Como regalo de despedida, el juez concedió orejas y rabo a Pablo Hermoso de Mendoza en su segundo toro de la noche, en la última corrida de la temporada taurina 2024 que en sí fue una lluvia de apéndices con un total de 10 orejas repartidas entre el rejoneador español y los matadores Sergio Flores y Paola San Román.

Bajo una noche fría de viernes y con una Plaza Alberto Balderas casi llena en su totalidad, Hermoso de Mendoza dijo adiós a Ciudad Juárez y se fue a casa con cuatro orejas y un rabo en su poder. Sergio Flores también fue triunfador con cuatro orejas, mientras que San Román le cortó una oreja a cada uno de sus toros, gracias a la generosidad del juez.

Pablo Hermoso recibió el cariño de la afición desde el paseíllo y el nativo de Navarra, España, no defraudó y con el primero de su lote y primero de la noche (Pancho Villa, 500kg) dejó en claro porqué Pablo Hermoso de Mendoza es quien es en el mundo de los toros.

Como si él y el caballo fueran un solo cuerpo, bien unido y bien coordinado en sus movimientos sobre la arena, el navarro se da el lujo de acercar al equino a la cara del toro, después se aleja quedando frente a frente como dos pistoleros del viejo oeste, y así a la distancia lo cita arrancando la carrera en el momento justo para que los dos enemigos se dirijan el uno hacia el otro y antes de que se produzca un choque, Pablo Hermoso hace una finta con el corcel y clava el rejón.

Herido en cuerpo y orgullo, el toro no se rinde y quiere seguir en la pelea, por lo que corre tras el caballo y Hermoso de Mandoza, frío y calculador, permite que el burel alcance la cola, y en algún momento, prácticamente los cuartos traseros del equino.

En los tendidos es la locura, la afición se entrega por completo a Pablo Hermoso, lo ovaciona de pie en reconocimiento a su carrera y en señal de un adiós. El juez otorga primero una oreja, pero a petición del público concede que le corten la segunda oreja a ‘Pancho Villa’.

Ya en plan generoso, el juez sacó el pañuelo verde al terminar la segunda faena de Pablo Hermoso, que fue un poco menos vistosa que la primera, y en la que el español enfrentó a ‘El Centauro’, de 485 kg y marcado con el número 291. El pañuelo verde en la fiesta brava en México significa que al matador se le otorgan las orejas y el rabo.

Sergio Flores también recibió sus regalos adelantados de Navidad de parte del juez de plaza.

‘El Indómito’, de 483 kg, fue el primero de la noche para el matador oriundo de Apizaco, Tlaxcala, con el que lució con la muleta citándolo a la distancia para realizar una vistosa faena que logró prender a la afición en los tendidos.

En un momento dado, y mientras esperaba que el toro embistiera, Flores aventó la zapatillas para continuar con una tanda de naturales rematando con el de pecho con una rodilla en la tierra.

Aunque la faena básicamente fue a base de naturales, lo mejor fue la estocada, que hundió hasta la empuñadura y que hizo doblar a ‘El Indómito’ casi de inmediato, lo que le aseguró la seguda oreja.

‘El Noble’ de 490 kg fue el segundo para Sergio Flores, del que también supo aprovechar muy bien las embestidas y al que una vez toreó a base de naturales, terminando de rodillas ante la cara del toro, suficiente para echarse una vez más a la afición a la bolsa.

Como ya parece ser costumbre, no faltaron los que pedían el indulto, pero esta vez el juez no se dejó impresionar y hasta en cuatro ocasiones ordenó la muerte del burel. Flores hundió el metal hasta el fondo, pero ‘El Noble’ tardó un poco en doblar, aunque no lo suficiente para que la autoridad negara una segunda oreja.

Paola San Román puso los nervios de punta cuando el primero de su lote, ‘El Patriota’ de 480 kg, la alcanzó y la aventó a la arena justo después de que le fueron colocadas las banderillas al astado.

La caída no tuvo consecuencias, la matadora queretana se fajó para continuar la faena en su debut en esta plaza, y así enfrentó a un animal que por momentos hacía algunos extraños al embestir y eso alteraba más los nervios entre el público.

Media estocada a la hora de matar, ‘El Patriota’ no doblaba después de recorrer moribundo casi media plaza, por lo que San Román recurre al descabello y lo mata en el primer intento. El premio, una oreja cortesía del señor juez.

Con el segundo de la noche para ella, y último de la ‘Corrida de despedida’, de nombre ‘El Legendario’ de 481 kg, dio la impresión de que la queretana ya se quería ir a dormir pues realizó una faena muy corta y a la hora de lanzarse a matar pinchó primero y después hundió tres cuartos de espada, pero como es su costumbre, el juez cumplió los deseos de la afición y le regaló una oreja a Paola San Román.