El enorme pozo situado cerca de una diminuta localidad rural de Brasil tiene todos los elementos para resolver el repentino problema de Occidente para encontrar metales críticos de tierras raras, esos elementos que son vitales para fabricar vehículos eléctricos, turbinas eólicas, misiles teledirigidos y robots.
Inaugurada el año pasado y respaldada por inversionistas estadounidenses, es la única mina fuera de Asia que produce cantidades significativas de algunas de las tierras raras más difíciles de encontrar.
Como China controla la mayoría de las tierras raras y ahora retiene los metales estratégicos en medio de una guerra comercial cada vez más intensa, el gobierno estadounidense reveló discretamente el mes pasado que quiere financiar la ampliación de la mina brasileña.
Pero hay un obstáculo. La mina ya tiene un contrato para vender sus tierras raras a China.
“Eran el único cliente que podía procesar y separar el producto”, dijo Thras Moraitis, director ejecutivo de la empresa que maneja la mina Serra Verde. “La planificación premeditada de los chinos durante muchas, muchas décadas los ha ubicado en una posición en la que tienen un control muy fuerte”.
La mina de Brasil pone al descubierto que, en lo que respecta a los minerales vitales para la economía y los campos de batalla del mañana, Occidente está muy atrasado y tiene pocas buenas opciones para ponerse al día.
China domina la extracción y el procesamiento de tierras raras, un conjunto de 17 elementos esenciales para industrias como la automovilística, de semiconductores, aeroespacial y de defensa. Aunque abundan en la corteza terrestre, son difíciles de extraer y separar, y Estados Unidos y otros países occidentales han dejado, en gran medida, ese trabajo en manos de China.
En el caso de algunas tierras raras “pesadas” que son críticas —llamadas así porque tienen números atómicos más altos en la tabla periódica—, China es esencialmente el único país que puede separarlas y procesarlas.
Las tierras raras han llegado a ser tan codiciadas porque ayudan a fabricar los potentes imanes que necesitan los nuevos automóviles, misiles y aviones no tripulados. Aunque las tierras raras “ligeras” constituyen la mayor parte de esos imanes, las pesadas también son necesarias para evitar que los imanes se debiliten o se destruyan a altas temperaturas.
En su inmensa mayoría, las tierras raras pesadas han procedido de minas localizadas en China y Birmania, que ha vendido su producción a su poderoso vecino, porque esos países tienen yacimientos naturales de arcilla que son ricos en esos elementos.
Pero recientemente los gobiernos y la industria se han entusiasmado al ver que otro país —Brasil— también tiene abundantes depósitos de arcilla de ese tipo.
“He estudiado entre 600 y 700 proyectos en todo el mundo y, en mi opinión, Brasil es, con diferencia, el que mejor” acceso tiene a las tierras raras pesadas, dijo Constantine Karayannopoulos, pionero de las tierras raras y cofundador de Neo Performance Materials, una de las mayores empresas del sector y que está radicada en Canadá. “Brasil podría cambiar las reglas del juego”.
En 2010, China interrumpió las exportaciones de tierras raras a Japón por una disputa territorial, lo que hizo saltar las alarmas de que el mundo dependía de China para esos minerales críticos. Ese mismo año, Denham Capital, una empresa de capital riesgo de Boston, invirtió en un proyecto incipiente llamado Serra Verde para poder extraer esos minerales en Brasil.
Ocho años después, el proyecto seguía tratando de despegar y Serra Verde buscaba compradores que se comprometieran. En esencia, solo había un cliente potencial. Prácticamente nadie fuera de China podía extraer las tierras raras pesadas del lodo elemental que Serra Verde pretendía vender.
“Se puede extraer”, dijo Karayannopoulos. “Pero en ningún lugar de Occidente existe la capacidad para tomar esos materiales y producir disprosio y terbio separados”.
Tras 14 años —y 150 millones de dólares adicionales de inversores estadounidenses y británicos—, la mina de Serra Verde abrió el año pasado en Minaçu, Brasil, una ciudad de 30.000 habitantes del centro de Brasil construida en torno a una mina de amianto de décadas de antigüedad. Todo lo que extraía la mina ya estaba contratado para ir a China.
Moraitis, director ejecutivo de Serra Verde, que tiene su sede legal en Suiza, no quiso dar detalles del contrato, pero dijo que la gran mayoría del producto de su empresa estaba comprometido con China hasta, al menos, el año 2027. Espera que, para ese momento, su producción crecido lo suficiente como para empezar a aceptar nuevos compradores.
Otros productores de tierras raras se encuentran en una situación similar.
MP Materials, una empresa con sede en Las Vegas financiada en parte por el Pentágono, extrae y separa principalmente tierras raras ligeras en Mountain Pass, California. Sin embargo, en una declaración de valores del año pasado, dijo que vendía el 80 por ciento de su producto a China.
Un portavoz de MP Materials dijo que la empresa ha ido reduciendo sus ventas a China a medida que puede separar más por sí misma. Vende las tierras raras separadas a compradores de Japón y Corea del Sur, así como a laReserva de Defensa Nacional de Estados Unidos. MP Materials aún no puede separar tierras raras pesadas, pero está construyendo otra planta en California, financiada por el Pentágono, que sí puede hacerlo.
Esto se une a otros esfuerzos en Occidente para separar tierras raras pesadas, como en Francia y Estonia. Según Moraitis, estas plantas tardarán unos años en construirse, pero cuando estén listas, es probable que siga siendo difícil encontrar tierras raras pesadas.
Serra Verde espera producir unos cientos de toneladas de tierras raras pesadas para 2027 lo que, según dijo Moraitis, duplicaría el suministro de estos elementos fuera de Asia. (El suministro actual procede de pequeñas cantidades extraídas de minas existentes, incluso como subproducto del carbón y el uranio).
Otras minas de tierras raras pesadas en Brasil están por desarrollarse. Un proyecto anunciado este año en Francia prevé extraer tierras raras pesadas de baterías recicladas.
Moraitis dijo que, desde que China restringió sus tierras raras este mes, los gobiernos y la industria han hecho un llamado. “Hay una mayor sensación de urgencia en esas conversaciones”, dijo.
Ahora todo el mundo quiere las tierras raras de Serra Verde, dijo, pero son exportadas a China.
“Es muy difícil no admirar lo que han logrado”, dijo Moraitis refiriéndose a China. “Y es muy difícil competir contra ellos”.