Acinco días del accidente ocurrido en el desierto de Samalayuca, trabajadores de Ferrocarriles Mexicanos (Ferromex) continuaban ayer con las labores de reparación de las vías, mientras que los vagones y carrotanques volteados permanecían en la zona.

Sin información por la Fiscalía General de la República (FGR) sobre el trabajo realizado en la zona o la coordinación con Ferromex para conocer las causas del accidente, ayer continuaba el monitoreo de los cinco carrotanques con ácido sulfúrico y uno más con cloro, así como los trabajos en la zona de la vía que fue construida a un costado de la dañada.

A las 10:48 de la noche del martes 3 de septiembre, una mujer de origen hondureño pidió la ayuda de las autoridades a través del número de emergencias 911 al informar que el tren donde viajaba un grupo de migrantes se descarriló y que había personas heridas. 

El descarrilamiento de vagones provocó la muerte de un niño venezolano de cuatro años de edad, causó lesiones a tres más –incluido un menor no acompañado– y mantuvo una fuga de ácido sulfúrico por al menos 10 horas a la altura del kilómetro 302 de la carretera Panamericana Ahumada-Juárez, frente a lo que era la Estación Médanos del ferrocarril. 

De acuerdo con Mauricio Alfredo Rodríguez Padilla, coordinador de Protección Civil en la Zona Norte, hasta ayer las autoridades estatales continúan en espera del peritaje para conocer las causas del accidente y los posibles daños causados por el derrame del ácido sulfúrico, pero aún no se tiene una fecha de entrega por parte de Ferromex. 

Personal que trabajaba en la zona explicó que primero debían concluir la reparación de la vía para poder abrir el paso a los trenes hacia la frontera y dar acceso a los vagones que trasladarán los que se dañaron en el accidente, así como los trabajos con los carrotanques. 

Aunque el Instituto Nacional de Migración (INM) informó el miércoles 4 de septiembre que fueron 12 los vagones y carrotanques que se descarrilaron, uno de los vagones fue retirado ese mismo día debido a que estaba descarrilado, pero no se volcó y pudo ser removido, por lo que el resto sólo fueron retirados de las vías. 

Ayer se observó que dos de los vagones permanecían al oriente de las vías y tres más al poniente, así como los seis carrotanques. 

Lingotes metálicos que eran transportados dentro de los vagones, llantas del tren y restos metálicos se encontraban aún en la zona, que es vigilada las 24 horas del día. 

De acuerdo con la información oficial de Ferromex, el corredor transfronterizo llega a Ciudad Juárez desde Silao, desde Aguascalientes y también desde Chihuahua, cuenta con la mayor capacidad de carga en las vías, con hasta 130 toneladas, y conectividad con El Paso, Texas.