VANIMO, Papúa Nueva Guinea (AP) — El papa Francisco viajó el domingo a las remotas selvas de Papúa Nueva Guinea para celebrar a la Iglesia católica en las periferias, llevando consigo una tonelada de medicinas, instrumentos musicales y un mensaje de amor para la gente que vive allí.
Francisco voló a bordo de un avión de transporte C-130 de la Real Fuerza Aérea Australiana desde Port Moresby hasta Vanimo, en la costa noroeste de la nación del Pacífico Sur. Allí, Francisco se reunió con la comunidad católica local y con los misioneros de su natal Argentina que han estado atendiéndola.
Para un Papa argentino que se maravilló en 2013 de haber sido elegido desde el “fin de la Tierra” para dirigir la Iglesia, fue un viaje a otro fin de la Tierra en el viaje más largo y más lejano del pontificado de Francisco.
Francisco ya había viajado anteriormente a los confines del Ártico (para pedir perdón al pueblo inuit por los abusos cometidos por la Iglesia), a la Amazonia peruana (para llamar la atención sobre su difícil situación) y a las llanuras de Ur, en Irak (para reforzar los vínculos entre cristianos y musulmanes). Pero incluso para sus estándares, el viaje del domingo a la remota Vanimo fue extraordinario.
Una multitud de aproximadamente 20.000 personas se reunió en el campo frente a la catedral de Vanimo cantando y bailando cuando llegó Francisco, y rápidamente se puso un tocado de plumas que le habían regalado.