Ciudad Juárez.- Con el relato de la víctima y dos testigos de identidad protegida, un juez de Control tuvo suficiente para vincular a proceso a Briant Rafael M. J. por el delito de secuestro agravado cometido en contra de una asesora inmobiliaria en Juárez.
La mujer, su hermana y el esposo de esta última comparecieron a solicitud de la defensa ante el Juzgado de Garantía encargado de la causa penal 7163/2024, pues el abogado particular de M. J. intentaba desvirtuar sus relatos por supuestas inconsistencias observadas desde la declaración de los tres citados ante Ministerio Público, mismas que obran en la carpeta de investigación. El relato, conformado con las pruebas y testimonios presentados, muestra que cerca del 19 de noviembre Ailin Nájera y su novio Rafael fueron desalojados del departamento que rentaban en calle Tlaxcala 408-C, cruce con callejón Cristóbal Colón, en la colonia Centro. Hacían demasiado escándalo, dijo la hermana de la víctima, ambas asesoras inmobiliarias de profesión. El punto culmen de ese escándalo fue un día en que escucharon llorar y gritar a una mujer por dos horas, por lo que las arrendadoras prefirieron rescindir el contrato y echarlos tras ocho meses de la pareja viviendo ahí. Al día siguiente, Ailín le envió un mensaje a E. G. N., la hermana de la víctima M. G. N., diciéndole “túmbate ese rollo, es la primera y última vez que te digo”, luego de que E. intentó cobrarle por unas cerraduras y averías de la casa que habían dejado. El departamento estuvo entonces disponible para nuevos usuarios, así que el teléfono sonaba para verlo. En una de las llamadas se concertó una cita para el 29 de noviembre, viernes, a la 1:00 de la tarde. La atendió M. G. N., puntualmente, pero la persona en auto negro de nombre “Leonel”, que le dijo que asistiría, no lo hizo, y en su lugar llegaron dos hombres a amenazarla con un arma de fuego, y la obligaron a subir a un auto gris. “Vengo por un encargo”, le dijeron antes de amedrentarla y privarla de la libertad. Todo lo vieron la madre y la hija de la víctima. La madre de inmediato llamó a E., para hacer algo al respecto, y E. le dijo a su esposo J. L. M. P., quien alertó a la Policía para que se acercaran al lugar del “levantón”. M. G. N. no recuerda mucho. La obligaron a mantener los ojos cerrados, así que no vio por dónde o a dónde la llevaron, quiénes ni algún detalle útil. De la casa de cautiverio no recuerda ni su composición. Horas más tarde empezaron las llamadas. Querían 250 mil pesos o matarían y entregarían “en pedacitos” a M. G. N.Contención de crisis
Para entonces, la Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas ya tenía conocimiento del caso, así que con herramientas de contención de crisis lograron bajar la cifra a 180 mil pesos, lo que la familia juntó durante noche del viernes y mañana del sábado para entregarlo cerca de las 7:00 de la tarde del 30 de noviembre.
A estas alturas, M. G. N. había logrado ver a dos personas: un hombre llamado Josué, quien ha sido individualizado pero no detenido, y Rafael, el acusado, a quien vio en una parte de la casa vigilándola, presuntamente, y hablando por teléfono. De ahí que ahora se enfrenta a la justicia. La violencia fue moral hacia la víctima, nunca física, como se ha visto en los últimos meses en otros casos de secuestro en Juárez. Destacaron algunos elementos del relato, como que le dieron una cobija para taparse del frío, le dieron pizza y un refresco, alcanzó a percibir olor a “drogas” mientras estaba en cautiverio, y resaltó que supo de “Chuy” y “El Boliviano” como dos hombres más que participaron en el delito. Escuchó también sobre “La Oficina”, un lugar donde torturaban a otras víctimas, pero a ella “la iban a tratar bien por no ser malandra”, según le dijeron. El dinero se entregó el 30 de noviembre, frente a una ferreetería en la avenida Ponciano Arriaga. Lo recibió aparentemente un adolescente con una sudadera con capucha negra, con los hilos halados al punto de dejar un solo círculo pequeño por donde asomarse y a través del cual poder ver a quien trae la prenda. El propósito era esconderse, y se logró, pues quien entregó el dinero, J. L. M. P., no reconoció al destinatario. Tenían ya 180 mil pesos, de los que confirmaron su recepción a E., pero querían ahora 280 mil más. La familia se negó, y al siguiente día M. G. N. fue dejada en libertad en la tienda S-Mart Montada, y ahí le regresaron su teléfono para hablar con su hermana, para que fuera a recogerla. Las investigaciones luego llevaron a la detención por orden de aprehensión de Briant Rafael M. J., y ahora lograron su vinculación a proceso por el delito de secuestro agravado. Briant Rafael, de acuerdo con la Fiscalía, está relacionado con un grupo delincuencial denominado la “Banda del Árbitro”, se dio a conocer durante la continuación de audiencia inicial. El juez fijó cinco meses de investigación complementaria para las partes, tiempo que M. J. deberá permanecer en prisión preventiva en el Cereso número 3 de Ciudad Juárez.