-De la sierra, dueños de la carga en Juárez

-Recesión en puerta, más la amenaza de aranceles

-Son draconianos en materia de alcohol

-Loya, lo que mal empieza mal acaba

Ayer presentó en Juárez la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) a tres detenidos con cantidades relevantes de efectivo, cocaína, mariguana y armas.

Son importantes esas cifras pero lo es también, o más, la afiliación de los tres apresados no solamente al grupo contrario dominante en esta región sino a la poderosa facción del Cártel de Sinaloa que trató de apoderarse de Juárez entre el 2007-2011. Dejó devastada a la ciudad aquella sangrienta guerra.

Las autoridades ministeriales lograron establecer que los tres arrestados, dos de ellos adultos mayores, obedecen a la jefatura de A. S., integrante de la familia Salgueiro, que controla para el grupo Gente Nueva-Cártel de Sinaloa parte de la ciudad de Chihuahua, Parral completo y el grueso de la región serrana colindante con Sinaloa y Durango.

Es familiar muy cercano de Noel “El Flaco” Salgueiro, quien dirigió la guerra en Juárez para “El Chapo”. No ganó, pero le fue cedida Chihuahua y gran parte del sur del estado. Hoy permanece encarcelado en los Estados Unidos.

Los detenidos esta vez por los ministeriales en la colonia Parajes del Sol son Fabricio Miguel S. O., Miguel S. V. y Blanca O. M.; el primero de 45 años de edad, el segundo de 75 y la tercera de 62 años de edad.

Fueron arrestados con 42 kilos de mariguana, mil 200 envoltorios de cocaína, un paquete aparte con un kilo de coca, cuatro armas largas, más de mil 600 cartuchos de distintos calibres, 48 cargadores de arma larga y 17 cargadores de arma corta.

Hay quienes al interior de los órganos de seguridad aseguran que los jefes de lo apresados tienen vínculos estrechos con “El Don”, Humberto R. R., jefe del Cártel de Sinaloa en el Valle de Juárez, detenido el pasado fin de semana para efectos de extradición a los Estados Unidos por tráfico de drogas.

Todo eso no significa otra cosa que el Cártel de Sinaloa no pierde la esperanza de arrebatar Juárez.

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El tono sombrío del último informe trimestral de 2024 del Banco de México (Banxico), presentado esta semana, va más allá de la reducción a la mitad de su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2025, desde 1.2 a 0.6 por ciento.

La expectativa del intervalo de crecimiento 1.0 a 2.6 por ciento, antes de este último informe, pasó a ser considerada hasta 2026; el intervalo modificado tras el análisis de riesgos, para el año en curso, pasó a ser negativo: de un decrecimiento de 0.2 a un crecimiento de 1.4 por ciento, a lo mucho.

“La actividad económica atraviesa por un periodo de debilidad y se anticipa que su crecimiento en los próximos años sea moderado (...) persiste un ambiente de elevada incertidumbre”, según el informe institucional. En términos claros y llanos, observó el banco central una recesión en puerta, sino es que avanzada.

Sin mencionar directamente los aranceles a la producción mexicana vendida en Estados Unidos, amenaza que mantiene para marzo Donald Trump, Banxico desliza esa posibilidad y su impacto todavía no medible.

“Prevalece una elevada incertidumbre sobre las políticas que la nueva administración estadounidense pudiera implementar y (su) alcance. Por lo tanto, estas previsiones no incorporan estimaciones de los posibles efectos sobre la actividad económica de las medidas anunciadas, incluyendo las asociadas con temas comerciales”, asienta la Junta de Gobierno en su informe.

Estamos, pues, ante una posibilidad fuerte de recesión, caracterizada por la caída de la producción y el aumento del desempleo; y falta sumarle a ello la amenaza arancelaria, con riesgos para el empleo y la inflación, pegándole con todo al sector exportador.

Todos los indicadores están ya afectados por la debilidad mostrada de la economía mexicana, sujeta a los choques normales -por llamarlos de alguna forma-, pero además altamente expuesta al desempeño del principal vecino, aliado y socio comercial, dirigido por un extraño y disruptivo, por no llamarlo loco.

Pinta así Banxico un panorama realista que plantea un reto enorme a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. De la disciplina financiera de su gobierno, del éxito de sus reformas y de la forma que enfrente a Estados Unidos, dependen en gran medida los resultados de esta crisis en la economía nacional.

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Hay un aire draconiano de persecución en materia de conducción bajo influjo del alcohol a nivel federal y estatal que no es compartido a nivel municipal.

Bastan dos latas de cerveza pequeñas o una copa de vino, para alcanzar los .50 miligramos de alcohol en una prueba de alcoholímetro, ya no digamos los .25, una cheve y media copa en promedio.

Pues esos .25 son los que están vigentes por disposición del gobierno federal en la ley de movilidad general autorizada por el Congreso de la Unión desde finales de 2023.

A nivel estatal fue aprobada la modificación apenas en diciembre del mes pasado, y ojo, entró en vigor el primero de enero del 2025.

Pero aquí a nivel municipal, lo que existe es un reglamento que acaba de ser modificado en el Cabildo y que autoriza el .50 de alcohol en revisión del alcoholímetro, aire espirado.

Eso sí, en cuanto a conductores nuevos o menores de edad, el rigor es mayúsculo; los menores no deben traer siquiera un miligramo de alcohol en aire espirado, está prohibido. Los motonetos tienen autorizado el .20.

A este ritmo, sufrirá el turismo y los restaurantes, porque los comensales no podrán pedir ni una cerveza.

Pagan justos por pecadores el abuso en el consumo de alcohol de unos cuantos.

La reforma a nivel municipal acaba de ser autorizada apenas la semana pasada.

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Hasta la casa que tenía rentada en Juárez exigió el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Gilberto Loya Chávez, a su jefe de asesores en materia de comunicación social, Edgar Prado Calahorra, “El Cricko mayor”.

Eso ocurrió días después de un convite que presidió en Las Anitas, prestadas por lázaro Flores al jefe policiaco para que continuara su precampaña electoral para lo que viniera, alcaldía de Juárez, de Chihuahua, o gubernatura.

El evento no únicamente salió muy mal sino que fue objeto de un presumible regaño de la gobernadora, Maru Campos, a Loya por descuidar su trabajo en materia de seguridad.

La realidad es que más temprano que tarde iban a tronar “El Cricko” y sus “Crickitos” en la Secretaría. Lo que natura no da, Salamanca no presta; e igual que ocurre en otras áreas de comunicación social, es imposible que presenten resultados quienes ni capacidad, ni perfil, ni disposición tienen.

El caso de Prado fue peor que la falta de perfil; junto con Jorge Armendáriz y Antonio Garfio, fueron acusados de centavear a empleados de Comunicación y hasta a comandantes de policía bajo la justificación de pagar afiliaciones al PAN y “apoyar” la precampaña de Gilberto Loya.

Hasta su jefe de inteligencia, Luis Aguirre, pudo haber anticipado al secretario el alacrán, los alacranes que se echaría al pecho. ¿O no es la inteligencia el fuerte en el área?.

Hay mucha molestia en Palacio por semejante error.