Hace un par de años, recién había dejado el poder, Javier Corral fue enfrentado por el empresario Enrique Valles, en un comercio de la capital del Estado. En su momento, Valles había sido víctima de la persecución enfermiza de Corral quien trató de procesarlo en un expediente artificial. Todo para saciar fobias políticas.
Un año después, el ex diputado Fernando Reyes y el ex secretario de gobierno, Raymundo Romero, se enfrentaron a Javier Corral en un restaurante de la capital. En este caso, la razón era la misma. Corral se encargó de perseguir a Fernando Reyes y a Raymundo Romero, igualmente a partir de una esquizofrenia política que le aqueja agudamente. Trascendieron imágenes del enfrentamiento, en donde se ve a un Corral chiquito y cobarde.
Durante la semana, el Senador Javier Corral enfrentó de nuevo una situación bochornosa en el aeropuerto de la ciudad de Chihuahua. Corral viajaba de la Ciudad de México a la capital del Estado (quizá por primera vez en meses desde que quisieron detenerlo en agosto pasado) y fue enfrentado por una más de las personas que agravió cuando tenía todo el poder, y decidía vidas y libertades.
Según trascendieron diversas imágenes, el empresario Eduardo Almeida (quien venía en el mismo avión que Corral) lo enfrentó al bajarse del avión, y le pidió que por “primera vez en su vida” le diera la cara. En el video que fue publicado en los medios de comunicación, se ve a un Corral nervioso, huyendo cobardemente de la confrontación que el empresario le hizo.
Como antecedente de lo anterior, podemos recordar que Javier Corral y Eduardo Almeida son compadres. Durante muchos años fueron amigos, e incluso Almeida fue su principal mecenas cuando Javier incursionaba en la política nacional. Según dichos del propio Almeida (manifestados en entrevistas anteriores y en el comunicado de prensa que difundió después del incidente del pasado jueves) durante años lo patrocinó, e incluso expresó que le había pagado algún tratamiento odontológico al senador chapulín, además de un tratamiento médico para su esposa.
En los hechos que tuvieron lugar el jueves pasado, se ve a un Almeida muy molesto haciendo un reclamo válido a Corral, quien cobardemente se esconde atrás de su equipo de escoltas, antes de subirse a una camioneta.
En lo personal creo que la violencia nunca es la salida, sin embargo, con tanto daño que causó Corral, se entiende perfectamente que, ante la impotencia y el coraje guardados, la gente las libere de esa manera.
El caso de Eduardo Almeida, se viene a sumar a los de los personajes antes mencionados, todos ellos víctimas del abuso del poder de Corral.
Lo que queda más que claro es que Corral no puede pararse tranquilamente en el Estado. El uso arbitrario del poder, los daños causados, los agravios infligidos (todo producto de una patología muy acentuada que padece) son el origen del odio que se le profesa en prácticamente todo el Estado.
Corral fue Gobernador azuzando a la masa con un discurso incendiario y de odio en relación con su predecesor. Así ganó la elección. Uno de los errores históricos de Chihuahua es haber votado por una persona cuya trayectoria lo retrataba de cuerpo entero. Corral siempre fue un traidor y un cobarde. Solo que no era tan conocido como lo es ahora.
Tuvo una infancia complicada, según lo expresan personas cercanas a él. Siendo el más pequeño de sus hermanos, se involucró en política desde muy joven, y empezó a escribir sus opiniones en distintos medios de comunicación.
En el caso de la televisión, siendo muy joven tuvo algunas participaciones en el Canal 44 (de la familia Cabada), y escribió en distintos medios de comunicación incluido El Diario. Igualmente escribió para algún medio nacional. En este caso, todos recordamos que quiso involucrar al hoy diputado Armando Cabada con César Duarte, con el afán de procesarlo.
En relación con El Diario, inició una andanada de ataques contra la que fue su casa editorial por años, que incluyeron demandas infundadas, infamias, y toda clase de mentiras que dice el Senador Pinocho. Lo mismo sucedió con el periódico nacional (que si mal no recuerdo, era El Universal).
