-Video.- Polleros en la antesala del martes electoral
-En vela morenistas por autonomía de la Fiscalía
-Los tiempos de Maru, si se le hace la pluri del PAN
-Prepara dólar factura inflacionaria para 2027
No por cotidiana deja de ser impactante la escena en los márgenes del Río Bravo del lado mexicano, como la que presentamos hoy en la versión digital de La Columna.
Entre las calles Antonio J. Bermúdez y Arizona, por el Juan Pablo Segundo, a tan solo unos metros de donde el asfalto cede su lugar al bordo, la migración indocumentada sigue siendo el pan de todos los días. El panorama, lejos de enfriarse ante la rigidez de las políticas fronterizas, se mantiene en punto de ebullición debido a la insistencia organizada de traficantes de personas -los llamados polleros- y a la desesperación de los propios migrantes por vulnerar los accesos a Estados Unidos a través del cauce del río.
No se necesitan grandes movilizaciones ni operativos espectaculares para entender la magnitud de este fenómeno en suelo juarense; basta observar el andar decidido de pequeños grupos que avanzan bajo el cielo abierto de la frontera.
Con mochilas al hombro, unas pocas monedas en la bolsa y algunos hasta con escaleras hechizas de alambrón y varilla que esconden para brincar los muros, transitan la delgada línea que separa la rutina industrial de Juárez de las oportunidades del otro lado de la frontera.
Este flujo adquiere una relevancia crítica de cara a las cruciales elecciones intermedias de este martes en el país vecino. El escenario de votación anticipada y los últimos sondeos nacionales exponen un ambiente político severamente desgastado para la administración federal. Las encuestas de opinión reflejan una tendencia marcadamente desfavorable para el oficialismo republicano, con mediciones como la de Reuters/Ipsos que da una ventaja de 11 puntos a los demócratas y analistas de NBC News que describen al presidente Donald Trump en una posición de clara debilidad de cara a su segundo mandato intermedio. Ante la posibilidad inminente de perder el control legislativo, los polleros explotan la urgencia y el miedo en los límites de Juárez, antes de que un potencial reajuste político en Washington cierre los resquicios fronterizos por completo.
Un viraje drástico hacia un Congreso de mayoría demócrata -con mercados de predicción como Polymarket que da un 95 por ciento de probabilidad para la captura de la Cámara de Representantes y un 73 por ciento para el Senado- traería consecuencias inmediatas y profundas para la dinámica binacional con México. Históricamente, la pérdida de las cámaras obliga al presidente estadounidense en turno a gobernar mediante órdenes ejecutivas, lo que suele traducirse en medidas de contención más erráticas y unilaterales en los límites territoriales.
Para el gobierno mexicano, este escenario de parálisis legislativa en Washington implicaría un doble desafío: por un lado, una tregua temporal frente a las amenazas de reformas migratorias punitivas en el Capitolio; por el otro, la presión de lidiar con una Casa Blanca debilitada que buscará endurecer los operativos de control fronterizo en un intento por recuperar la aprobación de su base electoral.
En el epicentro de estas sacudidas geopolíticas queda Juárez. Si los pronósticos electorales se consolidan este martes, la frontera inmediata experimentará un incremento en el despliegue de tecnologías de vigilancia terrestre y un probable reforzamiento de la seguridad perimetral del lado estadounidense en un intento de la administración por contener el discurso opositor. Al mismo tiempo, la constante retención y devolución de personas extranjeras saturará la ya rebasada infraestructura de albergues locales, con el consecuente aumento de la presión social y económica sobre las finanzas municipales.
Esta ruta enclavada en las inmediaciones de la zona industrial juarense seguirá siendo un reflejo nítido de la realidad. Y mientras en Washington se cuenten los votos, aquí se van a seguir contando los pasos de personas decididas a arriesgarlo todo por el bordo, el río y el imponente muro fronterizo.


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Con el dictamen de la Comisión de Gobernación listo para ser subido en cualquier momento al pleno del Congreso del Estado, los morenistas y aliados del Partido del Trabajo y Partido Verde se han mantenido en vela ante la previsión de algún albazo.
