Ciudad Juárez– El Servicio de Administración Tributaria (SAT) intensificó sus medidas para garantizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales, uno de los métodos es el congelamiento de cuentas bancarias de los contribuyentes con adeudos fiscales.

Esta es una herramienta legal establecida en el Código Fiscal de la Federación, la cual permite al SAT asegurar el cobro de adeudos fiscales de contribuyentes que han incurrido en diversas omisiones.

El congelamiento de cuentas es inmediato, los contribuyentes afectados no pueden realizar transacciones bancarias, como pagos, transferencias o retiros, hasta que se resuelva la situación fiscal. Además, el SAT puede congelar varias cuentas a nombre del contribuyente, independientemente del banco en el que se encuentre.

Si se enfrenta al congelamiento de su cuenta bancaria por parte del SAT, es fundamental saber que tiene derechos y opciones para resolver la situación y existen pasos que puede seguir.

El SAT tiene la obligación de notificarle sobre el congelamiento de sus cuentas. La notificación puede hacerse a través del buzón tributario, por correo electrónico o incluso de manera personal, dependiendo de los datos que el SAT tenga actualizados.

Si no entiende el motivo del congelamiento o considera que ha sido un error, puede solicitar aclaraciones al SAT. Tiene derecho a presentar pruebas o documentación que justifiquen su situación fiscal y evitar que la medida persista.

Si no tiene los recursos para cubrir el adeudo fiscal, puede ofrecer una garantía en lugar de pagar el monto total. Algunas opciones incluyen depósitos en dinero, cartas de crédito emitidas por un banco, prenda, hipoteca o incluso una fianza otorgada por una institución autorizada.

Si considera que el congelamiento es injustificado o ilegal, puede impugnar la medida a través de recursos legales, como el recurso de revocación o el juicio de amparo. Estos procedimientos le permitirán defender sus derechos ante el SAT y evitar consecuencias más graves.

Si tiene dudas sobre su situación fiscal, lo mejor es acudir a un contador o asesor fiscal para recibir orientación y evitar sanciones mayores.