Chihuahua— El ingeniero hidráulico chihuahuense Héctor Porras Dávila, originario del municipio de Aldama, vive momentos de incertidumbre en los Emiratos Árabes Unidos, donde permanece varado y a la espera de que restablezcan los vuelos comerciales o que el Gobierno de México implemente un proceso de repatriación, tras la escalada de ataques con misiles y drones que han afectado a varias zonas del Golfo Pérsico.
En entrevista con El Diario, Porras Dávila compartió que está en la región debido a que pasaría una estancia temporal de trabajo y asuntos familiares que concluiría el 4 de marzo.El ingeniero, especializado en tecnologías de riego para la agricultura, señaló que ésta es la tercera ocasión que visita Emiratos Árabes Unidos con fines técnicos, donde ha realizado viajes de varios meses para colaborar en proyectos relacionados con el manejo del agua y la infraestructura hidráulica.
Sin embargo, el contexto cambió drásticamente a finales de febrero, cuando comenzó una escalada militar en Medio Oriente derivada de ataques y represalias entre potencias. Como parte de esa situación, Irán lanzó misiles balísticos y drones contra diversos puntos del Golfo, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, lo que provocó explosiones, daños en infraestructura y la suspensión de operaciones en aeropuertos. De acuerdo con autoridades emiratíes, desde el inicio de los ataques han detectado más de 165 misiles balísticos y cientos de drones, la mayoría interceptados por los sistemas de defensa aérea del país. Por ello, fragmentos de proyectiles y algunos impactos han provocado daños en zonas urbanas, incendios y víctimas civiles. En medio de este panorama, el chihuahuense relató que las alarmas de emergencia forman parte del día a día en las ciudades afectadas. “Hace un minuto sonó la alarma en el celular; inmediatamente tenemos que resguardarnos porque significa que hay ataque de misiles. En cuanto pasa, tratamos de comunicarnos con la familia”, relató. Explicó que los avisos son activados a través de los teléfonos celulares y que, en muchas ocasiones, los residentes también alcanzan a escuchar las detonaciones provocadas por los sistemas de defensa aérea cuando interceptan drones o misiles. “También escuchan explosiones cuando derriban los drones o misiles. La mayoría de los accidentes, algunos mortales, han sido por la caída de pedazos de los proyectiles”, señaló. Uno de los episodios que más preocupación generó ocurrió recientemente en Abu Dhabi, cuando fragmentos metálicos impactaron en un edificio donde hay oficinas diplomáticas, lo que dejó personas lesionadas. Reportes internacionales han confirmado que restos de drones interceptados han caído en complejos donde están embajadas y zonas residenciales, provocando heridos. Porras Dávila relató que la madrugada del martes vivió uno de los momentos más tensos desde que inició la crisis. “Como a las 2:00 de la mañana sonó la alarma y escuchamos explosiones muy fuertes durante casi dos horas. Nos refugiamos en la cocina del departamento; para nosotros ha sido el momento más duro”, expresó. A raíz de ese episodio, autoridades y contactos locales facilitaron su traslado desde Abu Dhabi hacia Dubái, ciudad ubicada aproximadamente a 140 kilómetros de distancia, donde actualmente Porras Dávila permanece a la espera de poder salir del país. La situación aérea en la región sigue complicada, resaltó el ingeniero hidráulico. Diversos aeropuertos han suspendido o restringido operaciones debido a los ataques, y como él, miles de viajeros permanecen varados mientras las autoridades evalúan condiciones de seguridad para reanudar vuelos comerciales. Mientras tanto, el ingeniero chihuahuense dijo que mantiene comunicación constante con familiares en México y está atento a cualquier indicación de las autoridades mexicanas. “Estamos esperando la repatriación por parte del Gobierno mexicano o que se restablezcan los vuelos comerciales desde Abu Dhabi o Dubái”, comentó. La crisis ha generado preocupación internacional debido a que los ataques no sólo han alcanzado instalaciones militares, sino también aeropuertos, puertos y zonas urbanas, lo que ha obligado a los residentes a resguardarse en estacionamientos subterráneos, refugios improvisados o áreas interiores de sus viviendas durante las alertas aéreas. En tanto, Porras Dávila espera que la situación se estabilice para poder regresar a Chihuahua tras una experiencia que, asegura, ha sido una de las más difíciles que le ha tocado vivir lejos de casa.