Tremendo susto se llevaron los bancos en Estados Unidos, el viernes de Halloween, toda vez que tuvieron que acudir en masa a la Reserva Federal en busca de dólares de emergencia a través del mecanismo llamado “repo”.

Dicho esquema, es como una caja chica. -más bien como tienda de empeño-, donde los bancos que se quedan sin fondos de reserva acuden a la Fed en busca de dólares frescos, aunque a tasas de interés generalmente por encima de lo normal; todo a corto plazo y con garantía incluida.

El viernes 31 de octubre, los “overnight repos” del sistema de la Fed se dispararon a 29.4 mil millones de dólares, frente a 5 mil millones el día anterior y casi cero el 28 de octubre. Algo que para nada es común.

La última vez que se creó un pánico bancario que requirió operaciones “repo” de emergencia, fue durante la pandemia de Covid y el monto ascendió a 1.6 billones de dólares, entregados en mesadas durante varios días.

Si bien, los 30 mil millones del viernes, son una cifra menor, -comparativamente-, el hecho de que reaparezca esa demanda sin pandemia ni crash, y justo tras un recorte de tasas, es señal de tensión estructural en el sistema financiero.

Entre los factores que lo pueden estar desencadenando destacan: el cierre del gobierno, drenaje de reservas del Tesoro, y bancos más ajustados de liquidez por regulación y balances de fin de mes.

En el caso del cierre del gobierno, -shutdown-, y considerando como ejemplo que el gobierno federal gastó unos 6.7 billones de dólares en 2024, esto representa unos 560 mil millones de dólares al mes.

Eso es lo que el gobierno mete en la economía cada mes: sueldos de empleados públicos, pensiones, Medicare, defensa, subsidios, contratos, etc. Es el flujo de dinero que termina en cuentas bancarias, cheques, transferencias y pagos a empresas.

Cuando hay cierre (shutdown) o se frena el gasto, ese flujo mensual se corta casi de golpe. Eso supone que por cada semana de cierre se dejan de gastar unos 130 mil millones de dólares (una cuarta parte del gasto mensual).

Eso significa que 130 mil millones dejan de circular en bancos, fondos, nóminas, etcétera y el resultado inmediato, es que las instituciones reciben menos depósitos, baja su liquidez operativa, y tienen que buscar fondeo (por ejemplo, en el mercado de repos o en la Fed).

Ese gasto mensual del gobierno es una de las mayores fuentes de liquidez del sistema financiero mundial. Cuando se interrumpe, es como si se cerrara una válvula que alimenta el sistema bancario con medio billón de dólares cada mes.

Pero no es lo único que está sucediendo y que tiene efectos en el corto de dólares en los bancos.

Hay que recordar que apenas la semana pasada la Fed bajó las tasas de interés que sí puede controlar. Esto sugiere que el recorte fue reactivo, no preventivo — la Fed tal vez está viendo señales internas de tensión y trató de aligerar el costo del dinero, pero el mercado repo nos dice: “ya es tarde, la escasez de liquidez está aquí”.

Ese, sería el peor escenario porque si el gobierno reabre pronto, los flujos de dinero comienzan a circular y las cosas se normalizan, pero si la falta de liquidez es por otros motivos, entonces todo se puede complicar y pronto.

Si el problema es de mayor sustancia, como alta inflación o quiebras por impagos, entonces sí veríamos movimientos fuertes en tipo de cambio o en tasas a largo plazo.

Por lo pronto, esperemos que pronto se pongan de acuerdo en EU para que los sobresaltos sean menos y la economía del mundo camine de mejor manera. Mientras eso no suceda, además de los ingredientes que se suman cada día, se prevé una primera semana de noviembre de muchos nervios.