-“Me dan risa esos dos...”, dicen de coyotes

-Una cuarta parte de secuestros en Juárez

-En diciembre, el cielo o el infierno económico

-Inaceptable manoseo contra la Presidenta

Ayer publicamos en este espacio la fotografía de la diputada morenista, Rosana Díaz, con los panistas Víctor Estala y Eduardo Fernández, en un supuesto encuentro casual en una estación de radio de la ciudad.

Ayer mismo llegaron a nuestra redacción infinidad de mensajes que no solo cuestionan al exdirigente panista, José Isaí Arámbula, quien tardó hartos años para llegar a un puesto directivo en el PAN, en el que fue nombrado Secretario General, pero apenas tomó protesta y renunció para salir corriendo a los brazos de los morenos.

Los mensajes también fueron de desilusión entre los azules que con tristeza exclamaron: “chin… lástima que no fue cierto que ya se fueron a Morena” ambos panistas a quienes ya identifican como dos almas en pena que deambulan por todas las dependencias de gobierno, pero no como funcionarios, sino como viles coyotes que aprovechan las pocas influencias que les quedan para hacer cuanto trámite les encomiendan.

Y es que recordemos que estos personajes tienen algo en común, los dos fueron cesados de la Dirección de Transporte Público del Estado en Juárez, el primero fue Víctor Estala que en la era del corralato, cobró 600 pesos a cada chofer de transporte público sin reportar un solo peso a la Recaudación de Rentas y justificando que fue una cuota para comprar burritos y sodas para los choferes.

Después, ya en la presente administración estatal, Eduardo Fernández, no alcanzó a cobrar ni la primera quincena de sueldo en el 2021 cuando ya estaba de patitas en la calle, tras declarar que existía un acuerdo con transportistas para aumentar la tarifa de transporte.

El caso es que estas dos almas en pena seguirán peregrinando o mejor dicho, coyoteando por cada dependencia con las siglas del PAN tatuadas en el pecho mientras algunos panistas le pedirán a la Virgen de Guadalupe que les haga el milagrito para que se vayan a Morena.

Ayer siguió la controversia tras la publicación en La Columna.

Isaí dijo: “me dan risa esos dos”, y afirma que tiene otros datos sobre el acercamiento con Morena.

Estala le contestó en lenguaje viejito sin mucho ánimo de provocar daño: “Pinocho”.

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Alrededor del 15 por ciento de los casos de secuestros en México son cometidos en Juárez, pero la frontera tiene el 25 por ciento de las víctimas totales del país; es decir, los plagios en la ciudad tienen más víctimas que en cualquier otra ciudad o estado.

El análisis de las cifras de secuestro que realiza el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública apunta este dato para ser considerado, a pesar de que no identifica las causas que, en el caso local, están vinculadas a las necesidades de conseguir dinero por parte de las células que conforman los cárteles con operación en Juárez.

A nivel nacional, hasta el cierre de septiembre, estaban contabilizados 350 secuestros, denunciados e investigados por las fiscalías estatales, con 547 víctimas en total. El promedio de personas afectadas, en lo frío de los números y sin considerar el terrible drama humano que representan, sería de 1.5 víctimas por cada caso.

En Chihuahua, con el 99 por ciento de la incidencia concentrada en Juárez, son 52 casos los oficialmente reportados por la Fiscalía General del Estado, con 133 víctimas, o sea, 2.5 personas afectadas en promedio por cada secuestro.

Esa dinámica diferente en la incidencia del delito es la que lleva a que la frontera de Chihuahua concentre una de cada cuatro personas afectadas en el país. Sí, de cada cuatro, una corresponde a Juárez y el resto a todas las demás entidades donde el problema ha crecido.

La cifra es alarmante y se agrava con la brutalidad de secuestrar, cobrar el rescate y todavía asesinar a las víctimas. Lo que completa el negro cuadro observado desde fuera del estado es un repunte desde dos casos mensuales al comienzo de este año a cifras de seis, siete y hasta 10 por mes, con apariencia de contención en meses como marzo, abril y septiembre, pero con notable descontrol el resto de este año.

