Trump sigue siendo el tema, al menos para mí y el sector en el que me muevo, porque está creando un nuevo orden mundial en lo económico. Cualquiera que se interese en la economía ahorita tiene que estar atento a todo esto que está haciendo el nuevo presidente de Estados Unidos. Algunos todavía tienen la cabeza metida en la arena como la avestruz, y siguen hablando de que es puro bluf.
En realidad el presidente Trump es un negociador violento y disruptivo. Así es en su vida y en sus negocios. Una mente disruptiva no siempre se detiene pensando en las consecuencias de algo, por eso se atreve a romper los estatus y por eso logra hacer cosas diferentes. Hoy me queda claro que él viene a romper con la globalización como la conocemos y su apuesta cerrar su economía con el America First.
El presidente Trump da un doble discurso respecto a los aranceles. A México y a Canadá nos dice este cuento, de que son una medida de presión para que frenemos la migración y el fentanilo. Pero a su gente, a los estadounidenses, les está diciendo que los aranceles son una forma de recuperar su economía y de regresar a Estados Unidos a la era dorada de su industria.
Desde que inició su precampaña el presidente Trump ha estado insistiendo en una cosa: Voy a hacer a Estados Unidos Grande Otra vez (MAGA). Y dice que para eso va a traer de nuevo a Estados Unidos a la industria automotriz. Y también dice que para hacer que las empresas vayan a fabricar a Estados Unidos les va a imponer un arancel a todas las mercancías que entren a Estados Unidos de otros países, principalmente a los autos.
¿No está suficientemente claro? No se trata de frenar la migración ni de fentanilo, eso sólo es una ganancia adicional.
Para Trump los aranceles se traducen en una economía más fuerte, basada en aumentar su producción y en el mercado interno. Él va a recuperar todo lo que gastan los gringos y evitar que ese dinero salga del país.
Una mente cuadrada te dice que la economía de Estados Unidos no aguanta si pones estos aranceles. Pero en la mente disruptiva de Trump hay otra cosa. Políticos, empresarios y economistas mexicanos salen muy sabiondos a decir que los aranceles son un balazo en el pie y que no puede romper el TMEC y que va a afectar a sus propias empresas. A Trump no le importa. Trae un plan muy estructurado, en el que está contemplando una crisis de empleo y otra crisis inflacionaria derivada de las deportaciones y los aranceles.
Ya les advirtió a los estadounidenses que van a vivir un periodo duro y doloroso pero que va a valer la pena. ¿Y cómo va a resolver esas crisis? Pues con todo el dinero que le va a entrar a su país de aranceles precisamente. A Estados Unidos no le tiembla la mano para repartirle dinero a sus empresas y a su gente. Esa economía vive del consumo. Cada dólar que recaude de aranceles lo va a destinar a fortalecer su producción y su consumo.
Y cada empresa que regrese a Estados Unidos asediada por los aranceles va a significar más empleo, más producción y más riqueza en ese país.
Hay dos notas que me llamaron mucho la atención esta semana y que tienen que ver con esto. Nos concedió un mes de (des)gracia para imponer el 25% a todas las exportaciones. Digo “un mes de desgracia” porque sólo es un mes de más incertidumbre. Los proyectos de maquilas y proveedores están parados en esa falta de certeza.
Este domingo Trump dijo que lo que México está haciendo no es suficiente para descartar los aranceles. ¿Qué quiere decir? Pues que haga lo que haga México, no va a lograr convencer a Trump. Y eso nos demuestra que México va a tener que hacer lo que Trump diga o nos pone un arancel, así de simple.
Tenemos todos los huevos en la misma canasta, el 80% de nuestras exportaciones son a Estados Unidos. En el caso de Juárez el 94%. Más de la mitad de lo que consumimos es importado porque no lo producimos en México. Eso se llama dependencia económica.
La otra nota que vi tiene que ver con la reelección de Trump. Actualmente las leyes no le permiten un tercer periodo, pero ya lo está provocando a través de sus legisladores.
Por eso necesita cumplir su promesa de MAGA (Hacer a América Grande Otra Vez), para ganarse la reelección o para darle la silla a su hijo o a quien quiera.
Juárez ya tiene una crisis de empleo. Hay gente que se está levantando a las 3 de la mañana para formarse afuera de las pocas maquiladoras que tienen vacantes.
Esto nomás pasa cuando no hay trabajo. Y así está Juárez. Llevamos 45 mil empleos menos en los últimos 17 meses.
El gobierno ya no debe perder más tiempo y debe invertirle mucho dinero, mucha capacitación y mucho impulso a las PyMEs. Necesitamos empezar casi de cero porque muy pocos sabemos producir y exportar, las que exportan son las maquilas.
Así hemos estado desde hace muchos años y el gobierno ni se entera ni le importa, siguen atrayendo más maquilas y metiendo más huevos a la misma canasta que está a punto de romperse. La solución está en las PyMEs y es urgente. Es ya.