El ejército estadounidense interceptó el miércoles dos petroleros en un esfuerzo por detener la mayor parte de las exportaciones de crudo venezolano, incluido un petrolero con bandera rusa que llevaba semanas evadiendo a las fuerzas estadounidenses, lo que ha intensificado el enfrentamiento con Moscú tras la destitución de su aliado, el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

El ejército emitió un comunicado en el que afirmaba que las fuerzas estadounidenses habían “incautado” el buque de bandera rusa en el norte del Atlántico, entre Escocia e Islandia, por violar sanciones estadounidenses.

Más tarde, en otro comunicado, afirmó que había “detenido un buque petrolero sin bandera y sancionado, el M/T Sophia, en aguas internacionales del Caribe, donde estaba llevando a cabo actividades ilícitas”, y que el buque estaba siendo escoltado a Estados Unidos.

La Guardia Costera estadounidense abordó el petrolero ruso después de una persecución de aproximadamente dos semanas, según un funcionario estadounidense informado de la operación. La Guardia Costera no encontró resistencia ni hostilidad por parte de la tripulación, dijo el funcionario, que habló bajo condición de anonimato para hablar de una operación militar delicada.

El Ministerio de Transporte de Rusia confirmó que las fuerzas estadounidenses habían abordado el buque en aguas internacionales y añadió en un comunicado que se había perdido el contacto con la embarcación. La emisora estatal rusa RT publicó imágenes de un helicóptero acercándose al petrolero con la bandera de Rusia que era perseguido por la Guardia Costera y dijo que parecía que las fuerzas estadounidenses intentaban abordarlo. The New York Times no pudo determinar cuándo se captaron las imágenes.

El petrolero —conocido hasta hace poco como Bella 1 y ahora llamado Marinera— está registrado como buque ruso, y Rusia había enviado al menos un buque de guerra para darle encuentro y escoltarlo, según un funcionario estadounidense informado de la operación. No había buques rusos en las inmediaciones del petrolero cuando la Guardia Costera abordó el barco, lo que evitó la posibilidad de un enfrentamiento entre las fuerzas estadounidenses y rusas, dijeron dos funcionarios estadounidenses.

El Ministerio de Transporte de Rusia afirmó que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, “ningún Estado tiene derecho a utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados”. Estados Unidos no ha ratificado la convención, pero en general reconoce sus disposiciones como derecho consuetudinario.

Por otra parte, el gobierno de Donald Trump señaló que mantendría un control significativo sobre la industria petrolera de Venezuela en el futuro inmediato. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, dijo en una conferencia en Miami que Estados Unidos supervisaría la venta de petróleo venezolano “indefinidamente”.

El martes por la noche, el presidente Trump dijo que Venezuela comenzaría a enviar petróleo a Estados Unidos, que se encargaría de su venta “en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos”, lo que significaría una importante concesión por parte de los nuevos dirigentes venezolanos. El gobierno venezolano no ha hecho comentarios sobre la declaración de Trump.