En cuanto al PAN, Corral empezó bajo el manto de Francisco Barrio, entonces Gobernador de Chihuahua. Después fue escalando posiciones dentro de la estructura partidista hasta llegar a ser diputado federal en 1997 y senador en 2000. Se recuerda siempre a Javier Corral como un senador que no seguía la disciplina de su partido. Si esto se hiciera con el fin de defender los intereses de la ciudadanía, nadie tendría nada que reclamarle. Sin embargo, lo hacía persiguiendo una agenda propia. Recordamos cuestiones como la “Ley Televisa” entre otras, en una materia en la cual según Corral, era ‘experto’.
En 2004 se lanzó a la gubernatura de Chihuahua, pero fue derrotado por Reyes Baeza, quien años después se convirtió en su aliado.
Después de su paso nuevamente por la Cámara de Diputados, busca la candidatura del PAN a la senaduría por Chihuahua. Esto es en 2012. En este caso, se enfrenta nuevamente a uno de sus compadres agraviados, Cruz Pérez Cuéllar.
Pérez Cuéllar lo derrotó en la contienda interna, pero Corral fiel a su estilo, pataleó y terminó cabildeando ante las instancias electorales que fuera anulado dicho proceso interno. En esa ocasión, le pidió a Luis H. Álvarez que interviniera ante el entonces Presidente, Felipe Calderón, para que le entregaran a él la candidatura. Luis H. Álvarez lo hizo, y al cabo de unos meses, desconoció a Calderón y hasta hablaba mal de él, es decir, de la persona que recientemente le había ayudado.
Finalmente, el entonces dirigente del PAN Estatal, Mario Vázquez, terminó ungiendo a Corral, a pesar de que había sido el último lugar en la elección interna. En pocas palabras, Corral le robó a su compadre la candidatura del PAN al Senado.
Durante su paso por el Senado, forjó una alianza perversa con Jaime García Chávez. Se la pasaron señalando a César Duarte, y presentando denuncias en su contra. Corral lo usó como plataforma política. Al llegar a la gubernatura del Estado, lo primero que hizo fue deshacerse de García Chávez.
Posteriormente y una vez siendo Gobernador de Chihuahua, comenzó una cacería de brujas en contra de cualquier persona que incluso alguna vez hubiera cruzado un saludo con César Duarte. En este caso, no se salvó su compadre y mecenas, Eduardo Almeida, quien fue perseguido por el régimen arbitrario de Corral.
En esta narración van cerca de catorce años de historia (2002-2016) y Corral ya traicionó a los panistas, a Felipe Calderón, a Pérez Cuéllar, a García Chávez, a Eduardo Almeida. Pero como diría Raúl Velasco, aún hay más.
En su ejercicio de gobierno fue ejecutada su “amiga” Miroslava Breach. Muchas líneas de investigación apuntan a que gente cercana a Corral está involucrada en estos lamentables hechos.
Posteriormente, Corral nombra a Antonio Pinedo Cornejo como Coordinador de Comunicación Social. Obviamente también fue traicionado por Javier, y hoy que está en la cárcel, debe lamentarse haberse acercado a Corral.
En 2021, Corral traicionó a su partido al apoyar la candidatura de Juan Carlos Loera a la gubernatura del Estado, con tal de que no llegara al poder Maru Campos, su correligionaria. Pero como Corral solo es bueno para operar chismes e intrigas, no pudo con Campos.
En 2023 vuelve a traicionar a su partido, y se acerca a la 4T, el movimiento político de López Obrador, de quien siempre habló mal. Era lógico que buscaba una cobija que le dotara del manto de impunidad que buscaba.
Se le incluyó en la lista plurinominal al Senado por parte de Morena. Corral entró al Senado y lo primero que hizo fue nuevamente traicionar a quienes le dieron la oportunidad de ser Senador, al votar en contra de una de las reformas que promovieron. En esta ocasión, sus principales promotores (como Fernández Noroña, entre otros) se dijeron asombrados de lo que había hecho. A los chihuahuenses no nos sorprendió nada. Corral traiciona todo el tiempo.