Chihuahua, Chih.- Julián Lebaron, integrante en de la comunidad Lebaron, comentó que desde la masacre de nueve personas, entre mujeres y menores de edad en Bavispe, Sonora, hace seis años, nada ha cambiado en el tema de la violencia, ya que los criminales actúan con total impunidad, como ocurrió el domingo en Guachochi, en donde hasta el momento hay un saldo de siete pérdidas de vidas.
El cuatro de noviembre del 2019, la vida de la comunidad Lebaron cambió al ser víctimas de una masacre protagonizada por miembros del crimen organizado quienes atacaron a tres mujeres y 14 niños pertenecientes a la familia méxicoestadounidense de credo mormón; nueve de ellos murieron. Un total de 31 personas han sido detenidas, pero según Lebaron, no hay una sola sentencia.
El hecho que conmocionó a todo el mundo, ocurrió en una brecha que está entre los límites de Sonora y Chihuahua al norte de México.
Dos de las mujeres iban a visitar a sus parientes en Chihuahua, y otra planeaba encontrarse con su esposo en el aeropuerto de Phoenix, Arizona; sin embargo, esto no fue posible.
Ayer Julián Lebaron expuso que ante la ineficiencia de las autoridades, así como la complicidad con los grupos criminales, la responsabilidad de acabar con la violencia es de los ciudadanos, ya que en Chihuahua hay 4 millones de habitantes que se han quedado callados ante las tragedias.
Destacó que la única forma que queda para hacer frente a la situación es con un paro total de los ciudadanos para exigir que las autoridades hagan lo que les corresponde o que se vayan del estado, para que sean asignadas personas que si quieran proteger a la gente y no estén relacionados con el crimen organizado.
Dijo que la muerte de inocentes es el precio que pagan por no exigir de manera contundente
“Los criminales actúan con total impunidad, como ocurrió el domingo en Guachochi, en donde hasta el momento hay un saldo de siete pérdidas de vidas”
Julián Lebaron Integrante de la comunidad Lebaron a las autoridades. Enfatizó que lo ocurrido es una tragedia para toda la sociedad, como la vivida hace casi seis años en Bavispe, Sonora.