En solo dos días sabremos si la realidad, la lógica y las encuestas ponen en su lugar a Donald Trump y a los republicanos con una aleccionadora derrota en las dos cámaras. Las razones son sencillas, se les ha pasado la mano en agresividad contra los millones de latino- estadunidenses y por meterse gratuitamente en guerras que han golpeado al dos por uno el bolsillo del pueblo como pocas veces en su historia.
Mientras allá, en Estados Unidos, llegará la ebullición al máximo el súper martes y sin duda después vendrá la calma con todo y arrebatos, desplantes y más actos autoritarios de Trump por otros dos años, México iniciará apenas su propia efervescencia hacia junio del año entrante con la renovación de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, la misma cantidad de congresos locales y cientos de alcaldías.
Chihuahua, como siempre, escribirá su propia crónica electoral con gubernatura, alcaldías y Congreso del Estado…sindicaturas, regidores…
Para quienes tienen el control del estado y pretenden renovarlo en favor de las mismas siglas partidarias, de sus compañeros panistas, es bueno que vean de cerca lo que ha ocurrido en Estados Unidos hasta ahora y lo que ocurrirá el martes en relación a la atrabiliaria conducta Trump.El presidente norteamericano se emperró en actuar como líder electoral de la campaña republicana pero solo consiguió que aún el estado más rojo, Texas, marque tendencias ahora en favor del Partido Demócrata por más de cinco puntos porcentuales. Talarico, 49; Paxton, 43.
Ese eventual resultado en las urnas llevaría a los demócratas no a un súper martes, sino a una súper sorpresa, regalo de Donald. Peor todavía, Greg Abbott, mantiene en riesgo mayúsculo su cuarta reelección en la gubernatura a pesar de un desempeño notable… ¡Qué horror el martes en la noche con el exterritorio mexicano dominado por los demócratas tras varias décadas de control elefante!
Acá en el estado más grande de México, quienes dirigen las riendas de los partidos deben visualizar las consecuencias que sus decisiones de hoy tendrán en junio del año entrante. Deben poner el espejo de Donald al frente.
Quizá el problema mayor en manejo interno, doméstico, lo tenga Acción Nacional. Justo ahora los blanquiazules deben resolver quién dirigirá los destinos del partido hacia la elección. Quien lo haga será convertido en el administrador principal de todas las campañas en el estado.Actualmente la batuta es manejada por Daniela Álvarez, pero es también virtual candidata a la alcaldía de Juárez, así que deberá tener relevo en unas semanas más; si mucho antes de terminar el año. Por cierto, los panistas hablan de lo que han denominado como auténticos impresentables como sus candidatos a alcalde suplente y a síndico, pero desconocemos a quiénes se refieren.
Cuando ese tema del relevo en el PAN estatal empezó a ser manejado, se daba por hecho que la sucesora sería la excorralista diputada federal, Carmen Rocío González, actual pieza de la gobernadora, Maru Campos.
Pasaron los días y Carmen Rocío no convenció al que podría ser sucesor nada menos que en la gubernatura, el “coordinador”, exalcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, quien ha manejado con pinzas de cirujano su relación con la gobernadora; o por lo menos eso ha intentado, manejarse con pies de plomo.
No ha dicho públicamente que no a Carmen Rocío, pero esta semana anduvo en la Ciudad de México, en reuniones con jefes nacionales de su partido, y les dejó claro que esa decisión debe ser tomada por su equipo. Quedó entendido que prefiere a otra alternativa.
En Chihuahua capital anda casi de tiempo completo Santiago Taboada, secretario de Acción Política de Acción Nacional en el país. Desmenuza las opciones para el relevo de Daniela y busca la cuadratura al círculo de otro conflicto todavía más explosivo que también repercutirá en la campaña Bonilla, la elección de candidato a la presidencia municipal. Son posiciones que casi alcanzan el grado de irreconciliables entre Palacio de Gobierno y el coordinador estatal panista de “la defensa de la patria, la familia y la libertad”.
