Nueva York.- América Latina ha pasado de ser la región más favorecida por los inversionistas de mercados emergentes a ser la menos deseada en solo seis semanas, de acuerdo con datos publicados por la compañía de asesoría financiera Bloomberg.

La volatilidad comenzó a regresar a los mercados de divisas a mediados de mayo, lo que causó cuestionamientos sobre algunas de las monedas favoritas, como el peso mexicano y el real brasileño. Ahora, esas posiciones prácticamente se han desmoronado y la región lidera las pérdidas globales.

La razón principal es política. Los líderes han propuesto cambios a políticas, lo que causó preocupación entre los inversionistas de que ello conduzca a un gasto excesivo y arruine la estabilidad que atrajo a muchos a la región. Esto se suma a los temores subyacentes provenientes de EU, donde las autoridades han retrasado los recortes de tasas, reforzando el atractivo del dólar.

Como resultado, el rentable carry trade -que consiste en pedir préstamos en la moneda de un país con bajo rendimiento para comprar una con mayor rendimiento- ha pasado de generar retornos de dos dígitos a golpear a los inversionistas con grandes pérdidas.

"No hay ningún carry trade que explotar si la moneda en la que se tienen posiciones largas es demasiado inestable", dijo Thierry Wizman, director de divisas globales y estratega de tasas de interés en Macquarie Futures. "Los operadores de carry trade no presumían que habría tanta volatilidad".

En los dos años anteriores al colapso de las transacciones, pedir prestado en yenes japoneses, donde las tasas eran negativas, y comprar pesos mexicanos y reales dieron como resultado retornos de alrededor del 80 y del 50 por ciento, respectivamente. Esa misma estrategia con el peso colombiano, menos líquido pero de alto rendimiento, también fue lucrativa, lo que proporcionó un retorno del 63 por ciento, según datos compilados por Bloomberg.

Eso fue posible, en gran medida, gracias a un período de calma fiscal y baja volatilidad. Ahora, sin embargo, varios de esos mismos países se están embarcando en cambios de políticas que han irritado a los mercados: México está considerando cambiar la forma en que se eligen a los jueces, Colombia está incumpliendo su regla fiscal y Perú se ha visto perseguido por un resurgimiento de la agitación política, dijo Benito Berber, economista jefe para América Latina de Natixis.

"Los riesgos en América Latina tienen cierto poder de permanencia durante los próximos seis meses", afirmó Berber.

Ningún país ejemplifica mejor que México el rápido cambio. Allí, una victoria aplastante de Claudia Sheinbaum en las elecciones presidenciales del 2 de junio avivó la inquietud de que sus aliados del Partido Morena utilizarán su mayoría en el Congreso para impulsar medidas que socaven los controles al poder.

El peso mexicano experimentó una caída del 8 por ciento en las dos semanas siguientes. Los fondos de cobertura redujeron sus apuestas sobre el peso en uno de los mayores retrocesos registrados, y su posición larga neta alcanzó la tercera mayor reducción desde que la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC, por sus siglas en inglés) comenzó a compilar registros en 2006.

"México, al ser una historia de éxito del mundo pospandemia, tenía espacio para la vulnerabilidad y esta llegó en forma de un resultado político indeseable", dijo Juan Pérez, director de trading de Monex USA.

"Pone en peligro la idea de controles y contrapesos. Las propuestas de reforma judicial son elementos que hacen pensar que hay algo más en peligro que la normalidad económica y la garantía comercial".

Ese mismo comercio entre el yen japonés y el peso mexicano es el peor en los mercados emergentes este mes, según datos compilados por Bloomberg.