-Amargan fiesta ministeriales golpeadores

-Advertencias del pasado criminal de Aparicio

-Las aves de tempestades no avientan flores

-Pese a ruegos, desaparece Pueblo

Ni misericordia ni consideración tuvo el fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, contra cinco policías de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) que de forma burda y hasta tonta se metieron a dos domicilios en supuesta busca de droga, no hallaron nada y golpearon hasta que se cansaron a las personas que estaban en dichas viviendas.

Seguramente la Dirección de Asuntos Internos lleva muchos casos sobre infracciones cometidas por agentes, ministerios públicos y personal en general de la Fiscalía, pero no uno con el tamaño del presente; lo peor, registrado en la zona norte con sede en esta frontera. Esperemos solo sea una excepción.

De inicio trascendió que fueron cuatro los policías involucrados, Eduardo C. C., Eduardo B. L., Flor C.P. y Juan G. I. pero finalmente la lista fue agrandada a cinco, con el elemento Job Noé A. N.

Todos los datos de las familias agredidas fueron conservados bajo el anonimato por razones obvias, pero está quedando como lección para el resto de la corporación y de la misma institución.

No quedará, por lo que vemos, en mera sanción administrativa, pues ya fueron puestos a disposición de un juez penal por lesiones, robo y abuso de autoridad.

Ese fue el hecho que amargó un poco la fiesta navideña que tuvieron todos los empleados de la Fiscalía zona norte antenoche en Las Anitas, facilitado de a gratis por el empresario Lázaro Flores. Suponemos que de a gratis.

No estuvo el fiscal general, César Jáuregui, anda batallando un poco con la carga ladeada de su salud, pero si el fiscal norte, Carlos Manuel Salas; la fiscal de la Mujer, Wendy Chávez, cuyas estadísticas andan como la espuma en favor de la justicia para las mujeres; el propio jefe de Asuntos Internos que sometió a proceso a los cinco energúmenos, Jesús “Chucho” Flores Carrete y el alzado en hombros por el esclarecimiento de varios secuestros de alto impacto, titular de esa área, Arturo Velasco.

Estuvo también en el ágape hasta el fiscal de la zona Centro, Heliodoro Araiza (ahora sí no llegó tan tarde como a su posada en la capital del estado).

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Ahora la pregunta es si mañana el jefe de la bancada de Morena en el Senado de la República, Adán Augusto López, negará haber catalogado como aves de tempestades a sus compañeros de bancada, Gerardo Fernández Noroña y Javier Corral Jurado.

El exsecretario de Gobernación minimizó la confrontación entre los susodichos. El primero llamó malagradecido al segundo, pero luego se desdijo. Adán Augusto “aclaró” que se conocen de hace muchos años y no hay problema de fondo. “Son aves de tempestades”.

A Noroña no le importará, pero a Corral Jurado sí porque intenta sin éxito lavar nombre y apellido del historial de traiciones y deslealtades que le persigue; y que ahora venga su jefe coordinador a llamarle ave de tempestades no le ayuda para nada.

No extrañará, entonces, que López Hernández rechace en el futuro haber dicho lo que dijo.

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En medio de todas esas aves de tempestades, a poco creía el senador chihuahuense, Mario Humberto Vázquez, que sería tratado con diplomacia, con flores, o discursos educados y amenizados con fondos de agradables toques sinfónicos en el Senado de la República? Antes no le colocaron corridos tumbados de los bélicos y le aplicaron más coscorrones de los que le prometieron.

Fue el propio Adán Augusto quien encabezó en el Senado el zafarrancho contra el chihuahuense, en defensa del senador expanista, ahora morenista, Miguel Ángel Yunes Márquez, quien se había sentido ofendido por ser llamado tribuna tácitamente traidor; que lo fue a la hora de votar a favor la reforma judicial.

La marabunta morena encabezada por Adán Augusto llegó hasta el territorio blanquiazul, jalonearon y amenazaron al norteño Vázquez con madrearlo, con esas palabras.

Vázquez quedó intimidado y anunció que vendrán denuncias penales contra los “agresores”, pero ya sabemos que esas denuncias tienen el mismo fin que los actuales llamados a misa.

Entonces Vázquez y sus correligionarios panistas deberán reconsiderar su estrategia para sobrevivir en ese bronx manejado por los bisnietos de la Revolución Mexicana.

Ahora queda confirmado que flores no recibirán.

