Las conjeturas sobre quién será el próximo papa de la Iglesia católica romana a menudo resultan imprecisas. Antes de la elección del papa Francisco en 2013, muchas casas de apuestas ni siquiera lo contaban entre los favoritos.

Esta vez, las predicciones se complican aún más porque Francisco hizo muchos nombramientos en un periodo de tiempo relativamente corto durante su mandato, diversificando el Colegio Cardenalicio y haciendo más difícil identificar movimientos y facciones dentro del grupo.

Aun así, el debate sobre los posibles nombres comenzó hace tiempo tras los muros del Vaticano, y los observadores predicen varias posibilidades.

Se considera probable que algunos se basen en la agenda progresista de Francisco, mientras que otros representarían un regreso a un estilo más tradicional. Los expertos también sugieren que el Colegio podría favorecer a un prelado con experiencia en las complejidades de las relaciones internacionales.

¿Quién podría ser el nuevo Papa?

Diversos medios han especulado sobre posibles sucesores en caso de que el Papa Francisco renuncie o fallezca.

El proceso es complejo y reservado. Es importante destacar que estas especulaciones se basan en análisis de expertos y medios de comunicación, y que el proceso de elección de un nuevo Papa es complejo y reservado, por lo que el resultado final puede diferir de las expectativas.

Estos son algunos nombres:

Pietro Parolin; Italia, 70 años

Actual Secretario de Estado, es la mano derecha de Francisco en el Gobierno de la Curia romana.

Se licenció en derecho canónico y se ha desempeñado como Viceministro de Exteriores. Además, contribuyó a acuerdos clave como el inicio de los contactos entre la Santa Sede y China.

Luis Antonio Tagle; Filipinas, 67 años

Nombrado prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos por el Papa Francisco, es una figura destacada en el ala progresista de la iglesia, y podría continuar con el legado del actual Pontífice. Además, ha sido considerado papable desde el Cónclave del 2013.

Fridolin Ambongo Besungu; República Democrática del Congo, 64 años

Arzobispo de Kinshasa en la República Democrática del Congo, se ha posicionado como una voz crítica de las posturas progresista de Francisco, específiciamente las bendiciones a parejas del mismo sexo.

Peter Turkson; Ghana, 76 años

Ex prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, considerado un candidato moderado, abierto en temas de justicia económica y medio ambiente, pero sin ser completamente progresista.

Se vio envuelto en polémica en 2012 cuando presentó un video en el Vaticano donde aseguraba que los musulmanes dominarían Europa.

Marc Ouellet; Canadá, 80 años

En su momento fue considerado una de las mejores opciones pra suceder a Benedicto XVI antes de la elección de Francisco.

En agosto fue acusado de presunto abuso sexual, aunque el actual Pontífice rechazó abrir una investigación en su contra. Su edad lo coloca casi en el límite de elección.

Willem Jacobus Eijk; Holanda, 71 años

Médico de formación, maestro en bioética médica especializado en eutanasia. Se ordenó como sacerdote en 1985 y en 2011 se convierte en presidente de la Conferencia Epistolar de Holanda e introduce iniciativas como la de “Lugares de esperanza”, por la que se mantienen abiertas las iglesias por los siete días de la semana.

Matteo Zuppi; Italia, 69 años

Fue nombrado juez del Tribunal Supremo del Estado de la Ciudad del Vaticano y tiene la encomienda de fomentar la paz en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, por lo que en 2023 se reunió con el entonces ex Presidente de Estados Unidos Joe Biden y su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky.

Malcom Ranjith; Sri Lanka, 77 años

Actual arzobispo de Colombo. El año pasado se pronunció en contra de que las niñas participaran como monaguillos, bajo el argumento de que las mujeres no pueden aspirar a sacerdotes, por lo que su involucramiento en la iglesia afecta el número de candidatos que entran a los seminarios.

Raymon Leo Burke; Estados Unidos, 76 años

Ultraderechista que criticó públicamente las decisiones del Papa Francisco, al considerar que durante su papado relajó las medidas contra los homosexuales y los divorciados. El conflicto le constó una orden de desalojo de su residencia en el Vaticano y el retiro de su salario.

Gerhard Ludwig Müller; Alemania, 77 años

Ordenado Cardenal por Francisco en 2024, fungió como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y presidió la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” de la comisión Teológica Internacional y de la Pontifica Comisión Bíblica.

Péter Erdö; Hungría, 72 años

Conservador que domina seis idiomas y pone énfasis en las uniones matrimoniales como lazo inquebrantable. Ha publicado más de 250 artículos y 25 libros sobre el derecho canónico, cultura y trabajo espiritual.

Carlos Aguiar Retes; México, 75 años

Guardián de la imagen de la Virgen de Guadalupe y nombrado cardenal por el Papa Francisco en 2016. Encabeza la Arquidiócesis Primada de México desde 2017 en sucesión de Norberto Rivera Carrera.

José Francisco Robles Ortega; México, 75 años

Sacerdote desde junio de 1976. Actual arzobispo de Guadalajara. Promotor de soluciones pacíficas ante el violento contexto en el País. El año pasado solicitó permiso para su jubilación; sin embargo, el Papa Francisco le pidió permanecer en el cargo hasta que él lo considerara prudente.

El derecho canónico tiene disposiciones para cuando un obispo se enferma y no puede dirigir su diócesis, pero no para un Papa. El canon 412 dice que una diócesis puede ser declarada “impedida” si su obispo —debido a “cautiverio, destierro, exilio o incapacidad”— no puede cumplir con sus funciones pastorales. En tales casos, la gestión diaria de la diócesis pasa a un obispo auxiliar, un vicario general o alguien más.

A pesar de que Francisco es el obispo de Roma, no existe una disposición explícita para el Pontífice si él también se vuelve “impedido”.

El canon 335 declara simplemente que cuando la Santa Sede está “vacante o totalmente impedida”, nada puede ser alterado en la gobernanza de la iglesia. Pero no dice qué significa que la Santa Sede esté “totalmente impedida” o qué disposiciones podrían entrar en juego si alguna vez lo estuviera.

En 2021, un equipo de canonistas se propuso proponer normas para llenar ese vacío legislativo. Crearon una iniciativa de crowdsourcing canónico para elaborar una nueva ley eclesiástica que regule el cargo de un Papa retirado, así como normas que se apliquen cuando un Pontífice no pueda gobernar, ya sea temporal o permanentemente.

Las normas propuestas explican que, con los avances médicos, es completamente probable que en algún momento un Papa esté vivo pero incapaz de gobernar. Argumenta que la Iglesia debe prever la declaración de una “sede totalmente impedida” y la transferencia de poder por el bien de su propia unidad.

Bajo las normas propuestas, la gobernanza de la iglesia universal pasaría al Colegio de Cardenales. En el caso de un impedimento temporal, nombrarían una comisión para gobernar, con chequeos médicos periódicos cada seis meses para determinar el estado del Papa.