Chihuahua– El fin del anonimato celular en México arrastra una herencia de inseguridad y filtraciones, por lo que vale la pena preguntarse qué falló en el pasado y por qué habría de confiarse en la actualidad, señaló Gabriel Alejandro Vidaña Manjarrez, abogado litigante.

Desde el 9 de enero de 2026, dijo, arrancó en México el tercer intento por obligar a los ciudadanos a vincular el número celular con una identificación oficial, con fecha límite al 30 de junio.

“Digo ‘tercer intento’ porque ya vimos esta película dos veces: el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut) en 2009 y el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut) en 2021”, sostuvo.

Mencionó que los fracasos previos no fueron casualidad, sino consecuencia directa de la improvisación.

Expuso que el Renaut terminó siendo un desastre monumental: la base de datos se filtró y acabó vendiéndose en Tepito.

Recordó que lejos de reducir las extorsiones, las multiplicó porque los delincuentes tuvieron acceso a nombres, direcciones y números en bandeja.

El Panaut corrió otra suerte: la Suprema Corte lo tumbó en 2022 porque exigía datos biométricos —huella, iris, rostro— sin garantías reales de seguridad, violando la privacidad de millones.

Apuntó que ahora la diferencia clave, y la razón por la que podría funcionar, es que no habrá un padrón nacional centralizado. Cada operadora —Telcel, AT&T, Movistar, Altán— resguardará su propia base con CURP e identificación, sin biometría.

“En teoría, se evitan los errores pasados. Pero insisto: en teoría. Al 24 de marzo sólo el 14 por ciento de las 153 millones de líneas estaban registradas, y los delincuentes ya saben brincarse el sistema con SIMs extranjeras, clonadas o a nombre de terceros engañados”, subrayó.

Reconoció que, si funcionara, los beneficios serían reales. En 2024 se denunciaron 7.4 millones de extorsiones, 90 por ciento telefónicas. “Eliminar el anonimato permitiría rastrear responsables, reducir secuestros virtuales y fraudes por SMS”, afirmó.

“Puede haber buena intención, pero ejecución frágil. Si una operadora sufre una filtración, volveremos a ser la víctima, no el criminal”, sentenció.

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