Juárez
Viernes 16 Oct 2026, 06:00
Aplican la eutanasia a pecarí atropellado
Llama colectivo a las autoridades a regular el tránsito de vehículos todoterreno en zonas de hábitat de fauna silvestre
Hérika Martínez Prado / El Diario
Tres días después de haber sido atropellado por el conductor de un vehículo tipo RZR que huyó del desierto aledaño a la Ermita de San Lorenzo, personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tuvo que aplicarle la eutanasia a “Huellita”, el pecarí de collar que unió a una familia e integrantes del colectivo Sierra de Juárez con la esperanza de salvarle la vida.
El ejemplar tuvo que ser dormido debido a las múltiples fracturas craneales que le provocó el vehículo que lo atropelló, lamentó Raymundo Aguilar, integrante del colectivo que ayer exigió a las autoridades regular el tránsito de vehículos todoterreno en zonas de hábitat de fauna silvestre, establecer límites de velocidad, rutas autorizadas y medidas de vigilancia y sanción ante conductas que pongan en riesgo la vida.
“Huellita, sólo estabas en tu hábitat. Fuiste fuerte y valiente al esperar tanto tiempo atención médica. Fuiste un guerrero por no rendirte y luchar por sobrevivir. Por portarte bien con las personas que te cuidaban para que te atendieran, no tuviste la culpa. Descansa en paz, Huellita”, compartió ayer la agrupación ambientalista.
Denunció que “Huellita no tenía la culpa. Estaba en su hábitat, recorriendo el territorio que también es su hogar. La versión que recibimos de quien reportó señala que fue atropellado por vehículos RZR. No presenciamos ni contamos con evidencia independiente para identificar el vehículo, pero su historia nos obliga a hablar de los riesgos que enfrenta la fauna silvestre ante el tránsito de vehículos todoterreno”.
Explicó que decidieron llamarlo “Huellita” porque ese nombre representa las marcas que cada ser vivo deja en la tierra, pero también las huellas que deja en quienes pudieron conocer su historia.
“Queríamos que fuera más que un animal herido en una publicación: queríamos reconocerlo como una vida, un habitante de nuestro desierto que merecía respeto, cuidado y la oportunidad de seguir viviendo”, compartió.
“Huellita” resistió por horas. Después de recogerlo del desierto, personas que no fueron indiferentes a su sufrimiento permanecieron a su lado e hicieron lo posible por conseguirle atención médica, hasta que fue atendido por Profepa; sin embargo, sus lesiones eran demasiado graves y no logró sobrevivir.
Su historia también dejó al descubierto la dificultad de conseguir atención oportuna para la fauna silvestre cuando ocurre una emergencia. “No podemos permitir que la respuesta dependa únicamente de la voluntad de ciudadanos que, conmovidos, intentan ayudar sin contar necesariamente con los medios ni los conocimientos para hacerlo”, denunció el colectivo Sierra de Juárez.
Por “Huellita”, y por toda la vida silvestre que habita el desierto, llamaron a las autoridades a fortalecer la vigilancia ambiental, especialmente en los sitios donde la circulación de estos vehículos perturba el hábitat y pone en peligro a sus habitantes, así como a establecer una coordinación efectiva entre las autoridades ambientales, incluyendo protocolos claros de atención a emergencias, responsables identificables, canales de contacto disponibles y mecanismos para trasladar oportunamente a los ejemplares heridos a recibir atención de personal veterinario especializado.
“No basta con lamentar estas pérdidas. Necesitamos prevención, vigilancia y una respuesta institucional que funcione cuando una vida está en peligro. El desierto no está vacío. Está lleno de vidas que sienten, que buscan alimento, refugio y caminos para sobrevivir. Compartimos su territorio y tenemos la responsabilidad de aprender a convivir con ellas.
“Huellita dejó su huella. Que su historia no quede solamente en tristeza, sino que se convierta en un llamado a proteger la vida silvestre de nuestra sierra”, agregó.