Nueva York.- Desde hace tiempo, Canadá ha tenido una de las políticas de inmigración más abiertas del mundo. Ahora, al enfrentar una creciente crítica popular, está cambiando las reglas.

Después de invitar a millones de personas en los últimos años para que ayudaran a impulsar la economía de Canadá, el gobierno ha revertido el curso en medio de una gran preocupación de que los inmigrantes estén ayudando a profundizar los desafíos en la vivienda, atención médica y otros problemas.

Una serie de medidas que fueron dadas a conocer este año, enfocadas en el vasto programa de residencia temporal de Canadá, ha impuesto barreras que han dejado a cientos de miles de migrantes en el limbo legal.

Arenas movedizas

El programa de estudiantes internacionales ha representado una ruta para obtener la sonada residencia permanente en el país, a través de la educación, lo cual ha atraído a cientos de miles de jóvenes, (muchos de ellos de India).

Los estudiantes internacionales, que después de graduarse son elegibles para obtener permisos para trabajar y seguir viviendo legalmente en el país, representan una importante categoría de los residentes temporales.

Otro grupo está integrado por trabajadores que son invitados por empleadores específicos, mientras que un grupo más pequeños de migrantes solicitan asilo.

El programa de residencia temporal se incrementó después de la pandemia del coronavirus, debido a que la economía de Canadá tenía problemas para llenar los puestos ante la escasez laboral.

Como resultado de eso, casi tres millones de personas que viven en Canadá tienen algún tipo de estatus temporal de inmigración, 2.2 millones de personas arribaron en los dos últimos años, de acuerdo a estadísticas gubernamentales.

Los residentes temporales representan el 6.8 por ciento de la población total del país, que es de 41.3 millones, lo cual tuvo un incremento del 3.5 por ciento respecto al 2022.

Aunque la economía de Canadá está generando menos empleos actualmente, y el desempleo, que está por encima del 6 por ciento, sigue tercamente alto. Incluso es más alto en la categoría de residentes temporales, en un 14 por ciento.

Muchas ciudades canadienses enfrentan una crisis de asequibilidad de viviendas, y varias provincias están presionando los sistemas de atención médica.

Los críticos aseguran que el gran número de residentes temporales está empeorando ese problema, por lo que el estado de ánimo público hacia los inmigrantes se ha hostilizado.

En respuesta a eso, Marc Miller, ministro de Inmigración del país, anunció una serie de recortes a las cuotas de inmigración a partir de este año, incluyendo la disminución del número de visas para estudiantes emitidas y colocando un tope al número de trabajadores extranjeros temporales que una empresa puede emplear.

Como parte de los esfuerzos del gobierno para frenar el programa de residencia temporal, los permisos de trabajo que expiren no serán renovados para muchos inmigrantes.

Debido a que uno de cada cinco canadienses ha nacido en el extranjero, el país había estado abierto a los inmigrantes desde hace tiempo.

Históricamente, los gobiernos conservadores y liberales habían promovido las políticas de inmigración para impulsar las filas de trabajadores e incrementar la población.

Pero eso está cambiando actualmente. La mayoría de los sondeos entre los canadienses muestran que el país ha recibido a muchas personas en un período muy corto de tiempo.

Por ejemplo, un sondeo realizado en agosto, mostró que dos terceras partes de los canadienses consideran que la actual política de inmigración está permitiendo la entrada a muchas personas.

Muchos inmigrantes argumentan que son tratados injustamente, ya que los invitaron a Canadá para enfrentar la posibilidad de tener que abandonar el país porque sus permisos de trabajo no son renovados.

El debate sobre la política de inmigración de Canadá ha recordado unos argumentos mucho más polarizados de Estados Unidos y Europa.

En Estados Unidos, el limitar la inmigración ilegal es un tema importante para la elección presidencial del próximo mes, el ex presidente Donald J. Trump ha prometido una deportación masiva y la vicepresidenta Kamala Harris ha mostrado una postura más estricta que la de su partido en ocasiones anteriores.

En Europa, el tema ha cambiado la política en la última década, impulsando un ascenso anti-inmigrante y en algunos casos, partidos políticos abiertamente racistas.

Aunque una abrumadora mayoría de los inmigrantes de Canadá arriban legalmente, y a pesar del cambio reciente de postura, el discurso político sigue siendo ampliamente civilizado.

Algunos expertos argumentan que la presión sobre el mercado de la vivienda o la atención médica reflejan una crónica sub-inversión del gobierno, en lugar de las consecuencias de los altos índices de inmigración.

La tensión entre el influjo de inmigrantes y los problemas económicos se puede apreciar más en lugares como Brampton, una ciudad cerca de Toronto en donde muchos estudiantes hindúes y trabajadores temporales se han establecido.

Sin embargo, Canadá dice que utilizará una estrategia más flexible ante la inmigración, permitiendo la entrada de personas cuando sean necesarias y cerrando la puerta con no lo sean.