En medio de las llamas y sin la presencia de algún organismo derechohumanista, fue como cientos de migrantes terminaron siendo despojados del campamento ubicado en el bulevar Juan Pablo II, lugar en el que estas personas habían construido casas de madera y en donde vivían alrededor de 150 niñas, niños, adolescentes, hombres y mujeres desde hace aproximadamente un año.

La redada, encabezada por el Instituto Nacional de Migración (INM), en conjunto con autoridades estatales y municipales, fue realizada durante la madrugada del sábado.

Era un día normal para todos aquellos que habían construido su hogar en ese terreno.

En el sitio había menores de edad que, de acuerdo con testigos, estuvieron en el lugar de los hechos y tuvieron temor al ver la presencia de los agentes que acudieron en atención a las acciones interinstitucionales y a las estrategias de seguridad que, según el Gobierno estatal, buscan disminuir y erradicar los indicadores delictivos.

Al campamento arribaron alrededor de 80 elementos de seguridad, quienes sostuvieron una disputa con las personas en situación de movilidad, que desde un inicio se negaron rotundamente a abandonar el sitio.

Fue ahí cuando comenzó la tragedia, puesto que, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE), algunos de los migrantes intentaron agredirlos con machetes.

Las cosas subieron de tono cuando el incendio provocado de manera intencional comenzó (aparentemente) con el objetivo de intentar que algunos de ellos lograran escapar, y en efecto, así fue.

El reporte final estableció que de los más de 100 migrantes sólo fueron rescatados 20 hombres, 19 mujeres, 17 niñas, niños y adolescentes (dos de ellos no acompañados), número que representa un total de siete núcleos familiares, mismos que serán repatriados a su país de origen.

De las demás personas que sí huyeron de ahí, no se sabe nada, y las autoridades continuarán tratando de dar con su paradero, a fin de que también sean enviadas al lugar en el que nacieron.

Sólo quedaron cenizas

Tras esa noche, la cual estuvo llena de un sinfín de emociones, sólo quedó un ambiente triste: brasas por todos lados, además de cobijas, ropa, calzado, utensilios y juguetes quemados.

La cinta amarilla rodeó el lugar que terminó prácticamente destruido y que fue hogar de muchas personas, quienes lograron hacer una comunidad compartiendo momentos de risas, enojos, tristezas, frustración, e incluso de alegría pese a la tempestad.

Un operativo sin derechos humanos

Todo esto fue realizado con la ausencia de la observación derechohumanista, ya que ni la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ni la Comisión Nacional estuvieron presentes. La razón: ninguna fue notificada.

“Las autoridades no nos avisaron, no fuimos requeridos principalmente porque es una institución federal, el Instituto Nacional de Migración debió de avisarnos a nosotros y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Aun así, en cuanto tuvimos noticias enviamos a un visitador; sin embargo, este ya no encontró a nadie”, explicó Alejandro Carrasco Talavera, presidente interino de la CEDH.

Por estos hechos fue levantada un acta circunstanciada, y con eso se dará vista a la CNDH para que sea ese organismo el que decida si habrá que iniciar con una investigación.

Reunión previa a las acciones

Jorge Armendáriz, vocero de la SSPE, informó que previo a la realización de estas acciones tuvieron una reunión en las instalaciones del C4 por petición del INM, quienes pidieron el apoyo de todas las corporaciones.

“Nosotros mandamos un equipo de elementos desarmados a la comandancia sur de la Policía Municipal, donde se concentraron para salir al operativo; luego mandamos otro equipo de reacción en caso de ser necesario, y apoyamos con el cierre de vialidades”.

En cuanto a los daños, dijo que algunos migrantes intentaron agredir a los elementos, pero que esa situación fue controlada de manera inmediata y que el fuego fue sofocado gracias al apoyo de los bomberos.

Un predio y una propietaria

Fuentes al interior del Instituto Nacional de Migración afirmaron que el operativo fue hecho por petición del Gobierno del Estado (presuntamente por la gobernadora), a través de la subdirección de Control y Verificación Migratoria desde hace dos semanas.

Eso, debido a que la dueña del predio exigió que le desalojaran su propiedad y que el tema principal era la invasión del terreno.

Así mismo, señalaron que el gimnasio en donde los tuvieron varias horas lo usaron para hacer el procedimiento que se llama puesta a disposición, pero que a las autoridades estatales les falló, debido a que los migrantes huyeron y sólo pudieron agarrar a 23 y no a 39 como dijo la SSPE.

Migrantes son tratados como un problema

Jorge Alberto Pérez Cobos, fundador del albergue Uno de Siete Migrando, dijo que lamentablemente las autoridades siguen viendo a los migrantes como un problema y no como una población a atender.

“Nosotros tenemos todo en el albergue: comida, ropa, camas, minisplit, pero ahorita este estaba sin operar, ya que no tenemos personal y es que, tristemente, siguen viendo a los migrantes como problema y no como una población a atender”, aseguró Pérez Cobos

De igual manera, el activista dijo que han solicitado ayuda al DIF, pero no han obtenido ninguna respuesta.

Tras la situación, el refugio ubicado en la calle Francisco Xavier Mina 1415, Santa Rita, será abierto nuevamente a partir del día de hoy.

Investigación en la FGR

Por todo lo ocurrido, la Fiscalía General de la República (FGR) sí pretende iniciar con una investigación, aunque hasta el momento no hay una denuncia de manera formal por parte de Migración o de la Guardia Nacional.

Trabajadores de Mantenimiento Urbano y Servicios Públicos realizaron la remoción de basura en el Campamento Migrante, esto con el apoyo de dos retroexcavadoras y dos “bobcat”, así como de cuatro contenedores, en los cuales fue depositada la basura.

La gran acumulación de plásticos, madera, colchones, tarimas y otros objetos provocó la rápida propagación del fuego.

Con anterioridad ya habían sido registrados varios incidentes, como una persona herida por proyectil de fuego, varias peleas, incendios constantes, entre otros eventos.

La indicación para los trabajadores del Municipio fue limpiar lo más pronto posible el predio y deshacerse de toda la “basura” que para los migrantes eran sus pertenencias.