No dijo qué constituirían negociaciones de "buena fe" ni aclaró el momento para anunciar cualquier decisión de devolver a un país las distintas tasas que Trump impuso inicialmente el 2 de abril.
Desde entonces, Trump ha dado marcha atrás en repetidas ocasiones, en particular el 9 de abril, cuando redujo sus tasas arancelarias sobre la mayoría de los bienes importados al 10 por ciento durante 90 días para dar tiempo a los negociadores a llegar a acuerdos con otros países. Por separado, redujo la tasa para los productos chinos al 30 por ciento. El viernes, reiteró que su Administración enviaría cartas a los países para comunicarles cuáles serían sus gravámenes.El domingo, Bessent dijo que el Gobierno estaba centrado en sus 18 relaciones comerciales más importantes y que el calendario de cualquier acuerdo dependería también de si los países estaban negociando de buena fe, y que se enviarían cartas a los que no lo hicieran.
"Esto significa que no están negociando de buena fe. Van a recibir una carta diciendo: 'Aquí está la tarifa' Así que esperaría que todos vinieran y negociaran de buena fe", dijo a "Meet the Press" de NBC News. Añadió que los países que reciban la notificación probablemente verán cómo sus tarifas vuelven a los niveles fijados el 2 de abril. Preguntado sobre cuándo podría anunciarse algún acuerdo comercial, Bessent declaró por separado al programa "State of the Union" de la CNN: "De nuevo, dependerá de si están negociando de buena fe". "Mi otra sensación es que haremos muchos acuerdos regionales: ésta es la tasa para Centroamérica, ésta es la tasa para esta parte de África", señaló. Las continuas guerras comerciales de Trump han perturbado gravemente los flujos comerciales mundiales y han agitado los mercados financieros, mientras los inversores lidian con lo que Bessent ha llamado la "incertidumbre estratégica" del presidente republicano, en su afán por remodelar las relaciones económicas a favor de Estados Unidos. Empresas de todos los tamaños se han visto sacudidas por la rápida imposición de aranceles por parte de Trump y sus repentinos cambios de opinión, mientras tratan de gestionar las cadenas de suministro, la producción, el personal y los precios. El Congreso también está lidiando con los aranceles mientras sopesa los ingresos y los recortes de impuestos en su proyecto de ley de gastos. Walmart, el mayor minorista del mundo, dijo la semana pasada que tendría que empezar a subir los precios a finales de mayo debido a los altos costes de los aranceles, lo que llevó a Trump a arremeter contra la compañía por culpar de los aumentos a sus políticas comerciales. "Entre Walmart y China deberían, como se dice, 'Comerse los aranceles', y no cobrar nada a los valiosos clientes", publicó Trump en Internet el sábado, usando algunas palabras en letras mayúsculas. Bessent dijo que había hablado con el CEO de Walmart, Doug McMillon, el sábado y que la compañía absorbería algunos aranceles. Representantes del minorista declinaron hacer comentarios. "Walmart es, de hecho, va a ... comer algunos de los aaranceles", dijo Bessent a NBC. "No ejercí ninguna presión".