El atropellamiento de un pecarí de collar a la altura de la Emita de San Lorenzo por un vehículo tipo RZR todo terreno que lo abandonó herido la noche de ayer, evidenció el riesgo que enfrenta la fauna silvestre ante este tipo de actividades sin control y las dificultades que enfrentó la ciudadanía para conseguir atención oportuna para un animal, denunció el colectivo Sierra de Juárez.
“Desde el colectivo Sierra de Juárez hacemos un llamado a las autoridades competentes para que se esclarezcan las circunstancias de este atropellamiento, se evalúen las medidas necesarias para prevenir nuevos incidentes y se fortalezcan los protocolos de atención a la vida silvestre”, señaló este lunes la agrupación ambiental después de lograr que el ejemplar de la especie nativa fuera atendido más de 16 horas después de ser rescatado por una familia que atestiguo su atropello.
Al destacar las necesidad de medidas de prevención, vigilancia y responsabilidad en el uso de vehículos todoterreno, así como mecanismos claros y accesibles para atender a la fauna silvestre lesionada, el colectivo relató que alrededor de las 8:00 de la noche del domingo recibieron, a través de redes sociales, el reporte de una persona que solicitaba ayuda para atender a un pecarí de collar que había sido atropellado.
“A ver esos de los Razorz que andan ruteando a muy altas velocidades, atropellaron un jabalí de collar por la Ermita de San Lorenzo y no lo auxiliaron, yo me detuve y lo saqué del camino ya que vi que aún respiraba y le di agua”, compartió en redes sociales Óscar Alejandro Durán Varela, quien comenzó a buscar ayuda.
Tras contactarse con el colectivo, les explicó que pudo resguardar al ejemplar con ayuda de agentes de la Guardia Nacional, quienes le brindaron acompañamiento de manera amable.“Desde el Colectivo comenzamos a buscar apoyo institucional para conseguir atención especializada. Nos comunicamos con la DABA (Dirección de Atención y Bienestar Animal), donde nos indicaron que no podían atender casos de vida silvestre ni canalizar el reporte a la delegada de Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), debido, según nos informaron, a una instrucción de la propia delegada.
Intentamos comunicarnos mediante llamadas y mensajes con nuestros contactos de Profepa, sin obtener respuesta durante esas horas. También buscamos apoyo de CONAN (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas), tanto en Chihuahua como en el área de Médanos, sin conseguir atención a nuestra solicitud”, relató Sierra de Juárez.
Ante la preocupación por el estado del animal y la falta de una respuesta oportuna, las personas que se encontraban auxiliándolo decidieron trasladarlo en una transportadora para mascotas a un domicilio particular.
Los integrantes del colectivo contactaron también a distintos médicos veterinarios, pero no encontraron a alguno que pudiera atender fauna silvestre durante la noche.
La mañana de este lunes, la familia que resguardaba al ejemplar les informó que seguía con vida y “finalmente, Profepa respondió y comunicó que su personal se dirigía al lugar. A las 11:00 a. m. nos confirmaron que personal de la Procuraduría ya había acudido para recoger al pecarí”, relató Raymundo Aguilar, integrante del colectivo.“Agradecemos a las personas que actuaron con empatía y amor que estuvieron presentes. Sin su intervención y disposición, la situación habría sido aún más difícil, nuestros reconocimiento y admiración; sin embargo, lo sucedido nos obliga a plantear preguntas que deben ser atendidas. ¿Qué medidas existen para prevenir los atropellamientos de fauna silvestre por vehículos todoterreno?, ¿Qué autoridad debe intervenir cuando estas actividades ponen en riesgo a los animales y su hábitat?, ¿Por qué fue tan difícil conseguir atención institucional ante una emergencia de vida silvestre?”, cuestionó la agrupación ambientalista.
También preguntó a las autoridades “¿Dónde están los protocolos de coordinación entre las autoridades ambientales para atender estos casos, incluso durante la noche?, ¿Qué debe hacer la ciudadanía cuando encuentra un animal silvestre herido y no consigue atención especializada?”.
Tras lograr que el ejemplar fuera atendido, los activistas destacaron que no basta con atender las consecuencias, sino que también deben prevenirse las causas y pidieron medidas de prevención, vigilancia y responsabilidad en el uso de vehículos todoterreno, así como mecanismos claros y accesibles para atender a la fauna silvestre lesionada.
“La conservación no se limita a reconocer el valor de nuestros ecosistemas. También implica actuar cuando sus habitantes están en peligro”, “Este caso nos preocupa por dos razones fundamentales: el riesgo que representan estas actividades para la fauna silvestre y las dificultades que enfrentó la ciudadanía para conseguir atención oportuna para un animal herido”, señalaron.
Sobre el uso de vehículos todoterreno, recordaron que el desierto es un territorio vivo, hogar de numerosas especies que necesitan espacio, tranquilidad y condiciones adecuadas para alimentarse, desplazarse y reproducirse.
“El tránsito de vehículos todoterreno a altas velocidades y sin alguna vigilancia puede alterar el hábitat, perturbar a la fauna, deteriorar el suelo y generar riesgos de atropellamiento. Cuando estas actividades se realizan sin las medidas necesarias de prevención y control, sus consecuencias pueden ser graves. El caso de este pecarí nos recuerda que nuestras brechas no son pistas recreativas vacías: es un ecosistema que compartimos con otras formas de vida”, subrayaron.
También recordaron a la comunidad que la recreación en el territorio debe realizarse con responsabilidad y respeto por la fauna y no se debe normalizar que los animales silvestres terminen heridos como consecuencia de actividades humanas.