Infrastructure, explicó que esta tecnología recircula el agua utilizada en la refrigeración, en lugar de depender de un suministro continuo para las operaciones habituales.
La empresa sostiene que el sistema reducirá la presión sobre los recursos hídricos, un asunto crucial para el sur de Nuevo México, donde la disponibilidad de agua es una preocupación permanente por el clima árido y la demanda urbana, agrícola e industrial.
En el apartado energético, Oracle destacó el uso de pilas de combustible de Bloom Energy, que generan electricidad mediante un proceso electroquímico a partir de gas natural, sin combustión convencional. Según la compañía, el esquema actualizado busca reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno aproximadamente 92 por ciento respecto del diseño original.
Sin embargo, el uso de gas natural implica que el proyecto seguirá dependiendo de un combustible fósil, por lo que la evaluación de su impacto ambiental dependerá también de sus emisiones totales de gases de efecto invernadero y de los resultados reales de su operación.
Empleo e inversión
Representantes de Stack Infrastructure informaron que alrededor de 4 mil 400 trabajadores de la construcción laboran a tiempo completo en el sitio. De ellos, aproximadamente mil 200 son de Nuevo México y más de 600, del condado de Doña Ana. La empresa prevé que la cifra podría acercarse a los 7 mil conforme avance la obra, y señaló que ya comenzó la contratación de personal para los puestos permanentes.
Las proyecciones contemplan alrededor de mil 500 empleos permanentes, aunque falta ver cómo se distribuirán entre puestos técnicos, operativos y administrativos, y cuántos podrán ocupar los residentes locales.
Los responsables estiman que la inversión tendrá un impacto económico de largo plazo superior a los 13 mil millones de dólares, vía ingresos fiscales, inversiones y actividades comerciales relacionadas. De acuerdo con las cifras de la empresa, entre enero y junio el desarrollo generó unos 80 millones de dólares en ingresos fiscales estatales y locales.
El paquete de compromisos comunitarios incluye 50 millones de dólares para mejoras al sistema de agua, de los cuales, según los promotores, 80 por ciento ya está financiado. A ello se suman unos 360 millones de dólares para escuelas, infraestructura y servicios públicos, y 6.9 millones para capacitación laboral, el Boys and Girls Club de Las Cruces, acceso al agua potable, Doña Ana Community College y restauración de hábitats.
Estas inversiones son uno de los argumentos centrales de la empresa ante las comunidades, que han pedido garantías de que los beneficios económicos se traduzcan en mejores condiciones de vida sin comprometer los recursos naturales de la zona.
Preguntas pendientes
En una sesión de preguntas y respuestas, directivos de Oracle abordaron las inquietudes surgidas desde que se conoció la dimensión del proyecto. La compañía aseguró que mantiene su compromiso con Nuevo México y que realizará ajustes cuando sea necesario con base en los comentarios recibidos. Añadió que esta no será la única visita para la prensa y que buscará mantener informada a la comunidad conforme avance la construcción.
El Proyecto Júpiter se desarrolla en un momento en que los centros de datos se han vuelto infraestructura estratégica para las tecnológicas, impulsados por la expansión de la inteligencia artificial, los servicios digitales y el almacenamiento masivo de información. Ese crecimiento ha generado debates en distintas comunidades sobre la electricidad que requieren estas instalaciones, el uso del agua para controlar la temperatura y el reparto de los beneficios económicos.
En Santa Teresa, la discusión es especialmente sensible por la ubicación del complejo en una región fronteriza con recursos hídricos limitados y necesidades de inversión en infraestructura pública. La empresa afirma que su modelo energético y sus sistemas de refrigeración permitirán desarrollar el campus sin sobrecargar los servicios de agua ni la red eléctrica. Esas afirmaciones, junto con las proyecciones de empleo y recaudación, serán clave para evaluar el desempeño del proyecto cuando entre en operación.
Por ahora, la construcción continúa y los bastidores para servidores aún no llenan las salas de datos. El desafío para los promotores será demostrar que una inversión de esta magnitud puede traducirse en empleos duraderos, beneficios tangibles para las comunidades y una operación que cumpla sus compromisos ambientales.
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