Aunque la carta no precisa motivos, su salida coincide con el creciente escrutinio público sobre sus decisiones, el desgaste interno dentro del gabinete de seguridad y la presión por acelerar investigaciones en delitos de alto impacto.
El helicóptero Bell 222
Una investigación publicada este sábado por Peniley Ramírez en Reforma reveló que un helicóptero Bell 222 con matrícula estadounidense, propiedad de una empresa en Delaware, permaneció durante años en hangares de la FGR sin pagar servicios ni resguardo.
Personal de la Fiscalía citado en el reportaje afirma que era conocido internamente como “el helicóptero de Gertz”, aunque no existe documentación que acredite propiedad o uso oficial.
El aparato no realiza vuelos institucionales desde 2021. La última bitácora disponible corresponde a un vuelo de octubre de ese año. Funcionarios consultados por el diario señalan que este tipo de privilegios fue uno de los excesos permitidos durante la administración del fiscal.
La controversia del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) es uno de los capítulos más representativos de los claroscuros que acompañaron la carrera pública de Gertz.
Rechazos y litigios
Entre 2010 y 2021, Gertz intentó sin éxito ingresar al SNI. Comités evaluadores del entonces Conacyt determinaron que no cumplía con los niveles de producción académica requeridos.
Tras varios dictámenes negativos, Gertz inició procedimientos legales –incluidos amparos y recursos administrativos– alegando trato discriminatorio.
Intervención del Conapred y dictamen excepcional
En 2020, el Conapred concluyó que existió “trato diferenciado” y recomendó una reparación del daño. Con base en esa resolución, en 2021 se creó una Comisión Especial Dictaminadora, figura excepcional al proceso ordinario, que terminó otorgándole el nivel más alto: SNI Nivel III.
Denuncias de plagio
Tras su ingreso, 78 investigadores enviaron una carta al Conacyt denunciando presunto plagio en dos obras del fiscal. Las coincidencias textuales, documentadas por la prensa, derivaron en una revisión por parte de la Junta de Honor del SNI, que finalmente desechó las denuncias al considerar que no provenían de titulares de derechos de autor.
Para la comunidad académica, el caso dejó dudas sobre integridad y rigor en el proceso de evaluación.
La suma de estos elementos alimentó la percepción de que el acceso al SNI respondió más a la posición política del fiscal que a méritos estrictamente científicos.
Casos personales desde la Fiscalía
Uno de los episodios más controvertidos de su gestión fue el caso de Alejandra Cuevas, quien permaneció encarcelada 528 días por una acusación impulsada directamente por Gertz. La Suprema Corte determinó posteriormente que las imputaciones no tenían sustento penal, lo que abrió un debate sobre el uso de la Fiscalía para asuntos personales.
Otro foco de tensión fue la disputa legal por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). Gertz intervino en procedimientos administrativos y penales en medio de un conflicto de patronato, provocando señalamientos sobre la utilización del aparato fiscal en controversias ajenas al mandato constitucional de la institución.
Expedientes de alto impacto sin resolución
Bajo su gestión permanecieron abiertos casos de alto interés público, entre ellos: Emilio Lozoya (Odebrecht y Agronitrogenados), Javier Duarte, Ismael “El Mayo” Zambada, Raúl Rocha Cantú, contratos presuntamente vinculados a redes criminales en estados y líneas de investigación sobre Ayotzinapa.
Organismos civiles y especialistas señalaron que la Fiscalía avanzó poco en investigaciones emblemáticas y privilegió expedientes de carácter personal o político.
Tensiones con el gabinete de seguridad
Desde 2019, la relación entre Gertz y Omar García Harfuch estuvo marcada por disputas operativas y diferencias en la reorganización del sistema nacional de seguridad.
El eventual arribo de Ernestina Godoy a la FGR es interpretado por sectores del Gobierno como el cierre de esa etapa y el inicio de un modelo basado en coordinación con estados y municipios.
Una renuncia que abre más interrogantes que certezas
La dimisión de Gertz se produjo en un contexto donde su figura ya acumulaba desgaste institucional: reclamaciones por uso de recursos públicos, críticas desde la academia, tensiones con el Poder Judicial y retrasos en casos de alto impacto.
Su salida marca el fin de un período que dejó huella en la relación entre política, justicia y academia, con episodios que seguirán siendo materia de escrutinio público.
El Senado procesará en los próximos días la designación de quien ocupará la nueva titularidad, en un debate donde la autonomía real de la Fiscalía y los criterios de control interno vuelven a ocupar el centro de la discusión nacional.