La sucesión en el comité estatal panista, hasta el momento, ha sido una acción enérgica de Bonilla opuesta a la opinión de la gobernadora, Maru Campos, quien le levantó la mano como candidato único blanquiazul a la gubernatura y quien le ha venido respaldando públicamente, la última vez hace apenas 15 días cuando tomó protesta en esta frontera.
Quienes saben de las diferencias entre ambos políticos, en particular hacia el interior del panismo, dicen en tono de humor ácido que Marco al final estaría mostrando “pantaloncitos” frente a Palacio de Gobierno, pues hasta el momento se ha plegado a todas las sugerencias y recomendaciones de la mandataria.
Pero no es nada sencillo oponerse a Palacio. No lo es porque la gobernadora ha metido bastante el hombro en favor de Bonilla, sea o no su amigo, desde que fue alcaldesa y le abrió cancha para convertirlo en sucesor por la presidencia municipal.
Es un aspecto que deberá ser resuelto a la brevedad, y al final de esa etapa si no con todos contentos al menos sí de acuerdo. Deberán desamarrar el nudo ciego que no vieron venir con el CIAgate y que aprovecha la 4T en su beneficio como plus caído del cielo para las campañas de sus candidatos.
Sería una auténtica catástrofe para Bonilla que, por ejemplo, Palacio desprendiera el enchufe que mueve la maquinaria del gobierno estatal en Juárez, pues no hay más “panismo” para acudir a las urnas que el panismo en la nómina del estado y sus familiares.
Eso de que anda en la ciudad desde hace tiempo el brujo presumido como ganador de elecciones, Luis Olmedo, secretario de Elecciones del PAN nacional, es cierto, pero anda más tras el negocio de venta de softwares a precandidatos que posicionando la imagen institucional blanquiazul.
Empezó bien con aquellas estrategias del terremoto azul y el toca toca que hasta fama adquirió, pero la malicia de los panistas juarenses es inaudita.
Nomás vieron el “negocio” atrás de la “disposición” y se replegaron.
Es ese otro problema para Bonilla-Palacio. Y otro más por si no fuera suficiente: el arribo del despedido jefe del Instituto Chihuahuense para la Infraestructura Educativa (ICHIFE), Luis Iván Ortega Ornelas, quien presumiblemente ha venido colaborando desde hace meses en la campaña del chihuahuense y en breve sería presentado formalmente como el coordinador general en Juárez.
Identificado como “El Tóka” o “Toca” por los panistas porque se dice “tocayo” del malogrado César Jáuregui, sería otro motivo de discordia Bonilla-Maru. Sigue la mandataria sin perdonar lo que considera traición personal del exfiscal por no haberle informado sobre la intervención de la CIA en el operativo que derivó en el CIAgate.
Ese es un inconveniente de Ortega Ornelas pero no es el único, resulta que su historial se remonta al municipio de Guerrero y al de Nuevo Casas Grandes, donde habría establecido vínculos oscuros con los grupos delictivos que operan en aquellas regiones.
No tiene Bonilla mucho de dónde escoger, las opciones se reducen a quien decretó “brazos caídos” por la detención de Jáuregui: Sergio Nevárez; Oscar “El Intrigas” Ibáñez, que “en el nombre de Dios” solo hace llover en su milpa, igual que la priista Adriana Fuentes, del grupo tricolor “Los Macanas”. No hay más, “El Toka” sería ideal sin esos asegunes.
Dependerá de la solución en el presente a esos severos inconvenientes que los panistas, los priistas y su candidato a la gubernatura, inicien el 2027 en mejor estado de salud que los republicanos.
De acuerdo, no ponemos en todas esas previsiones acciones de gobierno estilo trumpiano pero sí algo igual o más importante, la solidez en las decisiones y estructura de una campaña que solo puede aspirar a exitosa si es levantada sobre cimientos firmes ahora. Ya.
¿Es momento de la emancipación de Bonilla respecto de Palacio de Gobierno, o es momento de mayor sujeción? Que sigan respondiendo a esta pregunta las acciones de los dos.