-Corrieron a Juárez desde Fashion Mall

-Hubo algo de apariencia en toma de Bonilla

-Para alcaldesas, el 47 por ciento de la población

-Empleo mueve la patita en septiembre

La noche del miércoles ocurrió en uno de los lugares comercialmente más emblemáticos de la clase media y alta de la ciudad de Chihuahua, Fashion Mall, una ejecución que nos obliga a recordar los alcances estatales del crimen organizado, la extraordinaria sintonía entre sus facciones en Juárez y la capital del estado.

Fue ejecutado ante una gran cantidad de clientes del Fashion, Omar Ricardo González Mendoza, alias “El Ricky, jefe del Cártel de Sinaloa en el turístico Creel y considerado mano derecha del operador regional del mismo cártel en la zona Eddy Zafiro Ibarra, alias “El Zafiro”.

Fue una emboscada ejecutada de manera impecable con aroma si no a traición al menos sí de que los victimarios conocieron con anticipación la ubicación de su objetivo. Actuaron y escaparon de una zona regularmente llena de cámaras de vigilancia y policías municipales.

Aquí el asunto que le compete a Juárez es que, días más tarde, el sábado por la noche, fue detenido al norte de Chihuahua Brian Enrique S. M., como uno de los presumibles atacantes de “El Ricky”, miembro del grupo delictivo La Empresa, con sede en Juárez, que lleva varios años intentando ampliar su poderío en el centro del estado.

Tanto la Secretaría de Seguridad Pública del estado como la Fiscalía General, ahora bajo el mismo control de Gilberto Loya, pudieron concluir que fueron varios los participantes en la ejecución y que el grueso de ellos huyeron de Chihuahua a Juárez apenas victimaron a González Mendoza.

Es conocida la añeja rivalidad entre La Empresa-La Línea-Nuevo Cártel de Juárez con el Cártel de Sinaloa, pero desde hace al menos un año bajaron casi a cero las hostilidades al menos en la capital del estado.

Ese asesinato en Fashion tiene muchas connotaciones, aunque la de mayor interés general es precisamente el eventual desencadenamiento de una de esas guerras que terminan por perjudicar justo a la población. Esperemos tomen las corporaciones de seguridad las prevenciones necesarias.

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En política las apariencias suelen engañar, más en ese submundo precisamente llamado político. Otros lo definirán como supramundo por la vida de fábula que muchos alcanzan. El punto es ese, los espejismos.

Como ejemplo de unidad fue calificada la toma de protesta del panista, Marco Bonilla, el sábado aquí. Sobraron las risas, los brincos de alegría y hasta las porras entre los organizadores no solo por el mero protocolo sino porque alcanzaron buena convocatoria. De cinco mil asistentes hacia arriba hubiera sido buena marca, pero ellos le calcularon unos 15 mil; mejor. Cada empleado estatal debió llevar tres gentes. Fácil.

La cuestión es que toda aquella algarabía en el presídium fue empañada durante la víspera por el cambio registrado en la Fiscalía General del Estado. Fue una decisión en la que fue ignorado precisamente el candidato a gobernador “oficialista”, el eventual gobernador, Marco Antonio Bonilla.

Más allá que el nuevo fiscal, el ingeniero electromecánico por el Tec de Juárez, Gilberto Loya Chávez, aparentemente venga de fuertes y largas diferencias con el equipo de Bonilla Mendoza, éste debió ser informado del relevo por interés institucional. También así lo marcan los protocolos tradicionales.

Dicen que Bonilla se enteró por El Diario (¡!) y otros medios de la noticia; y sosegado como es cuando de decisiones tomadas por Palacio de Gobierno se trata, simplemente guardó silencio, pero silencio con esos asegunes de saberse excluido.

Ese fantasmita no ensombreció la toma de protesta en Juárez, pero sí impidió que la felicidad fuera completa para todos; de hecho, al terminar el evento no se fueron los muchos integrantes del presídium como buenos hermanitos(as) a festejar juntos con alguna buena cena acompañada de unos buenos trago.

Cada quien agarró su “gente” y se congratularon “en corto” por lo que llamaron éxito en la toma de protesta…mucha gente entre la 16 y Mariscal, justo a un ladito de la Catedral.

Con eso que sobre y que baste, dirán los priANISTA organizadores.

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Y una vez que Bonilla ha consolidado su proyecto rumbo a la gubernatura de Chihuahua, el panismo juarense enfrenta otro desafío político: que Daniela Álvarez empiece a chambear en los suyo, la candidatura por la alcaldía de esta frontera.

Hasta el momento, Álvarez no ha manifestado abiertamente su disposición a contender, aunque ya está decidido.