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El exjefe de la Policía Estatal de Chihuahua, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, fue nombrado esta semana como secretario de Seguridad Pública de su natal estado de Chiapas, bajo el nuevo gobierno morenista de Eduardo Ramírez Aguilar.

Dimos cuenta del hecho en estos días, no por la relevancia del policía que presume desde ser piloto aviador hasta doctorados “patito”, sino por el mal augurio que hacen quienes conocen su verdadero papel en la simulada lucha anticrimen del desastroso gobierno estatal que encabezó Javier Corral.

El personaje es de triste memoria en todo Chihuahua, por sus operativos publicitarios en los que aparecía comiendo latas de atún con la subametralladora colgando, mientras que en las reuniones con políticos aparecía con trajes brillantes y cinturones Louis Vuitton de 50 mil pesos.

No alcanzó en el corralato a ser fiscal general ni secretario de Seguridad, como hubiera querido. Comenzó como jefe de la Policía y acabó como comisionado estatal de Seguridad, pero eso no fue obstáculo para que, durante su gestión y la de los pintados César Augusto Peniche y Emilio García, crecieran las ejecuciones y la delincuencia en todas sus modalidades.

Pues bien, ahora que fue nombrado en Chiapas, sus viejos subordinados estatales de aquí nos hacen saber que no son ellos los únicos que pronostican un fracaso en la seguridad de aquella entidad.

Nos mandan el recorte de una de varias notas -imagen en versión digital de La Columna- de un medio de Tamaulipas donde también advierten del pasado criminal de Aparicio Avendaño.

“Aparicio, quien renunció este domingo a su cargo en la Subsecretaría de Operación Policial de Zacatecas, tiene un historial de acusaciones graves de corrupción y vínculos con grupos criminales como el Cártel de Jalisco Nueva Generación, organización a la que protege y permite su ingreso en los estados donde ha desempeñado cargos en seguridad pública”, dice la información.

La nota publicada el pasado lunes no es la única, pues así como hay reportes de Tamaulipas -donde estuvo a punto de ser secretario de Américo Villarreal, pero fue bajado del cargo horas antes por ciertas sospechas- también los hay de Zacatecas y, obviamente, de Chihuahua.

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Algo debe haber en el fondo -y debe ser dinero- para que haya resistencia en la pérdida de registro del partido Pueblo, por lo que vimos el jueves por la noche en la sesión del Instituto Estatal Electoral, donde la representación de dicho órgano político trató de bajar del orden del día el tema. Duele perder esos millones de prerrogativas.

Como ya es conocido, el Partido Pueblo alcanzó algo así como 46 mil votos en las pasadas elecciones del dos de junio, de los cuales corresponden a esta ciudad cerca de 36 mil por lo que es más que obvio que la base electoral se encuentra casi exclusivamente en este lugar. Es un partido municipal.

Con esa votación, el Instituto Estatal Electoral le reconoció su registro al ser omiso en pronunciarse siquiera o revisar su status, aún y cuando había precedentes de que la votación de Ayuntamiento no podía tomarse en cuenta para estos efectos a nivel estatal.

Fue hasta que llegó al Tribunal Estatal Electoral el asunto donde recibió dicho partido un duro revés, ya que le fue desconocido el registro, partiendo de la base de que debió determinarse el 3% de la votación válida emitida solo desde la elección de diputados y no de ayuntamientos.

Inconforme el Partido Pueblo acudió a la Sala Guadalajara para exigir que se respetara su registro con base en la elección de Ayuntamiento, pero este jueves durante el día fue ratificada la sentencia dictada por el Tribunal local, con lo cual el partido debe desaparecer.

Por la noche fue convocada sesión del Instituto Estatal Electoral, y en ella estaba indicado como punto del orden del día la desaparición del partido, y el inicio de su liquidación.

El dirigente del Partido Pueblo, Daniel Quezada, desesperado, pensó que el instituto iba a seguir siendo comparsa, flexible como lo fue en un inicio, pero sin despeinarse le negó la petición.

Da inicio entonces el periodo de liquidación donde dicho organismo deberá entregar sus activos y pasivos a un interventor, por lo pronto está prácticamente suspendido en sus actividades.

Como dijimos hace unas semanas, se fueron volando los cinco millones que esperaban recibir en 2025 como prerrogativas y a la mejor hasta la partida económica de diciembre pierden.