La bancada que coordina el juarense Cuauhtémoc Estrada pasa lista cada día para que ninguno de sus integrantes vaya ausentarse por casualidad o por cualquier motivo, mientras siguen los amarres con los legisladores que podrían sumarle los votos que les faltan a las bancadas del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, las última dos listas para saltar en cuanto la primera les diga que lo hagan.
El dictamen se ha mantenido fuera de la agenda que revisa la Junta de Coordinación Política de forma previa a cada sesión, pero nada impide que, en cualquier momento, sea incluido en una orden del día de las sesiones del periodo ordinario que está en curso.
En tanto, el exsecretario de Seguridad, Gilberto Loya, actúa como fiscal definitivo, no como encargado de despacho, a pesar de las irregularidades exhibidas en la designación provisional, que serían cubiertas con una eventual reforma diseñada como traje a la medida del funcionario, quien buscaría no sólo el nombramiento común, sino uno transexenal para ocho años de mandato con todo y autonomía.
Así las cosas, los diputados más cotizados, porque podrían impedir la reforma para encumbrar a Loya o garantizarían su pase, son el verde Octavio Borunda, con su aliada sin bancada Rossana Díaz; la petista Irlanda Márquez y la sin partido, pero originaria del PT y afín a Morena, América Aguilar Gil.
Por esos cuatro no duermen los 11 morenistas, porque un jalón de Palacio de Gobierno, en cualquier descuido, les puede salir muy caro.
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Aunque los procesos en el PAN, a nivel nacional, pero sobre todo en el estado, se encuentran en una etapa de incertidumbre a partir de lo que pasó con el exfiscal César Jáuregui, dicen que en Palacio de Gobierno y el CEN comenzaron a revisar los tiempos de una eventual postulación plurinominal de la gobernadora Maru Campos.
Para ir a la contienda de 2027 por una diputación federal, la mandataria tendría que separarse del cargo en el primer trimestre del año próximo, por lo que en este lapso deberá preparar un relevo a través de la Secretaría General de Gobierno, donde actualmente despacha Santiago de la Peña, pero no está claro si permanecerá en esa posición o tendría posibilidades de irse a la aventura electoral.
Será tema de la mayor importancia al comenzar el próximo año, porque no puede confiar las riendas del estado a cualquiera.
Luego, el papel de Campos Galván, en la eventualidad de que sí amarre una candidatura plurinominal, no estaría limitado a Chihuahua, donde tiene capacidad de operar y convocar a favor de los que sean candidatos por elección directa, incluido el aspirante por la gubernatura, Marco Bonilla.
Tendría movilidad nacional y tareas repartidas en otros estados del país, si logra que su perfil aguerrido, independientemente de la sacudida que le representó el caso Jáuregui, sea tomado en cuenta para impulsar al panismo en otras latitudes.
De ser así, su último informe de gobierno, el año siguiente, sería también su plataforma de lanzamiento como candidata por la vía de la autopista.
Pero en esta etapa, entraría la discusión por el fuero constitucional, figura de gran relevancia en vista de que es enemiga política declarada de la 4T y, al quedarse sin esa protección, también estaría expuesta a acciones en contra, hasta por aquel semáforo rojo que pudiera haberse pasado hace 20 años.
Así, vendrán muchas especulaciones sobre la decisión que tome Maru y la negociación que alcance con los grupos de la dirigencia nacional, que contiene y administra Jorge Romero.
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Aunque ya los precios de distintos bienes y servicios importados han comenzado a resentir el impacto de un tipo de cambio más alto en octubre, la tendencia continúa y aun no concluye ese proceso.
Esto significa que lo que resta del año y el inicio de 2027, se vienen mayores presiones inflacionarias tanto por el tipo de cambio, como por la serie de ajustes que los gobiernos suelen recetar a la población y que van desde el predial hasta los derechos por circular en las calles.
Hay que recordar que la devaluación del peso comenzó en septiembre y el dato de inflación de octubre, ya venía recargado como respuesta. La primera quincena de octubre ya mostró una inflación anual de 3.62 por ciento, frente al 3.45 por ciento de septiembre. La subyacente llegó a 3.78.
El dólar ya se acerca a los 19 pesos al mayoreo y en bancos ya los superó. Esto quiere decir que las importaciones para producir comenzarán a trasladar ese tipo de cambio también en noviembre, así que diciembre y enero fácilmente se pueden prever como meses bastante presionados. Así que prepárese.