Esos sucesos han dejado al ex presidente Donald J. Trump y a su staff atemorizados, frustrados y dependiendo de las agencias federales para proporcionarle seguridad al candidato, y considerando lo que Trump ha mostrado desde hace tiempo como un “estado profundo”.
Aunque Trump y su equipo también tan aprovechado sus predicamentos para sus fines políticos, sugiriendo sin evidencia que la situación es culpa en parte de la administración Biden-Harris por no estar dispuestos a proporcionarle la protección que necesita para viajar libremente por el país y reunirse con los votantes en su términos.
Trump se aproxima al Día de la Elección siendo de manera simultánea el objeto de un proceso federal, un candidato que ha amenazado con despedir a la mayoría de la burocracia federal y siendo un objetivo que depende de la información y protección de las mismas agencias que es probable que soporten sus represalias si vuelve a estar nuevamente en el poder.
Entrevistas con personas cercanas a Trump y funcionarios del gobierno federal revelan el nerviosismo que ha imperado en la campaña por los intentos de asesinato y las amenazas y hackeos iraníes --- y cómo ha respondido el aparato de seguridad estadounidense.
Al mismo tiempo, Trump ha atacado y politizado las agencias encargadas de investigar las amenazas y protegerlo, funcionarios de la Casa Blanca de Biden y el Servicio Secreto están preocupados de que esté preparando el terreno para culparlos si pierde la elección.
El resultado es una compleja mezcla de seguridad y política que nunca había sido vista en ninguna elección anterior y que además incluye la tensión.
Las agencias de inteligencia a las que Trump ha desdeñado desde hace tiempo, han evaluado que el fallido intento contra la vida del candidato en Butler, Pennsylvania en el mes de julio, aumentó la confianza de Irán de que el ex presidente puede ser atacado exitosamente.
Aunque las mismas agencias dudan que Irán tenga la capacidad de sacar adelante ese complot y hasta ahora no ven ninguna conexión entre el hackeo de correos electrónicos y cualquier plan para matarlo.
Funcionarios de la campaña de Trump siguen preocupados acerca de ese vínculo y están furiosos de que, desde su punto de vista, las agencias federales no tomen más en serio las amenazas de Irán.