La revisión y/o renegociación del T-MEC sigue siendo una incógnita, pero parte de lo que se podría abordar limitaría cierto tipo de inversión en México y al mismo tiempo definiría algunos beneficios.

David A. Gantz, investigador del Baker Institute de la Universidad de Rice, enumera en un análisis lo que se puede esperar.

EU pediría

* Modificar las reglas de origen del T-MEC para la producción de vehículos y autopartes de México y Canadá.

* Establecer límites a la inversión china y aplicar más estrictamente restricciones al transbordo de acero y otros subproductos chinos.

* Limitar las importaciones de autos chinos a México e imponer aranceles elevados a éstas, como el 100% que aplican Canadá y EU.

* Analizar el tema de minerales críticos y cadenas de suministro, servicios digitales y tecnologías de Inteligencia Artificial.

* Aplicar presión para resolver los conflictos comerciales pendientes que afectan los intereses corporativos de EU.

* Mantener la conexión entre la política comercial de EU y los temas no comerciales, como el fentanilo y la inmigración.

México recibiría

* Reducción de aranceles de 50% sobre acero, aluminio y cobre, incluyendo potencialmente un cupo arancelario u otro mecanismo para preservar el acceso del País a los metales en EU.

* Bajar los aranceles de 25% sobre vehículos y autopartes al menos a 15%, logrando la paridad con las tasas sobre las importaciones de autos de la UE, Japón y Corea del Sur.

* Proporcionar una garantía de que los principios de la renegociación se respetarán durante el resto del mandato de Donald Trump.

* Que se mantengan libre de aranceles los productos que hoy cumplen con el T-MEC, lo que resultaría en una ventaja competitiva potencialmente significativa para México.

* Si la revisión resulta en un acuerdo sobre modificaciones al T-MEC, la administración Trump aún podría efectuar cambios perjudiciales a la relación económica entre EU y México.