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El sector maquilador juarense está ansioso de que llegue diciembre por varias razones.

Primero, porque dependen de los impulsos del consumo en Estados Unidos para generar órdenes de trabajo.

Y en diciembre, -una parte antes-, se pueden conjuntar diversos fenómenos que pueden generar un boom, y desactivar la incertidumbre. Uno de ellos tiene que ver con la decisión de la Reserva Federal de volver a bajar las tasas de interés, precisamente antes de que acabe el año.

Otro, se relaciona con la apertura del gobierno que, si abre al final del año o inclusive en propio noviembre, generará una derrama de dinero en plena temporada navideña.

El tercero, es que si se suman ambas situaciones, bancos e instituciones de crédito recibirían un alivio a la tensión que ahora mismo tienen. Todo lo anterior, permitiría hacer mejores previsiones para el arranque del 2026, con órdenes en firme para despegar a tambor batiente en las plantas locales.

Y aunque esa es la expectativa, ya entrados en optimismo; aunque también está la versión pesimista de que no suceda ningunos de los escenarios planteados. Entonces sí, a preocuparse y a ahorrar.

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El Gobierno del Estado volvió a poner en marcha su programa “Borrón y Cuenta Nueva”, con descuentos que alcanzan hasta el 95 por ciento en multas y recargos por adeudos vehiculares y fiscales diversos.

La medida, vigente durante noviembre, diciembre de 2025 y enero de 2026, busca facilitar la regularización de contribuyentes que por distintas razones no pudieron pagar a tiempo sus impuestos, revalidaciones o infracciones de tránsito.

Además de los beneficios fiscales, el esquema incluye rebajas de hasta 40 por ciento en licencias de conducir, 65 por ciento en infracciones viales y revisiones de transporte público, y 80 por ciento en multas de Gobernación, entre otras medidas de alivio fiscal.

Aunque Hacienda aclara que los cumplidos no resultan perjudicados, este tipo de programas siguen siendo un recurso útil para mejorar la recaudación estatal al cierre del año y ofrecer una ventana de oportunidad a quienes buscan ponerse al corriente.

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Son llamadas manejo de crisis las estrategias de comunicación política para revertir, lo más pronto posible, algún error de imagen pública.

En ese sentido, Claudia Sheinbaum lo hizo muy bien el martes, cuando anunció el Plan de Justicia y Paz para Michoacán, aunque luego se vio opacado por un acto bochornoso, en plena vía pública de la Ciudad de México, contra su persona.

Respecto del Plan, en su discurso insiste en que su gobierno se opone a la “guerra contra el narco” de Calderón y a la militarización del país, pero lo cierto es que se parece mucho al que instrumentó el último presidente panista en Ciudad Juárez, sobre todo porque convoca a la participación de la ciudadanía organizada de Michoacán.

Y más se parece al de Peña Nieto, en esa entidad, cuando la crisis de los autodefensas.

Por otra parte, no tienen cabida las críticas a la “militarización”, cuando desde López Obrador a la fecha, el Ejército ha sido empoderado como nunca.

Retomemos el asunto del hecho bochornoso, porque representa lo doblemente complicado que puede resultar para un mandatario, máximo cuando es mujer, darse “baños de pueblo”.

El asunto tiene una doble vertiente. La primera es que, el hecho de que un desquiciado se le acerque por detrás, abrace y manosee la figura de la primera dama de México, provocará reacciones y comentarios, no solo de las feministas, sino de quienes en general advierten el clima de machismo que prevalece en el país.

El segundo es más delicado, y tiene que ver con la seguridad de la propia Presidenta. En otras épocas simplemente hubiera sido imposible que eso sucediera, con tremendos guaruras pegados al objetivo de custodia, con radios en la mano para advertir cualquier movimiento sospechoso. ¿Por qué fue tan fácil que alguien de la multitud se le acercara así a la Presidenta? Y ni especular si otras hubieran sido las intenciones. El “ayudante” que se acercó para retirar al individuo ni el celular soltó.

Bien por el discurso de conciliación y paz para Michoacán, pésimo lo del manoseo, porque si ni la Presidenta de México está segura, cómo estarán millones de personas en este país.