Bajo el lema “El futuro empresarial es mental”, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) desarrolló ayer el 1er Foro de Salud Mental Empresarial, un evento que destacó la urgencia de integrar el bienestar psicológico como estrategia en las organizaciones empresariales de Ciudad Juárez.
El foro se desarrolló de las 9:00 a las 13:00 horas, reuniendo a diversos expertos para analizar el impacto del estado mental en la productividad y el ambiente laboral. El objetivo, explicó Lucía Barrios, psicóloga y directora de Cefampi, fue el de capacitar para una gestión humana más eficiente.
“Estamos trabajando y promoviendo la sección especializada en salud mental dentro de Canaco, para hacer esta profesión más empresarial y más profesional”, dijo, al tiempo que acotó que en 2024 el “burnout”, o estrés laboral crónico, fue palpable en 77 por ciento de la población laboral activa.
Indicó que los empleados están agotados, despersonalizados y con desmotivación intensa. Subrayó que los patrones que apuesten por la salud mental de sus trabajadores augurarán un mayor éxito, y eso solo puede lograrse a través de la mejora de los liderazgos y el respeto a los derechos.
“Una de las cosas que tienen que atenderse mucho es el buen liderazgo, el de servicio, el que construye y hace crecer al trabajador, no el que compite, no el que muestra su ego, porque el liderazgo es el que marca la pauta para tener menos niveles de burnout”, destacó Barrios.
Iván Pérez Ruiz, presidente de la Canaco, destacó que hablar de salud mental no solo beneficia a los empleados, sino también a los patrones, puesto que también enfrentan escenarios complicados. Puntualizó que la incertidumbre que impera también ha puesto en jaque a los comerciantes.
“El empresario se levanta todos los días con la expectativa de qué va a pasar en el mercado. Creo que estos foros son importantísimos porque si la cabeza no está bien, hacia abajo no está bien nada. Sigo con esa convicción de que no hay malos elementos, hay malos capitanes”, subrayó.
El encuentro cerró con el llamado a colocar la salud mental en el centro de las políticas empresariales, reconociendo que el bienestar emocional de los trabajadores no solo mejora la productividad, sino que también fortalece la resiliencia y la competitividad de las empresas.