El equipo legal que defendió a Jessica Nicole V. y Ever Antonio M. R., quienes son acusados del presunto homicidio de su hijo de un año identificado como E., presentaron ayer ante el juez de control que lleva el caso a dos testigos que hablaron sobre las circunstancias en que se dio la emergencia que derivó en la muerte del niño.

En la audiencia en la sala 20 de la Ciudad Judicial, habló la propia Jessica Nicole. Luego habló su madre, y luego el padrastro de Ever. Relataron que Jessica trabajaba en Santa Teresa, Nuevo México, mientras que su esposo cuidaba a sus dos hijos, el pequeño E. y una niña que no fue identificada.

Jessica se levantó a las 5:32 de la mañana, se alistó para ir a trabajar mientras Ever preparaba burritos de chicharrón para vender en su trabajo en Estados Unidos. Llegó a aquella ciudad a las 8:00 de la mañana pero, dijo, cerca de la 1:10 pm vio llamadas perdidas de su esposo, y al llamarle lo escuchó nervioso. “El niño no responde”, le dijo, y ella dejó todo para regresar a Juárez. 

El padrastro de Ever contó que él es trailero, así que no sabe mucho sobre su hijastro, pero por fortuna estuvo el pasado miércoles en casa cuando Ever les llamó asustado diciendo lo que ocurría. Se subieron a la camioneta de la mamá del acusado y llegaron al lugar en unos 10 minutos. 

Al bajarse salió Ever a darle al niño inconsciente, y el señor corrió con tal urgencia que hasta se quitó las sandalias y pisó el pavimento caliente buscando ayuda. Llegó a una clínica dental, pero el médico le dijo que él no podía hacer nada porque era odontólogo, aunque lo guió a un consultorio privado a un lado de una farmacia.

“No lo puedo atender porque no tenemos el equipo”, le dijo el médico, pero luego lo colocó en la cama de pacientes y empezó a “sobarle su corazón”, contó. Le dieron respiración de boca a boca también. Vio como entreabría los ojos y pensó “el niño tiene vida”.

Enseguida llegaron policías, quienes entraron al consultorio y minutos después, salieron una oficial y el dentista llorando. “Ya falleció”, le dijeron.

La unidad 10 del Departamento de Rescate tardó 45 o 50 minutos en llegar, agregó. 

No dejaron entrar a nadie, y luego intervino la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio Público de la Fiscalía de Distrito Zona Norte y el Servicio Médico Forense. Se llevaron al pequeño y tras la necropsia se concluyó que murió debido a un hematoma subdural consecutivo a traumatismo craneoencefálico severo, secundario a síndrome del Niño Maltratado.

Jessica contó cómo a finales de junio llevó a un pediatra al pequeño E. por moretones inexplicables y hasta caída de mechones de pelo. Lo llevó a consulta en Nuevo México para que un médico confirmara el diagnóstico y evitar investigaciones por probable maltrato infantil.

Aseguró que desde que estaba embarazada pactó con Ever nunca pegarles a sus hijos para educarlos.

 A la declaración de las tres personas le siguió la solicitud de la defensa para continuar hoy a las 9:00 de la mañana la audiencia inicial, sesión en la que se definirá si es o no probable responsable junto con Ever para ser investigados por homicidio calificado.