En el estado de Chihuahua, por cada 100 hombres en pobreza laboral hay 123 mujeres, la tercera mayor brecha entre géneros del país, indicaron datos del reporte de pobreza laboral, al cuarto trimestre de 2025, de la organización México, ¿cómo vamos?

En contraste, a nivel nacional, por cada 100 hombres en pobreza laboral hay 114 mujeres, relación mayor a la observada en el trimestre previo (112).

Es importante destacar que de los ocho estados que presentan un menor porcentaje de personas en situación de pobreza laboral, tres de ellos (Colima, Chihuahua y Baja California) se sitúan también entre los cinco estados con mayores brechas entre hombres y mujeres.

Por otro lado, los tres estados que presentan un mayor porcentaje de personas en situación de pobreza laboral (Chiapas, Guerrero y Oaxaca) mantienen una brecha menor a la nacional.

La presencia de mayores brechas en estados de mayor ingreso por habitante denota mayor desigualdad entre hombres y mujeres en estos estados, y menor desigualdad en los de menor ingreso, destaca el análisis mostrado.

Además, al comparar el costo de la canasta alimentaria más no alimentaria con el ingreso laboral per cápita, México, ¿cómo vamos? estimó que, en el cuarto trimestre de 2025, el 61.0 por ciento de la población nacional no tiene ingresos suficientes para adquirir la suma de las canastas alimentaria y no alimentaria. En ocho estados el porcentaje de la población supera el 70 por ciento, siendo Chiapas la entidad con mayor proporción de su población (82.9%) sin ingresos suficientes para cubrir la suma de las canastas.

Una falla estructural del mercado laboral mexicano es la alta informalidad laboral. El análisis de este indicador permite evaluar el desempeño del mercado laboral a nivel nacional y en cada entidad, así como la calidad de los trabajos disponibles.

La informalidad laboral contempla a aquellos trabajadores cuyo empleo no les proporciona un vínculo laboral reconocido ni les garantiza el cumplimiento de sus derechos laborales, los cuales incluyen el acceso a una pensión para la vejez, acceso a servicios de salud, el cumplimiento de una jornada laboral, liquidación, vacaciones por ley, entre otras prestaciones.

El ingreso promedio de un empleo formal es casi el doble que el de un empleo informal, por lo que no sorprende que una menor informalidad laboral está asociada con una menor pobreza laboral en los hogares. Además de implicar menores ingresos, la informalidad está estrechamente relacionada con los niveles de pobreza laboral en cada región. Estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero no solo presentan los niveles más altos de pobreza laboral del país, sino también las mayores proporciones de trabajadoras y trabajadores en la informalidad. Además, entidades como Baja California Sur, Baja California, Nuevo León y Chihuahua, donde la pobreza laboral es menor, también registran las tasas más bajas de informalidad laboral.

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