El boxeo puertorriqueño está de luto. Este jueves 13 de agosto de 2026, la familia de Prichard Colón confirmó su fallecimiento a los 33 años, tras más de una década postrado con secuelas neurológicas irreversibles provocadas por una serie de golpes ilegales recibidos en octubre de 2015.
La noticia fue anunciada por su padre y ex entrenador, Richard Colón, a través de un mensaje en redes sociales, y confirmada además por Paco Valcárcel, ejecutivo de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
La pelea que cambió su destino
El 17 de octubre de 2015, Colón, entonces una joven promesa invicta con récord de 16-0 (12 nocauts), se enfrentó al estadounidense Terrel Williams en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia, en un combate televisado a nivel nacional.
Desde los primeros asaltos, Colón se quejó ante el árbitro Joe Cooper de que Williams lo golpeaba repetidamente en la parte posterior de la cabeza y el cuello, los llamados "golpes de conejo", prohibidos en el boxeo por el riesgo que representan para el cerebro y la médula espinal. El árbitro advirtió a ambos púgiles, pero permitió que la pelea continuara.
El punto de quiebre en el séptimo y octavo asalto
En el séptimo round, Williams conectó un derechazo directo a la nuca de Colón que lo llevó a la lona; el árbitro solo restó un punto al agresor y dejó seguir el combate. Colón, frustrado por la falta de sanción, respondió con un golpe bajo por el que fue penalizado con dos puntos y finalmente descalificado en el octavo asalto, tras ser derribado en dos ocasiones adicionales.
Lo que parecía una simple derrota deportiva se convirtió, minutos después, en una emergencia médica: Colón comenzó a vomitar en el vestuario y fue trasladado de urgencia al hospital Inova Fairfax.
Coma de 221 días y daño cerebral irreversible
Una tomografía reveló que Colón había sufrido un hematoma subdural, es decir, una hemorragia cerebral causada por el impacto acumulado de los golpes ilegales. Fue sometido a una neurocirugía de emergencia para reducir la presión en el cráneo, pero el daño ya era irreversible.
El boxeador permaneció 221 días en coma y posteriormente quedó en un estado vegetativo persistente, del que despertó parcialmente, aunque nunca recuperó la movilidad ni la capacidad de comunicarse con normalidad, dependiendo de silla de ruedas y del cuidado permanente de su familia durante los siguientes once años.
Un legado que transformó las reglas del boxeo
El caso de Colón tuvo un impacto tan profundo que, en 2016, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) instituyó oficialmente la "regla Prichard Colón", que obliga a los árbitros a reunirse con los peleadores antes del combate para advertirles específicamente sobre los golpes de conejo y establece sanciones más severas, incluida la descalificación inmediata, para quienes los cometan.
Una investigación posterior del estado de Virginia concluyó que, aunque la condición médica de Colón fue trágica, no encontró evidencia suficiente para responsabilizar penalmente a alguna de las partes involucradas en la pelea.
El anuncio de su muerte este 13 de agosto
Once años después de aquel combate, y tras una "prolongada batalla" acompañado siempre por su familia, Prichard Colón murió este jueves.
Su padre agradeció públicamente el apoyo recibido desde la noche del 17 de octubre de 2015 hasta la actualidad, mientras que la OMB emitió un comunicado lamentando la pérdida del boxeador nacido en Orocovis, Puerto Rico.
Su historia queda como uno de los casos más citados en el boxeo moderno para ilustrar los riesgos de los golpes de conejo y la importancia de la intervención arbitral inmediata ante señales de daño neurológico durante un combate.