Para acabarla, durante el desayuno organizado por Marco Bonilla para la prensa, pero presidido por el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, la juarense evitó confirmar precisamente su postulación por más que los colegas periodistas la cuestionaron al respecto.

El tema cobra especial relevancia luego de que el Instituto Estatal Electoral (IEE) determinara que la candidatura a la alcaldía de Juárez deberá corresponder a una mujer.

Esta disposición obliga al PAN a definir sus tiempos y a evaluar los perfiles con los que buscará integrar su propuesta electoral en el municipio.

El tiempo pasa, en la banqueta de enfrente ya tienen candidata trabajando su estructura mientras los azules nada, al menos nada en el proyecto por la alcaldía.

La integración de la estructura hacia el municipio es fundamental porque aparejadas vienen las nominaciones legislativas.

En ese escenario, una de las propuestas sería que Raúl García Ruiz encabezara la candidatura al distrito cuatro federal, mientras que Carlos Ortiz competiría por el distrito cuatro local.

Para el distrito 5 local, se contempla la posibilidad de impulsar a una mujer, entre las opciones de Xóchitl Contreras o algún perfil vinculado a la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, dentro del equipo que encabezó Gilberto Loya, aunque lo reclama la vocera del estado, Amparo Beltrán.

Pero ni eso avanzará mientras Daniela no deje la dirigencia estatal y se concentre en la trinchera que a todo el panismo nacional le interesa, Juárez, porque entre acá y Chihuahua capital se juega a gubernatura. Nomás.

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El Instituto Estatal Electoral (IEE) comenzó con la intención de reservar 23 municipios para postulación exclusiva de mujeres, pero terminó nada más con cinco tras el pataleo de PRI y PAN, cuyas dirigencias y sus factores reales de poder reaccionan como gatos boca arriba cuando cualquier autoridad impulsa acciones afirmativas para garantizar la equidad de género.

No obstante, la reducción, y que el resolutivo habrá de enfrentar impugnaciones formales, es la primera vez que el IEE toma una decisión con este alcance. Aunque en anteriores bloques de candidaturas femeninas había tenido avance, en esta reglamentación amarra las manos de los partidos para evitar jugarretas simuladoras.

Abona al tinte histórico de esta determinación, impulsada por la gestión de Yanko Durán frente al IEE, que esos cinco municipios concentran el 47 por ciento de la población del estado: Juárez, Cuauhtémoc, Camargo, Nonoava y Janos, obviamente con papel preponderante de la frontera.

La decisión sacada la madrugada del domingo tras largo debate puso finalmente la pelota en la cancha de los tribunales electorales, que habrán de recibir los reclamos previamente anunciados por los partidos políticos, los cuales no miden sus acciones con base en el criterio de la paridad de género, sino con la vara del poder real.

Es decir, a los partidos les preocupa el cambio porque durante años repartían sus candidaturas más codiciadas como si fueran un botín exclusivo para hombres, dejándoles a las mujeres las candidaturas menos “ganables”.

Ahora, si les ponemos nombres de personas a la decisión del IEE, forzosamente deberán dejar la carrera en Juárez los cuatro o cinco panistas de siempre que querían la candidatura, para que compita por Acción Nacional una mujer, muy seguramente Daniela Álvarez, contra otra de Morena, la senadora con licencia Andrea Chávez.

En los otros municipios es todavía más drástica la ecuación, pero la situación lo amerita porque los hombres jamás han dejado espacio a la participación de mujeres.

En Camargo el expriista Adolfo Trillo, ahora de Morena, estaba listo para medirse contra el panista Arturo Zubía, que por décadas se la ha pasado entre la alcaldía y la diputación local; en Cuauhtémoc peleaban por el albiazul Saúl Mireles y Miguel López, para hacerle frente al perfil que lanzara el morenismo.

Y así la situación se repite en casi en cualquier municipio del estado al que le pongan la mano encima las autoridades electorales.

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Apenas dos mil 961 empleos se crearon durante septiembre en el estado de Chihuahua, pero al menos sigue dentro de terreno positivo. Esa es la buena noticia.

En el ámbito nacional fueron 128 mil 803 las nuevas plazas laborales en septiembre, con lo que el país ubica en 22 millones 927 mil trabajadores registrados ante el IMSS.

La señal es favorable, aunque todavía moderada en lo nacional. Seguramente influyó la preparación para las ventas de fin de año, choferes de plataforma y en parte componentes de computadoras y servidores.

Entre enero y septiembre el país sumó 410 mil 200 empleos. Chihuahua por su parte, lleva 13 mil 128 registros laborales ante el IMSS entre el primero de enero y el 30 de septiembre.