Washington.- La economía de Estados Unidos está inesperadamente avistando una serie de nuevas crisis potencialmente dañinas, ya que las tensiones están aumentando en Medio Oriente, los trabajadores de los puertos están en huelga en las Costas del Este y del Golfo y varios estados están teniendo problemas debido a un devastador huracán.

Esos eventos ocurrieron mientras los encargados de las políticas estadounidenses estaban ganando confianza ya que habían disminuido exitosamente la inflación sin empujar la economía a una recesión, mientras los sondeos entre los consumidores sugerían que la amargura económica de los estadounidenses había empezado a disminuir.

Pero en tan sólo una semana, han surgido nuevos riesgos.

La economía enfrenta actualmente la posibilidad de un aumento en el precio del petróleo, nuevas interrupciones en la cadena de suministro y una tormenta que podría causar más de 100 billones de dólares en daños en grandes partes del sureste del país.

“Hay una nueva incertidumbre”, comentó Joseph E. Gagnon, integrante de alto rango del Instituto Peterson de Economía Internacional.

“Si perdemos el petróleo del Medio Oriente y si los puertos no están funcionando, esas dos cosas son inflacionarias”.

Esa incertidumbre está arribando justo semanas antes de una elección presidencial en la que la economía --- en particular la inflación --- es uno de los factores más importantes en la mente de los votantes y a menos de un mes después que la Reserva Federal empezó a recortar las tasas de interés después de estar más de dos décadas en un punto alto.

El Banco Central ha ganado confianza porque la inflación está de vuelta en un objetivo del 2 por ciento, pero está preocupado acerca del debilitamiento del mercado laboral.

Aun antes de que surgieran los nuevos riesgos, el Fondo Monetario Internacional proyectó que la economía de Estados Unidos podría disminuir el próximo año.

La escalada del conflicto en Medio Oriente es el escenario más preocupante para la economía mundial.

Los economistas han advertido durante casi un año que si la lucha entre Israel y Hamas en Gaza se convierte en una guerra regional, podría causar un impacto en el precio del petróleo que podría impulsar la inflación en todo el mundo.