Ciudad Juárez.- A una semana de la proclamación emitida por el presidente Joe Biden para restringir el asilo a la mayoría de los migrantes que ingresan de manera irregular a Estados Unidos, la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso ha lucido casi vacía.

En los recorridos realizados por El Diario, desde la semana pasada en el bordo del río Bravo y los alrededores de las llamadas “puerta 36” y “puerta 40”, se han observado diariamente a no más de 30 personas, mientras que semanas antes se veían a grupos caminando por la orilla mexicana, la mayoría a la expectativa de lo que ocurrirá esta semana.

De acuerdo con la Patrulla Fronteriza del Sector El Paso, durante el mes de mayo y lo que va de junio sus agentes han registrado un promedio de 750 encuentros diarios de personas que ingresaron a Estados Unidos de manera irregular.

Las principales nacionalidades de cruce irregular actualmente son México, Venezuela y Guatemala, informó ayer la autoridad encargada de vigilar la frontera con México, fuera de los puertos oficiales de entrada a Estados Unidos, a lo largo de aproximadamente 432 kilómetros entre Nuevo México y Texas, con Chihuahua. Desde el primer minuto del miércoles 5 de junio, tuvo efecto la proclamación emitida por el presidente Biden en virtud de las secciones “212(f)” y “215(a)” de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, la cual restringe el asilo a la mayoría de los solicitantes.

La orden permite a los funcionarios fronterizos expulsar rápidamente a las personas que llegan a Estados Unidos, sin una audiencia, cuando los “encuentros” fronterizos o las llegadas hayan superado un promedio de 2 mil 500 personas en siete días continuos.

“Personas cuya entrada sea suspendida, incluyendo quienes han cruzado ilegalmente entre los puertos de entrada en vez de usar un camino legal, y quienes no establezcan una base legal para permanecer en los Estados Unidos, generalmente no serán elegibles para el asilo”, informó ayer a través de un comunicado de prensa Luis Miranda, subsecretario adjunto principal de Comunicaciones en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

Agregó que los migrantes irregulares “serán deportados a su país de origen o a un tercer país, enfrentarán ser vetados de entrar a Estados Unidos por cinco años o más y enfrentarán posibles cargos criminales. Cruzar la frontera de los Estados Unidos entre los puertos de entrada es peligroso y es ilegal”.