El catálogo hackeado de Spotify ocurrido el pasado 20 de diciembre encendió alertas de ciberseguridad por los riesgos asociados a la descarga ilegal del material sustraído.
De acuerdo con Anna's Archive, grupo señalado como responsable del incidente, el "respaldo" filtrado incluye metadatos de alrededor de 256 millones de pistas y archivos de audio correspondientes a 86 millones de canciones, lo que equivale a cerca de 300 terabytes de información.
En términos prácticos, el volumen sustraído representaría 99.6 por ciento de todas las reproducciones registradas en la plataforma hasta julio de 2025, convirtiéndose en una de las mayores filtraciones de datos en la industria del streaming musical. Especialistas advierten que la difusión de estos archivos ha sido aprovechada por actores maliciosos para propagar malware y otros virus informáticos, particularmente a través de torrents, enlaces fraudulentos y canales no oficiales.Víctor Ruiz, fundador de la firma de ciberseguridad Silikn, señaló que lo que durante años fue presentado como un proyecto de preservación del conocimiento hoy se perfila como un caso de hacktivismo con implicaciones criminales.
Según explicó, la extracción de datos se habría realizado mediante intermediarios de software públicos, utilizados para acceder de forma estructurada a los sistemas y priorizar inicialmente las canciones más reproducidas, antes de avanzar hacia el llamado long tail del consumo musical. Spotify confirmó la detección de cuentas involucradas en accesos no autorizados y anunció el reforzamiento de sus medidas anti-scraping. Aunque evitó calificar el incidente como un hackeo en sentido clásico, reconoció una violación grave a sus términos de servicio mediante el uso de métodos ilícitos. Ruiz anticipó posibles acciones legales por parte de grandes sellos discográficos como Universal Music Group y Sony Music, al tiempo que advirtió que las descargas ilegales suelen derivar en infecciones con infostealers, malware diseñado para robar contraseñas, datos bancarios, cookies de sesión y criptomonedas.