El anuncio de la aplicación de aranceles del 27 por ciento a los productos importados desde México que hizo el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, no impactará de forma relevante a Juárez, aseguró Alejandro Sandoval, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF).
Indicó que no es una cosa menor en términos de las relaciones diplomáticas globales, pero enfatizó que los acuerdos con Ecuador son mínimos en asuntos de flujo comercial. En ese sentido, descartó que en el país, y particularmente en este municipio, llegue a suscitarse un choque significativo.
“Si eso va a tener efectos en la economía de manera inmediata e inminente, creo no, porque es poco el comercio con Ecuador propiamente tanto de ida como de venida; en todo caso, creo que es como de conciencia y estrategia lo que debe hacer el Gobierno tras ese tratado”, dijo el especialista.
Subrayó que, aunque la medida ecuatoriana responde a circunstancias específicas, deja ver la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación. México, dijo, no necesita de manera urgente un tratado con Ecuador, pero generar mecanismos ayudaría a crear oportunidades.
“Este tratado comercial con Ecuador podría tener sentido. Digo, no lo necesitamos, pero nos ayudaría a la oportunidad, ¿me explico? Entonces, yo creo que es un clamor específico que levanta la mano, a mi parecer no es la forma correcta, pero es un llamado de atención”, manifestó.
La medida comercial ecuatoriana profundizó aún más el distanciamiento que existe entre los dos países desde el año pasado, después de la irrupción de las fuerzas policiales ecuatorianas en la embajada mexicana en Quito, lo cual posteriormente se tradujo en la ruptura de relaciones.
El martes, la presidenta Claudia Sheinbaum minimizó la decisión de Ecuador, externada el lunes. Aseveró que la exportación al país andino es de solo 0.4 por ciento, y no supone inconvenientes en comparación con otros asuntos, como la amenaza arancelaria que mantiene Estados Unidos.
Y es que el presidente Donald Trump amagó con un impuesto del 25 por ciento a los productos de México y Canadá, así como del 10 por ciento a los de origen chino. Tras negociaciones, la titular del Ejecutivo federal consiguió posponer la aplicación hasta marzo, con posibilidad de evitarlos.